Sobre la escucha

qigong-alcaynaEn chikung y en taichi, así como en cualquier ejercicio, es normal sentir líneas de tensión cuando estiramos, y es posible entrenar para sentir más y mejor. De este modo aprendemos sobre nuestro cuerpo y además las respuestas exageradas son menos alarmantes y más útiles, se aprende también de ellas cuando vienen.

Me he encontrado con personas que se ponían nerviosas al escuchar su corazón en un simple ejercicio de relajación, sin tener ningún problema. Era para ellas una redescubierta sensación. Algunos somos más introspectivos que otros y hemos tenido diferente costumbre de jugar con eso. Supongo que culturalmente también se puede invitar o desanimar a practicar esa observación.

Cuando uno está equilibradamente atento en “lo de dentro” y “lo de fuera” es natural que aparezca una noción de “comunión” con el entorno. Es parecido a cuando uno aprende a escuchar las dos líneas de una pieza para piano. Habitualmente la gente que no sabe de música se fija en la melodía principal o en el solista, y lo demás es de fondo.

En cuanto al trabajo cinestésico, las líneas sentirque forman las cadenas musculares necesitan sentirse en movimiento y con el mínimo proceso posible, de forma directa. El tacto y la propiocepción son más rápidos que la vista.

Si en las clases de taichi chuan siempre te limitas solo a seguir desde la vista los movimientos de otra persona simplemente haces algo que ya estabas haciendo: ver y repetir, y tu cuerpo te guiará por donde ya tiene costumbre o vicio de ir.

Cuando se empieza a entrenar con compañero sientes al otro a traves de tus propias presiones internas. Ha de hacerse como el que no quiere la cosa, wu wei. Pero el juego del tuishou no tendría sentido sin estar acostumbrado a sentirse uno mismo (chi kung, formas). Cuando esto se tiene empieza un trabajo más profundo para buscar un centro, el punto medio.

bosque

Puede interesarte:
Formación federativa de Monitores de Taichi Chuan.

Horarios de clases de Taichi y Pilates en Murcia

Qigong en el ojo del huracán

The_Eye_Of_Hurricane_18Escribo esto un rato después de una sesión muy potente que termina de abrir el curso de forma gloriosa. Una repentina granizada de fin de verano, un minimonzón refrescante, ha cedido un rato, justo para dejar hueco a la clase al aire libre, y conforme escribo estas líneas reanuda su marcha con más lluvia y viento.

Canta la lluvia y rugen los truenos, y conforme vuelven a arreciar tapan el rumor ansioso del tráfico lejano que rodea el pueblo evitando una rambla cuya existencia quiso negar un ayuntamiento, hay que decir que con poca obediencia por parte del agua. Y es que no se puede ser soberbio al negociar con los elementos.

Zhan Zhuang 04El agua, en el wuxing, se relaciona con el riñón, que moviliza el (chi) y almacena la esencia o Jing, tal como la base de la espalda se considera base mecánica del cuerpo, en pilates y cualquier otra disciplina que tenga en cuenta la biomecánica más básica, como cuestión anatómica.

El Zhan Zhuang es un capítulo importante en el libro del qigong o chikung, que además de la estructura y otras cosas desarrolla la sensibilidad, interna y externa. Y ya hemos dicho alguna vez que sentimos en base a contrastes. Por ello desde el principio hay que tener en cuenta la “energía” percibida en el entorno. Como el frescor ambiental en contraste con el calor que emanamos: algo especial cuando llegamos a sentir ese pequeño espacio de aire donde se mezclan, ampliando lo que creíamos que era la frontera de nuestro cuerpo.

Rayos en Murcia

Foto real de la tormenta de ayer en Murcia, gracias a Paqui Nadal

La relación con un entorno “cargado”, acelerado, dada nuestra tendencia a contagiarnos de las prisas y otras cosas, sobre todo de los humanos que nos rodean, es manejable cuando se tiene ya cierto trabajo hecho. Pero para cualquier principiante es interesante aprovechar un entorno con mucho movimiento y cambios pero en el que sea más fácil relajarse (mis alumnos “de interior” ya conocen el uso al respecto que le doy a la música). Aprendemos a ser un eje alrededor de lo que todo gira. El eje, la raíz de una acción, nunca se mueve.

Por ejemplo, después de la tempestad, como hoy, tras una breve granizada, con el cielo cubierto y rugiendo aún, el olor a lluvia y tierra mojada, el trajín de la gente en coche, despistada como hormigas tras el chaparrón…

… y en el centro, como en el ojo del huracán, sólo un árbol paciente
respirando con todo su ser.

autumn-red-leaved-tree

 

Reflexiones de un turista pedante

A veces se dice que con ciertos amigos ya no necesita uno enemigos. Cuando me tomo la molestia de destripar alguna publicación, no es en base a mi gusto o disgusto sobre el posicionamiento a favor o en contra que se muestre en el mismo. Prefiero un buen argumento en contra, con el que poder ajustar mi interpretación de un asunto -que es como se aprende- que uno falaz a favor, por muy bien que me venga.

Cuando Deshimaru vino a Europa quería prevenir eso: que se conociese en Zen en Europa pero en base a errores que lo desvirtuasen. refrescozenA Deshimaru le preocupaba que en Occidente se adquiriese la deformada y mercantilizada versión de su práctica que había llegado de otras disciplinas. No sé hasta qué punto lo consiguió, visto lo visto. En cualquier caso, el impacto de su escuela, hoy con sedes en toda Europa y más allá, fue notable y dejó un poso interesante en la cultura popular. A día de hoy, en Francia, “rester zen” (algo como “mantener la calma”) es una expresión común y coloquial más inocente que la nueva acepción de “vibración” acuñada en los EEUU y que tanto florece a hora en todas partes.

