Meditación

gota buda

“Considero la posición de reyes y gobernantes como motas de polvo. Observo los tesoros de oro y gemas preciosas como ladrillos y piedras. Las túnicas de la seda más fina y más ricamente decoradas se me asemejan trapos viejos. Considero la infinita cantidad de mundos y estrellas como un pequeño racimo de uvas, y el lago más grande de toda la India como una pequeña gota de aceite en mi pie.

Los saberes y enseñanzas de este mundo se me asemejan trucos de ilusionistas. Percibo la más alta concepción de la emancipación como un dorado brocado en un sueño, y veo el camino sagrado de los iluminados como flores que aparecen en mis ojos.

Veo la meditación como el pilar de una montaña, el nirvana como la pesadilla durante el día. Miro a los juicios de bien o mal como el baile serpenteante de un dragón, y la aceptación y caída de creencias como restos dejados por las cuatro estaciones.”

(Buda Shakyamuni)

Que la meditación es un ejercicio excelente (aquí algo sobre el famoso estudio de Sarah Lazar), es algo que ya se sabía y ahora más. Es un ejercicio de higiene mental, de autodescubrimiento… y de honestidad.

Una reconexión con la realidad, una recimentación para la inteligencia emocional, un tubo de Wynn’s para el cerebro. Nadie duda de su utilidad. Particularmente, se define a menudo como una conexión con algún dios o con algún sistema espiritual, pero eso son interpretaciones de una sensación o vivencia en base a lo aprendido, que es necesario superar.

Se podría decir que es un desperdicio meditar buscando algo preconcebido.

Si en una cultura concreta tienen un sistema (de canales energéticos del cuerpo, o de niveles del universo interior, por ejemplo) y en otro grupo o lugar tienen otro diferente, significa con seguridad que todos no pueden ser literalmente así, que probablemente ninguno sea cierto, o que todos lo son: son simplemente explicaciones organizadas diferentes a fenómenos que se sienten de forma subjetiva. Miraremos esas diferentes percepciones buscando puntos comunes a todas.

No es lo mismo relajación que meditación, pero… realmente ¿cuál es la diferencia?
La meditación te dará capacidad de discriminación para saber qué muros son reales y cuáles son solo espejismos.
Relajarse, efectivamente, es una condición previa necesaria. Las cosas que hay que ir trabajando serían, por poner un orden:
Relajación, atención, concentración, contemplación.
El estado meditativo está más allá de todo esto y de las preconcepciones corrientes. Es el estado natural más básico.

Meditacion brain

Para no aferrarnos a una conclusión sólo porque nos gusta, hemos de estar más allá del gusto o el disgusto. La atención en meditación ha de ser pura dejando que los procesos, se entiendan o no racionalmente, se desarrollen libremente, como puedo usar una máquina sin comprender sus mecanismos, o alimentarme sin saber nada de fisiología. Los procesos mentales se observan en la meditación como “desde fuera”, sin implicarse, subiendo mi yo observador a una atalaya y dejando abajo lo demás. Se propone simplificar la observación, eliminando filtros innecesarios y un exceso de procesos, que producen una infinidad de ideas imposible de manejar y que llegan a eclipsar la noción del estímulo original.

Para nosotros, “Magia” es desde donde nuestra mente mira a los fenómenos complejos cuyo funcionamiento sólo podemos intuir. Nuestra intuición es una herramienta poderosa, “la manera original de pensar” del cerebro, que incorporó evolutivamente después desde el córtex la autoconsciencia, que permite afilar la intuición mediante el control de los sesgos. Puede autoexaminarse para reducir el autoengaño. Este proceso, no obstante, está en un estado evolutivo “experimental” y es una responsabilidad nuestra como especie que el experimento dé buenos frutos.

La magia no pretenciosa, la posible, la que se siente sea cual sea la explicación y sin ser anulada por esta, es la que Imagen0029hemos de buscar. No es imaginación, no es mental en sentido consciente. Es, precisamente, la forma inconsciente y primigenia de ver las cosas que cultivamos, que desenterramos en la meditación.

Saber cómo la atmósfera y sus impurezas absorbe y refracta determinadas longitudes en las ondas electromagnéticas que llegan del Sol produciendo magníficos degradados de color en el horizonte no resta belleza ni magia a un atardecer. Sólo necesita para ser mágico la atención suficiente. La vivencia tiene valor propio, y vivir como normales las cosas inexplicables no impide aceptar todos los niveles de la consciencia sin confundirlos.

Por ahora, sólo siéntate. Como dice Dokushô Villalba con su acento andaluz, “zentarse y zentirse”. Y no esperes nada a cambio. Si te propones sinceramente conocerte, aprende a ser ecuánime, porque no todo lo que se descubre sobre uno mismo es divertido. Aunque siempre es interesante.

Dôgen dijo:

“Las orejas deben estar alineadas con los hombros, y la nariz con el ombligo. La lengua descansa en el paladar, respira por la nariz. Los labios y los dientes deben estar cerrados. Los ojos quedan abiertos, pero ni mucho ni poco. Habiendo ajustado el cuerpo y la mente de esta manera, inspira y expira profundamente. Siéntate firmemente, concentrado/a y piensa en no pensar. ¿Cómo se hace esto? Deja pasar tus pensamientos. Esto es el arte de zazen. El zazen del que hablo no es aprender a meditar. Es la puerta del Dharma a la calma y la felicidad. Es la práctica-realización pura.”

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