El ejercicio como realización humana

Es lícito preguntarse siempre por qué hacemos lo que hacemos. El ejercicio no es cosa de moda aunque hoy por hoy sea un producto más de consumo. Siempre ha estado ahí y lo llevamos con nosotros.

Sencillamente, hemos evolucionado adaptándonos a un medio desde nuestra condición animal. El entorno urbano es demasiado reciente como para que no nos resulte extraño movernos entre sus limitaciones.niños jugando

Cuando hablamos de “realización” no nos referimos a otra cosa que a la práctica activa de la propia naturaleza, y esta incluye un movimiento mucho más abierto y amplio que el de las máquinas de un gimnasio, aparatos que se inventaron para rehabilitar personas enfermas.

Y los que no creemos en una separación real de mente y cuerpo contamos con que siempre será más completo un ejercicio que incluya la oportuna atención e implicación con el entorno. Para mí tiene más sentido correr para llegar a la cima de un monte, que hacerlo en círculos contando vueltas y calorías, o en una cinta con los auriculares puestos.

Este vídeo, minidocumental de una serie que la BBC encargó a David Attenborough para rellenar huecos de programación, lo expresa mejor que yo. Este se supone que es el primer sistema utilizado por los primeros grupos de cazadores humanos en las praderas africanas de hace muchos milenios, y así lo siguen haciendo hoy. Propongo ponerse en el lugar de este digno hombre de las arenas del Kalahari, como él se pone en el lugar de la presa a la que honra al reconocerla respetuosamente como parte necesaria de sí mismo y no como objeto, y al reconocerse como parte del mismo cosmos en que ambos viven y luchan por su vida.

(Texto de la locución en español, en los comentarios)

A todos esos humanos, así como a todos los bichos que han evolucionado corriendo como forma de existencia, les debemos al menos una buena carrerica de vez en cuando.