Byron Zhang: Taiji en el tuishou

“Aunque se pretenda educar a los demás, no hay forma de explicar las enseñanzas que se han recibido. Gracias a una intuición desarrollada, pueden haber percepciones espontáneas, sin necesidad de explicaciones. Aún pudiendo explicar los puntos básicos, si la otra persona no experimenta un logro interno, naturalmente no podrá entender lo que se le está diciendo, puesto que no hay modo de demostrarlo, y por lo tanto la progresión de las enseñanzas sólo alcanza el umbral de la energía consciente.

Las palabras son muy fáciles de entender; ponerlas en práctica es muy difícil.”

Kuo Lien-Ying

 

Hoy os traigo un vídeo y una invitación.

El vídeo es del maestro Byron Zhang. Un hombre con mucho arte, bastante simpático y muy didáctico, carpintero constructor de profesión, al que se le nota el gusto por compartir, y lo hace de forma clara hasta el punto de que a veces tampoco se hace necesario entender lo que dice para ver lo que hace y sacarle partido en nuestra práctica. Además de ser interesante para los practicantes de taichi chuan, puede ayudar a entender algo sobre la base y el propio nombre del mismo.

"Taiji quan", "puño del taiji", concepto completo en su escritura original

“Taiji quan”, “puño del taiji”, concepto completo en su escritura original

Como sucede al traducir para occidentales asuntos chinos, con frecuencia se dan confusiones. He llegado a oír barbaridades como que el “chi” de “tai chi” es el mismo que el “chi” de los “Tres Tesoros” de la MTC de que se habla en muchas escuelas de taichi chuan.

Pero “taichi chuan” (o “taijiquan”) se refiere a “taiji”, un principio básico del taoísmo, del que nuestro arte toma sustento filosófico.

"Chi" o "Qì", que  literalmente viene a significar "aire", y que  en MTC y otras chineces viene a ser algo parecido al "prana" del yoga. Nada que ver con lo de arriba. Ni siquiera suenan igual.

“Chi” o “Qì”, que literalmente viene a significar “aire”, y que en MTC y otras chineces viene a ser algo parecido al “prana” del yoga. Nada que ver con lo de arriba. Ni siquiera suenan igual.

El vídeo lo subtitulé como pude (estoy aprendiendo, aún no consigo que salgan ni las tildes, así que os dejo aquí los subtítulos para que podáis verlos, corregirlos, arreglarlos o lo que gustéis. Si lo hacéis os agradeceré que compartáis) para el grupo majo de práctica que estamos formando con el inestimable apadrinamiento y apoyo remoto de Manuel Mazón, de quien podéis aprender en directo si estáis en Murcia cuando pasa por aquí (próximos eventos con él en abril y septiembre).

Y esta es la invitación (además de las anteriores):

En principio nos reuniremos el último sábado de cada mes para trabajar el tui shou (“empuje de manos”) desde su enfoque original tal como se aprecia en el vídeo, es decir, un trabajo no competitivo de sensibilización y comprensión de las fuerzas que manejamos y de las aplicaciones de las formas. Os puede venir bien si practicáis en cualquier escuela, o podéis visitarnos si tenéis sana curiosidad por saber de qué va realmente todo esto.

Los practicantes de taichi chuan sólo están obligados a conocer este trabajo si desean entender qué hacen y evitar el peligro de confundir las formas o las explicaciones “energéticas” con visualizaciones, imaginaciones, o un simple ejercicio de danza lenta y relajante.

Por lo pronto el lugar elegido (bien comunicado, fácil aparcamiento) es este.
Y el momento, este sábado 28 de marzo a partir de las 17h. Si queréis más información podéis contactar conmigo.

Para más vídeos de este maestro buscad en la descripción del vídeo. Buen provecho.

Cómo saber que no sé nada

Efecto Dunnin-Kruger TarjetaEL APRENDIZAJE REAL SIEMPRE ES “INTEGRAL”

Si no lo eres, imagina que eres un gran pianista. Si un día te trasplantasen el cerebro, no podrías tocar igual tras la operación así como así. Necesitarías una ardua rehabilitación, porque los dedos de tu nuevo cuerpo no te responderían igual. El cuerpo “aprende”: no es suficiente con tener la información, sino que el “cableado” -la inervación que transmite las órdenes y coordina cada movimiento, así como los tendones y músculos que ejecutan las órdenes etc- también se adapta a la actividad que se entrene.

