Apuntes a la charla “Simbología y movimiento”

Pincha la imagen para escuchar algo de Charles Mingus, si te va el jazz.


Toda forma de vida en la Tierra viene de un proceso de lo simple a lo complejo […] Aprender taiji, y aprender en general, es un proceso que va de lo complejo a lo simple. Cuando sistemas o asuntos complejos se entienden en términos sencillos, a eso se le llama “Iluminación”.

(Chen Zhonghua)


Llevar un mechero es más práctico que llevar un gran saco de fuego

Conozco a varias personas que le cogieron manía a Descartes porque fueron obligados a leerlo en el instituto. Debe haber unos cuantos. Yo también lo recuerdo: en tercero de BUP había que leer una parte del “discurso del método”. Por suerte el libro a destripar lo tenía leído de antes. Es un librico majo y corto dividido en varias partes. En una de ellas explica el por qué de ponerse a desarrollar un método deductivo para obtener conclusiones más fiables, y por qué cree necesario hacer ese trabajo. Además, especifica de forma bastante clara que las conclusiones a que llega son las suyas, dependientes de su percepción y del contexto en que la ejerce, limitadas por los datos de que disponía en el momento. En una carta escrita a un amigo filósofo le explica que la ha titulado Discurso y no Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino sólo de hablar, por los problemas que pudiesen surgir y escapando de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo, cuyas ideas Descartes no consideraba desacertadas.
Pues bien, precisamente esa parte que él consideraba ilustrativa y no definitiva ni necesaria, la de sus conclusiones finales, es la que se daba a leer, siguiendo esa línea didáctica de la filosofía que acaba convirtiéndola en una colección de opiniones de personas particulares que creen tenerlo todo muy claro aunque se contradigan entre sí, en lugar de un ejercicio humilde de amor por el conocimiento que es lo que significa filosofía.

Un servidor poniendo el ejemplo del "patonejo"

Un servidor poniendo el ejemplo del “patonejo”

De igual manera, mi intención en la ponencia y en esta web no es la de unir los puntos por vosotros ni convencer a nadie, o dar trucos sobre “lo que hay que hacer” para lograr esto o aquello. Y recomiendo no fiarse de las recetas universales. Aquí sólo quiero ayudar a mis alumnos, clientes, amigos y afines a elaborar vuestro propio mapa y a entenderlo. En posts como este suele haber más información en los enlaces que en el texto, que por lo general viene a ser sólo la argamasa: os animo con ello a participar un poco con una lectura activa, y por supuesto comentando y preguntando. Para trabajo concreto y práctico, que es como se consiguen las cosas, hace falta un contacto más directo.

Y si lo que te va, amigo lector, es leer una y otra vez las mismas cuatro cosas que ya sabes, las que te gustan, y alimentar esas creencias sólo porque te hacen sentir bien sin preocuparte de que puedan ser engaños; si no quieres ser capaz de renunciar a ideas complacientes a la luz de pruebas que las demuestren falsas, entonces quizá este no es tu sitio.

En el “Sun Tzu”, asimismo, se habla de ver más allá de las formas particulares en que la realidad se nos presenta:

“Todo el mundo conoce la forma mediante la que resulté vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguré la victoria.”

El camino que te lleva a ese momento de la “victoria” es lo importante, y depende de un observación sutil del funcionamiento de las cosas en un mundo en constante transformación. Aplicado a un ejemplo mundano: es más fácil aprender a usar las tablas de multiplicar -y saber qué significan- que aprenderse todas las posibles multiplicaciones una por una. Con un poco de conocimiento esquemático general pueden sacarse conclusiones sobre situaciones únicas. Puedo saber a qué velocidad caerá un objeto antes de dejarlo caer.

Y para adquirir ese esquema hace falta mucha observación imparcial previa. La naturaleza hace algo parecido: con poca información genérica se puede producir, mediante combinación, repetición y autorreferencia, una maravillosa complejidad. De hecho, todo lo que vemos nace de esta maravillosa red de Indra: todo es producto de una infinita relación de todo con todo. Los humanos llevamos un tiempo jugando a eso con las abstracciones, y muy poco empezando a ver cómo llevar eso a un plano más tangible.

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Vale, pero… ¿de qué iba eso de “Simbología y movimiento”?

