Después del taller con Javier Randis

¿Salsa de soja en el chocolate? ¿Estamos locos?

¿Salsa de soja y vinagre en el chocolate? ¿Estamos locos?

Sí, señoras y señores, taller de comunicación y chocolate. Nos gustan las mezclas raras. O no tanto, y precisamente ese era el tema: observar y jugar con nuestras preconcepciones y patrones aprendidos, reconociéndolos como tales.

¿Qué hace raras a las cosas raras?
Damos por supuesto que el chocolate es dulce aun cuando sepamos que no lo es, nos gusta el orden de las comidas tal como lo aprendimos, al igual que las recetas, que son así como si siempre hubieran sido así… y siempre son los demás los equivocados.

Los prodigios más admirables, como el sol, que no hay nada que más brille, nos resultan grises de tan acostumbrados. El chocolate, los aromas, los sabores y sus significados posibles, ese lenguaje aprendido en la infancia, ese placer químico y evanescente, fue el prodigio cotidiano recuperado en este taller. Magia real, magia normal.

javier chocolate 1

“A ver cómo es eso, a ver…”

¿Qué es lo raro, quién es el raro? Nosotros somos raros.

Porque somos inusuales, porque nos gusta aprender de todo, porque nos gusta saltarnos las recetas y probar cosas nuevas.

Apuntando huevos y batiendo notas

Batiendo notas y tomando huevos

Porque nos gusta probarlas de verdad, no jugar a las cocinillas con barro. Yo me lo guiso y yo me lo como, aunque aceptando que nunca soy yo solo. Del mismo modo ocurre con la comunicación en un sentido amplio.

Casi sin darnos cuenta, absorbidas por el interesante caudal de historias de Javier, hablamos de la comunicación en general y de ahí al lenguaje, al símbolo, al lenguaje no verbal, gestual, etc… y a la propia comida. Gastronomía y ritos asociados como factor social, histórico, antropológico. Como resultado tecnológico de la resolución de problemas concretos.

Lo bueno que estuvo el coulant no sale en la foto...

Lo bueno que estuvo el coulant no sale en la foto…

Todo el lenguaje es un juego simbólico, y nos conocemos mucho mejor cuando sabemos diferenciar entre realidades simbólica y tangible. La energía -en sentido literal- que  calentó el horno, jugó con la materia que batimos con cariño y la transformó. La energía -en el sentido más lírico- que nos juntó allí a pasar tan buen rato aprendiendo casi sin darnos cuenta, la pusimos junto con vosotras y a buen seguro que en cada ocasión también nos transforma un poco.

Nadie mejor que Javier para juntar todas esas piezas y comernos la cabeza mientras nos enseña a hacer cosas comestibles. ¡Gracias y hasta la próxima!

hh

5 thoughts on “Después del taller con Javier Randis

  1. Doy fe de todo, y además añado: espero que Javier vuelva año tras año para poder continuar con lo que a mi parecer se quedó muy muy corto: este taller de chocolate. Encantadísima de haber participado 🙂

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