Hay cierta tendencia a pensar en músculos cuando se habla de entrenamiento, pero en general son menos las cosas no modificables con entrenamiento que las que sí lo son. La capacidad y velocidad de respuesta no sólo dependen de la velocidad a la que viajan los impulsos nerviosos -que no es modificable- sino también de la velocidad de proceso de la información, la coordinación inter e intramuscular, la gestión fisiológica de recursos energéticos y otras cosas que sí cambian y se adaptan a una actividad repetida adecuadamente a lo largo de cierto tiempo.

darwin y el EDKAntes de que los ocultistas de salón de la teosofía publicaran en el s. XIX su Kybalión con pretensiones de misterio y arcaísmo, ya la tradición popular decía que la magia tiene precio. Bien, pues el trabajo comprometido, paciente y humilde que necesito para adquirir las habilidades de un buen pianista, o de un mago-ilusionista, o de un alquimista con resultados tangibles (es decir, un químico) es buena parte de ese precio a pagar.

Entrenar en principio no es más que insistir en algo. Téngase en cuenta que puedo esperar un resultado creyendo que entreno una cosa y estar entrenando otra: el resultado depende de lo que haga, no de lo que crea que hago.

Son tantas las cosas entrenables en nosotros, tantas las “piezas” modificables por la actividad que realicemos a la largo de la vida, que con limitados ingredientes comunes cada vida proporciona una configuración única.

ENTRENAR LA EMPATÍA: SÓCRATES Y DUNNING-KRUGER

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

Un humano equilibrado y polivalente (suponiendo de entrada por bien del ejemplo que fuera lo deseable) lo sería realmente si fuera capaz de hacer más o menos de todo. Pero en principio para eso habría que entrenar -es decir, hacer regularmente- de todo, y eso no puede ser (como esos mil alimentos de los que se dice que hay que comer uno al día y reventaríamos si lo hiciéramos). Como no se puede, hago pocas cosas, pero puedo mirar los factores comunes y elegir materias, disciplinas o prácticas que tengan de todo lo básico que busco. ¿Qué tiene esto que ver con la empatía y la percepción sesgada de los propios logros? Si valoro de forma justa mis logros en lo mío, podré al menos reconocer en qué punto estoy y aceptar que otros sepan más o sean más capaces en lo suyo.

Tendemos a valorar el trabajo propio más que el ajeno. Si por ejemplo dedico mi vida al piano, quizá no podré tocar la bandurria como si nada, o proyectar un edificio en condiciones, pero sí podré extrapolar algo y hacer una cosa que es bastante importante. Podré ponerme en el lugar de los que hacen lo mismo con sus propias aficiones, oficios, dedicaciones, gongfu. No necesito saber sus detalles para empatizar y evitar caer en el efecto Dunning-Kruger. Hay muchos artículos por ahí sobre este sesgo, pero pocos inciden en algo importante: ¿Cómo sé que yo no estoy cayendo en él?

"No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes"

“No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes”

Quien nunca ha aprendido ninguna materia compleja tiende a despreciar el trabajo de los que lo hacen, así como sus materias. Por eso personas que no entienden qué es un estudio científico un día los desprecian y al siguiente aceptan -quizá por sesgo de confirmación– uno mal hecho, destinado originalmente a engañar a ese público ignorante -y por tanto indefenso mientras no reconozca esa ignorancia.

"El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento"

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento”

Por el efecto D-K, chavales que llevan dos meses en el gimnasio se burlan de maestros de artes marciales que no entienden. Por eso mucha gente da consejos médicos con demasiada ligereza. Por eso un delincuente inexperto se cree más listo que la policía. Por eso la incultura fomenta la superstición.

Si desde aquí, como compañero de dudas y explorador de mis propias lagunas, he de dar algún consejo al respecto, es que antes de opinar sobre una materia sepas al menos cuántas horas de estudio/práctica y cuántos kilos de apuntes necesitarías para dedicarte a ella, cuántas décadas de historia y cuántas generaciones de genios se han calentado la cabeza antes de que tú, y cómo y por qué desecharon ideas viejas en favor de otras nuevas. Trata con personas que sepan y ejerzan con éxito, que hayan estudiado en profundidad las materias que te interesan o sobre las que te apetece opinar. Pregunta incansable y humildemente, busca las fuentes originales aunque sólo sea para descubrir que en algún punto todo te suena a chino porque sólo tienes una impresión superficial. Y hazlo con gusto, disfruta de todo ello, renunciando a pretensión alguna de reconocimiento o reafirmación, porque cada vez que un nuevo conocimiento sacuda tus creencias seguramente estés en buen camino.