En la ponencia de Siendo Saludable empecé refiriéndome a las limitaciones de percepción y cognitivas, poniendo ejemplos de sesgos, en particular de pareidolia. Si recordáis la respuesta del público, todos nos reímos de lo fácil que es engañarnos. Y más aún después con la actuación del mago Antón. No pareció que nadie se sintiera engañado ni atacado, y esa era la idea: todos estamos sujetos a esos engaños de la percepción, y verlo en uno mismo nos hace más tolerantes con los demás. Lo que pasa es que no todos saben que hay modos de afinar y filtrar esa distorsión.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Por un lado, tenemos medios para ampliar esa percepción y así tener más datos disponibles. Antes se veían las estrellas a ojo desnudo, luego con el telescopio se pudieron ver más de cerca… y hoy podemos ver en espectros a los que nuestra vista no llega.

Y por otro lado, tenemos la lógica a la hora de procesar esa información percibida.

Para manejarla, usamos representaciones abstractas: Esquemas, mapas, números… y mi intención era incidir en que es necesario saber cómo funcionan o de donde salen esas representaciones, para no confundir el mapa con el terreno en sí.

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La respuesta es lógica a primera vista, pero es incorrecta porque ignora el significado de los símbolos.

Tendemos a pensar sin más que las cosas son tal cual como las percibimos, y aplicamos relaciones de causa-efecto donde a menudo sólo hay secuencia temporal (lavo el coche y después llueve: luego lavar el coche produce la lluvia). Este error está en todas partes. Hubiera querido habar de esto desde la perspectiva evolutiva, pero Daniel Dennett lo hace mejor aquí.

En resumen, viene a explicar que lo dulce no nos gusta por ser dulce, sino que el dulzor es un efecto producido en nuestro cerebro para orientarnos a buscar alimentos con más carbohidratos, las frutas más maduras, etc. O que lo atractivo en general no nos gusta por ser atractivo, sino que lo consideramos atractivo porque interesaba a la especie. Nuestra idea de la belleza no tiene por qué ser compartida por el resto del universo.

Pero no paramos de hacer esa extrapolación. Tendemos a creer que lo que a mí me sirve ha de servirle a todo el mundo. Y si con los medicamentos no funciona así, con otras cosas tampoco. Observad con qué afán la gente que de repente descubre una afición o idea que le gusta intenta extenderla por todas partes -convirtiéndola, en el caso de las “terapias”, en una panacea-, efecto debido a una percepción ingenua del entorno sumada al sesgo de falso consenso.

Una idea (acertada o no) apasionadamente difundida puede ser inspiradora, pero también puede actuar como un virus si lleva a efectos destructivos en el individuo (como hacerse matar por una comunidad imaginada).

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital... hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital… hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La forma en que unos sistemas se asemejan a otros, debido a ese carácter fractal de la naturaleza que mencioné, nos ayuda a extrapolar pero a veces es fuente de confusión; no todo funciona igual en escalas diferentes aunque el esquema que percibimos pueda parecerse en algunos aspectos.

De forma que esa pareidolia que nos hace ver caras en el gotelé, puede darse también en las ideas que nos hacemos de los sistemas complejos.

En una conversación tras la ponencia alguien me comentó que echó de menos una mención a Jung, por esto mismo que estamos hablando:
Según Jung, piezas más o menos básicas de la psique se nos representan como personajes completos con características marcadas, aunque son sólo una parte de nosotros mismos. Hermann Hesse en “El lobo estepario” previene contra la identificación con uno solo de ellos, pues así se pierde la noción de que cada individuo los tiene todos en mejor o peor “convivencia”. Digamos que todos tenemos los mismos ingredientes, pero en diferentes proporciones y cocinados de forma distinta. Por eso la mitología se repite tanto, y por eso ofrece un mapa sugerente a través del tiempo y las diferencias.

Y siguiendo con esa imagen de los ingredientes, hablamos de que entendiendo bien esos esquemas, (para no tragarme las conclusiones de otros sin más con el peligro que ello conlleva) puedo hacerme responsable de ese proceso de cocinarse a uno mismo, buscando hacer lo mejor posible con los ingredientes que tengamos o podamos conseguir dentro y fuera.
(Daniel Amen sobre cómo “cambiar tu cerebro”, sólo en inglés, sorry).

A veces se indigesta tanto subproducto y golosina precocinada,  y no se nos da tiempo a entender la diferencia entre comprar un bote de tomate y cultivarlo (cosa que recomiendo). Creo que esta es una de las cosas que llevan a mucha gente a consumir productos de autoayuda de forma compulsiva, sin masticar y con una voluntaria y peligrosa presunción de buena fe.

(Continuará…)

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