Me gusta el ejemplo de la AZI porque funciona como algo abierto a compartir la tecnología de “mindfulness” sin ligarla para el público a carácter religioso alguno más allá de la experiencia. Desligar una serie de técnicas útiles de su origen cultural puede ser interesante y a veces necesario quizá, pero sustituirle un relato de base por otro, más superficial y que no aporte más que los propios prejuicios culturales, no es bueno para nadie más que para el que se limita a adaptar sus argumentos de venta.

Comparen lo que sale en Google buscando "yoga" sin más...

Comparen lo que sale en Google buscando “yoga” sin más…

Me refiero en este caso al qìgong, o chi kung (pronúnciese en ambos casos como en el segundo), debido a un artículo publicado por el opinador Vargas Llosa (“Elogio del qigong”, en El País, el 24 de agosto de 2014, que podéis buscar y leer, pero espero me disculpéis que no enlace por ciertas razones).

Desde luego que me parece bien que se difunda y practique el chikung, pero un periódico con medios puede difundir si quiere buscando a gente que sepa de qué habla. O que lo haga con sentido. En fin, siendo sólo un artículo de opinión la responsabilidad es cosa de Mario. Dudo que ningún periódico le buscase como autoridad en el asunto si fuera cuestión de divulgación.

...con un yogui "nativo" en su contexto.

…con un yogui “nativo” en su contexto.

Pero a pesar de ello este artículo me huele como otros que desde círculos escépticos se critican como coladuras magufas en la “prensa seria”. ¿Por qué? Porque se publica y se enlazará hasta la saciedad, cumpliendo su función de mero anuncio publicitario de la clínica que se nombra, como bien sabe el autor, a costa de extender una visión deformada. Y se difundirá porque queda bonito y porque lo escribe alguien famoso, aunque sin mucha idea del asunto. Puesto que todos harán palmas y lo publicarán en el blog de su centro de buen rollo holístico como un valioso aval, un servidor, cual es costumbre, se ofrece a poner el contrapunto.

Comienza el escritor recomendando el ayuno, lo que ya me chirría como introducción, y dejando claro el carácter general y la intención del artículo al meter el anuncio y presumir de su ignorancia en las materias sobre las que se dispone a escribir, ya desde el primer párrafo. Le basta con el inane argumento de lo milenario cuando paradójicamente critica no sé qué retórica bobalicona. Tras leer el articulo, no sé qué puede merecer a su criterio tales adjetivos. Lo que haya aprendido en su retiro para señores ricos vestidos de blanco o quizá viendo películas de Steven Seagal le ha llevado a una idea algo estúpida de las artes marciales, una visión burda “difícil de explicar pero evidente para quien…” para quien construye un discurso comparando dos cosas, a pesar de conocer sólo una y muy superficialmente.

Pero se ve que se siente tan blandito y en paz que no tiene reparo en insultar aquello que se supone intenta defender, luciendo con orgullo su arrogancia cultural.

El chikung nunca se ha “independizado” del taichi chuan (si es a eso a lo que se refiere con tai chi), y sigue por definición más cerca de las artes marciales chinas -externas e internas- que de esa práctica vacacional por remordimiento típica de occidente. Desde luego no es “lo contrario”. Quizá unas vacaciones pijas en Marbella alimentando el ego con ejercicios orientaloides sí lo sea.

Las Artes Marciales, por otro lado, necesitan de una traducción tanto de arte como sobre todo de marcial, que no procede ahora aclarar aquí, aunque pronto lo haremos. Diré simplemente que Mario se limita a adoptar una postura infantil sobre el asunto que sólo refleja sus propios prejuicios y su desinformación (“un maestro musculoso rompiendo ladrillos”…)

Como ejercicio para la “paz y la salud”, el chikung difundió su uso entre una gente másqigong bien sumisa  (eso será la paz) que tenía que matarse a trabajar y prefería no morir del todo cada jornada (eso será la salud), y que desde luego no ayunaba por esnobismo.

Era para aumentar las capacidades ajustando los requerimientos mínimos más que para gestionar excesos. Y en todo caso, lo que sobra se excreta y debe desecharse, no sirve de alimento si no es a las plantas; eso me ha dado mucho asco, aunque no sé si es lo que más.

La música es una muleta bastante útil que suele usarse aquí para quien no sabe estar en silencio (“nunca más de media hora”, según él), y en sí no está mal del todo, aunque no me imagino a ese chino de hace siglos -¡milenios siempre vende más!- en una China de cuento donde nunca ha habido “guerras, miseria y sufrimientos” porque practicaban chikung, con música en directo en la puerta de su casa cada vez que se ponía al asunto.

Ahora bien, lo del espejo me ha rematado. Además de ser el mismo caso del agricultor anterior -que no necesitaba más espejos que su sombra y los charcos, aunque si era pudiente quizá tuviera alguno de bronce-, diría que mirarse al espejo comparándose con un modelo externo está más cerca de un trastorno alimentario que del qìgong.
¡Oh, crueles y despiadados cócteles! Por mucho que ayunes, siempre te seguirán a donde vayas.