Todo eso antes de asumir cómodamente que el mundo es tan pequeño como tu pequeño mundo, y que tú solico has descubierto la rueda, o que todas las opiniones pesan lo mismo.

Dilbert y el EDK

Apuntes a la charla “Simbología y movimiento”

Pincha la imagen para escuchar algo de Charles Mingus, si te va el jazz.


Toda forma de vida en la Tierra viene de un proceso de lo simple a lo complejo […] Aprender taiji, y aprender en general, es un proceso que va de lo complejo a lo simple. Cuando sistemas o asuntos complejos se entienden en términos sencillos, a eso se le llama “Iluminación”.

(Chen Zhonghua)


Llevar un mechero es más práctico que llevar un gran saco de fuego

Conozco a varias personas que le cogieron manía a Descartes porque fueron obligados a leerlo en el instituto. Debe haber unos cuantos. Yo también lo recuerdo: en tercero de BUP había que leer una parte del “discurso del método”. Por suerte el libro a destripar lo tenía leído de antes. Es un librico majo y corto dividido en varias partes. En una de ellas explica el por qué de ponerse a desarrollar un método deductivo para obtener conclusiones más fiables, y por qué cree necesario hacer ese trabajo. Además, especifica de forma bastante clara que las conclusiones a que llega son las suyas, dependientes de su percepción y del contexto en que la ejerce, limitadas por los datos de que disponía en el momento. En una carta escrita a un amigo filósofo le explica que la ha titulado Discurso y no Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino sólo de hablar, por los problemas que pudiesen surgir y escapando de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo, cuyas ideas Descartes no consideraba desacertadas.
Pues bien, precisamente esa parte que él consideraba ilustrativa y no definitiva ni necesaria, la de sus conclusiones finales, es la que se daba a leer, siguiendo esa línea didáctica de la filosofía que acaba convirtiéndola en una colección de opiniones de personas particulares que creen tenerlo todo muy claro aunque se contradigan entre sí, en lugar de un ejercicio humilde de amor por el conocimiento que es lo que significa filosofía.

Un servidor poniendo el ejemplo del "patonejo"

Un servidor poniendo el ejemplo del “patonejo”

De igual manera, mi intención en la ponencia y en esta web no es la de unir los puntos por vosotros ni convencer a nadie, o dar trucos sobre “lo que hay que hacer” para lograr esto o aquello. Y recomiendo no fiarse de las recetas universales. Aquí sólo quiero ayudar a mis alumnos, clientes, amigos y afines a elaborar vuestro propio mapa y a entenderlo. En posts como este suele haber más información en los enlaces que en el texto, que por lo general viene a ser sólo la argamasa: os animo con ello a participar un poco con una lectura activa, y por supuesto comentando y preguntando. Para trabajo concreto y práctico, que es como se consiguen las cosas, hace falta un contacto más directo.

Y si lo que te va, amigo lector, es leer una y otra vez las mismas cuatro cosas que ya sabes, las que te gustan, y alimentar esas creencias sólo porque te hacen sentir bien sin preocuparte de que puedan ser engaños; si no quieres ser capaz de renunciar a ideas complacientes a la luz de pruebas que las demuestren falsas, entonces quizá este no es tu sitio.

En el “Sun Tzu”, asimismo, se habla de ver más allá de las formas particulares en que la realidad se nos presenta:

“Todo el mundo conoce la forma mediante la que resulté vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguré la victoria.”

El camino que te lleva a ese momento de la “victoria” es lo importante, y depende de un observación sutil del funcionamiento de las cosas en un mundo en constante transformación. Aplicado a un ejemplo mundano: es más fácil aprender a usar las tablas de multiplicar -y saber qué significan- que aprenderse todas las posibles multiplicaciones una por una. Con un poco de conocimiento esquemático general pueden sacarse conclusiones sobre situaciones únicas. Puedo saber a qué velocidad caerá un objeto antes de dejarlo caer.

Y para adquirir ese esquema hace falta mucha observación imparcial previa. La naturaleza hace algo parecido: con poca información genérica se puede producir, mediante combinación, repetición y autorreferencia, una maravillosa complejidad. De hecho, todo lo que vemos nace de esta maravillosa red de Indra: todo es producto de una infinita relación de todo con todo. Los humanos llevamos un tiempo jugando a eso con las abstracciones, y muy poco empezando a ver cómo llevar eso a un plano más tangible.

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Vale, pero… ¿de qué iba eso de “Simbología y movimiento”?

En la ponencia de Siendo Saludable empecé refiriéndome a las limitaciones de percepción y cognitivas, poniendo ejemplos de sesgos, en particular de pareidolia. Si recordáis la respuesta del público, todos nos reímos de lo fácil que es engañarnos. Y más aún después con la actuación del mago Antón. No pareció que nadie se sintiera engañado ni atacado, y esa era la idea: todos estamos sujetos a esos engaños de la percepción, y verlo en uno mismo nos hace más tolerantes con los demás. Lo que pasa es que no todos saben que hay modos de afinar y filtrar esa distorsión.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Por un lado, tenemos medios para ampliar esa percepción y así tener más datos disponibles. Antes se veían las estrellas a ojo desnudo, luego con el telescopio se pudieron ver más de cerca… y hoy podemos ver en espectros a los que nuestra vista no llega.

Y por otro lado, tenemos la lógica a la hora de procesar esa información percibida.

Para manejarla, usamos representaciones abstractas: Esquemas, mapas, números… y mi intención era incidir en que es necesario saber cómo funcionan o de donde salen esas representaciones, para no confundir el mapa con el terreno en sí.

examen4

La respuesta es lógica a primera vista, pero es incorrecta porque ignora el significado de los símbolos.

Tendemos a pensar sin más que las cosas son tal cual como las percibimos, y aplicamos relaciones de causa-efecto donde a menudo sólo hay secuencia temporal (lavo el coche y después llueve: luego lavar el coche produce la lluvia). Este error está en todas partes. Hubiera querido habar de esto desde la perspectiva evolutiva, pero Daniel Dennett lo hace mejor aquí.

En resumen, viene a explicar que lo dulce no nos gusta por ser dulce, sino que el dulzor es un efecto producido en nuestro cerebro para orientarnos a buscar alimentos con más carbohidratos, las frutas más maduras, etc. O que lo atractivo en general no nos gusta por ser atractivo, sino que lo consideramos atractivo porque interesaba a la especie. Nuestra idea de la belleza no tiene por qué ser compartida por el resto del universo.

Pero no paramos de hacer esa extrapolación. Tendemos a creer que lo que a mí me sirve ha de servirle a todo el mundo. Y si con los medicamentos no funciona así, con otras cosas tampoco. Observad con qué afán la gente que de repente descubre una afición o idea que le gusta intenta extenderla por todas partes -convirtiéndola, en el caso de las “terapias”, en una panacea-, efecto debido a una percepción ingenua del entorno sumada al sesgo de falso consenso.

Una idea (acertada o no) apasionadamente difundida puede ser inspiradora, pero también puede actuar como un virus si lleva a efectos destructivos en el individuo (como hacerse matar por una comunidad imaginada).

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital... hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital… hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La forma en que unos sistemas se asemejan a otros, debido a ese carácter fractal de la naturaleza que mencioné, nos ayuda a extrapolar pero a veces es fuente de confusión; no todo funciona igual en escalas diferentes aunque el esquema que percibimos pueda parecerse en algunos aspectos.

De forma que esa pareidolia que nos hace ver caras en el gotelé, puede darse también en las ideas que nos hacemos de los sistemas complejos.

En una conversación tras la ponencia alguien me comentó que echó de menos una mención a Jung, por esto mismo que estamos hablando:
Según Jung, piezas más o menos básicas de la psique se nos representan como personajes completos con características marcadas, aunque son sólo una parte de nosotros mismos. Hermann Hesse en “El lobo estepario” previene contra la identificación con uno solo de ellos, pues así se pierde la noción de que cada individuo los tiene todos en mejor o peor “convivencia”. Digamos que todos tenemos los mismos ingredientes, pero en diferentes proporciones y cocinados de forma distinta. Por eso la mitología se repite tanto, y por eso ofrece un mapa sugerente a través del tiempo y las diferencias.

Y siguiendo con esa imagen de los ingredientes, hablamos de que entendiendo bien esos esquemas, (para no tragarme las conclusiones de otros sin más con el peligro que ello conlleva) puedo hacerme responsable de ese proceso de cocinarse a uno mismo, buscando hacer lo mejor posible con los ingredientes que tengamos o podamos conseguir dentro y fuera.
(Daniel Amen sobre cómo “cambiar tu cerebro”, sólo en inglés, sorry).

A veces se indigesta tanto subproducto y golosina precocinada,  y no se nos da tiempo a entender la diferencia entre comprar un bote de tomate y cultivarlo (cosa que recomiendo). Creo que esta es una de las cosas que llevan a mucha gente a consumir productos de autoayuda de forma compulsiva, sin masticar y con una voluntaria y peligrosa presunción de buena fe.

(Continuará…)

Piedra, papel y tijera en las artes marciales

(Traducido del artículo original en inglés de Justin Landers, aquí.

Publicado también en el blog de Fight Time)

Uno de los conceptos más interesantes de las artes marciales chinas es la teoría de “ti da shuai na”. Los profesores de Tàijíquán a menudo pasan por alto esto y muchas veces sólo es impartido por instructores de Gongfu tradicional. Pocos practicantes de Taijiquan han escuchado esto, y menos aún conocen la verdadera profundidad del significado detrás de esa teoría.

En primer lugar, vamos a examinar el significado de las palabras. “Tí” se refiere a técnicas de pierna o patadas, mientras que “da” se refiere a golpear con la mano ya sea abierta o cerrada. “Shuai” es la misma palabra que se encuentra en Shuai Jiao o lucha libre china, y se refiere a todas las técnicas de proyección. Mientras que “ná” se refiere a la misma palabra en Qín Ná y se refiere a las técnicas de ataque y bloqueo de articulaciones (grappling).

Asumo que todos conocéis el juego...

Asumo que todos conocéis el juego…

Piedra, papel o tijera

De forma superficial, esto parece ser una forma de categorizar la multitud de técnicas y aplicaciones que se encuentran en las artes marciales chinas. Si bien es cierto que estas categorías cubren todas las técnicas posibles empleadas en la lucha mano a mano, hay más en esto que etiquetar categorías. Estas agrupaciones están dispuestas para mostrar una lógica fundamental y profunda del funcionamiento del combate. En pocas palabras, se trata del “piedra, papel o tijeras” de las artes marciales chinas.

Kickboxing: no uses esa patada en la calle por si acaso

Kickboxing: no uses esa patada en la calle por si acaso

Para explicar esto, primero agruparemos patadas y puñetazos en una sola categoría, a la que llamaremos “kickboxing”. Entonces, vamos a comparar las técnicas de tres combatientes, cada uno experto en una sola categoría de “ti da shuai ná”.

El primero de nuestros combatientes imaginarios sólo entrena técnicas de kickboxing. Nuestro segundo artista marcial se especializa en la lucha libre, mientras que el tercer guerrero es un maestro de técnicas de agarre y bloqueo de articulaciones (grappling).

Para que el kickboxer sea efectivo (salvo con el uso de “fa jìn” del que hablaremos en otro artículo), tiene que mantener a su oponente a un brazo o pierna de distancia. Este rango permite a los puños o patadas del kickboxer extenderse por completo y lograr la máxima potencia. Si el oponente está demasiado cerca o demasiado lejos, las técnicas de nuestro kickboxer son inútiles.

Aquí es donde entra nuestro luchador.

Lucha libre olímpica, centrada en el derribo sin golpes

Lucha libre olímpica, centrada en el derribo sin golpes

Los luchadores deben acercarse a sus oponentes para ejecutar un derribo. Una vez que el oponente está en el suelo, el luchador puede emplear un llave o sumisión.
Por lo tanto, cuando nuestro luchador se arrima al kickboxer para derribarlo, este de repente descubrirá que sus golpes y patadas no tienen fuerza. También descubrirá rápidamente que es difícil salir de una inmovilización a patadas o puñetazos. Así que, una vez en el suelo, las técnicas del kickboxer son inútiles, mientras que el luchador tiene todo un arsenal de técnicas con las que hacer daño al kickboxer. Hemos visto muchos ejemplos “reales” de esto en MMA, cuando un habilidoso luchador de suelo consigue llevar al kickboxer a su terreno.

Grappling o Qinna: control y bloqueo de articulaciones

Grappling o Qinna: control y bloqueo de articulaciones

Cuando el luchador intenta esto en el grappler, sin embargo, se encontrará rápidamente a su vez en problemas. En el momento en el luchador llega a agarrar nuestro grappler, el luchador entrega sus dos brazos a su oponente, que puede torcer fácilmente una muñeca, un codo u hombro en una dolorosa llave.

Sin embargo, cualquiera que haya estudiado el grappling rápidamente da cuenta de que casi todos los luchadores tienen que utilizar las dos manos para un sólo brazo o pierna del oponente. Por lo tanto, si nuestro luchador intenta poner al kickboxer en un bloqueo articular doloroso, el kickboxer simplemente atacará el luchador con las manos libres (o el pie).

Al igual que en piedra, papel o tijeras, cada una de estas técnicas es eficaz contra uno de los tres, pero no contra los otros dos. Roca no puede derrotar a la roca, del mismo modo que no puede derrotar a papel. Pero pon piedra contra tijeras, y ganará siempre.

http://es.wikipedia.org/wiki/Familia_Gracie

“…descubrirá rápidamente que es difícil salir de una inmovilización a patadas”… sobre todo si te pesca un Gracie

Así que si el kickboxer es como nuestras tijeras metafóricas, nuestro luchador es la roca (sin doble sentido), y nuestro grappler es el papel.

Por lo tanto, cuando se entrenan aplicaciones de las técnicas de Taijiquan, es importante prestar atención a cada una de estas categorías, desarrollando habilidades de los tres: golpeos, derribos y grappling (agarre y control, luxaciones).

La mejor manera de emplear esto en el entrenamiento es comenzar a desarrollar aplicaciones de las tres categorías para cada movimiento de la forma. Tomemos como ejemplo la forma larga tradicional del estilo Yang de Taijiquan. Si eliminamos todas las técnicas repetidas de la forma, una lista de 108 (más o menos dependiendo de quién esté haciendo el recuento) el número de movimientos únicos de la forma se reduce a 37.

Esto es lo que pasa si te limitas. En los comentarios enlazo un combate que lo ilustra muy bien.

Esto es lo que pasa si te limitas. En los comentarios enlazo un combate que lo ilustra muy bien.

Esto significa que los practicantes del estilo Yang deberían estar trabajando en esas tres categorías con cada uno de esos 37 movimientos. Esta misma matemática puede ser utilizada para cualquier otro estilo de Taijiquan*.

Luego, para integrar este concepto de formación en su propia práctica, comienza con uno o dos de su movimientos favoritos de Taijiquan y practica una aplicación de cada categoría hasta que se convierta en una segunda naturaleza.

Una vez que hayas desarrollado un puñado de ellos, llévalo al siguiente nivel. En el medio seguro del empuje de manos, practica el ir de una técnica a otra. Recuerda que debes asegurarte de hablar con tu compañero de entrenamiento para que ambos seáis conscientes de lo que se va a enfatizar en la sesión (desde luego es bastante grosero golpear a alguien en el tuishou sin avisar). Luego, cuando puedas hacer esto con eficacia en el empuje de manos estacionario, es el momento de integrar estos conceptos al tuishou en movimiento.

Es importante recordar en este punto que otras teorías de combate básico no cubiertos por “ti da shuai ná” deben integrarse en la formación en este nivel también (tal vez desde una forma con pareja). Sin embargo, cuando esas teorías básicas de combate se combinan con los de “ti da shuai ná” y los principios del empuje de manos en movimiento, el resultado es el más alto nivel de entrenamiento de combate en Taijiquan, conocido como “Taiji sparring.”

Justin Landers, aquí.

(*de hecho quizá en parte por eso se repitan varias veces y no de forma exactamente igual, n. del tr.)

En fin, como otros esquemas simples esta una idea que sirve de referencia pero no es un mapa exacto: sobre todo hay que distinguir claramente los deportes -sujetos a reglas de combate- que sólo entrenan alguna de estas herramientas del concepto más amplio de arte marcial. ¿Qué os parece?

Las tijeras vencen al papel

Las tijeras vencen al papel