Coordenadas

Si un día quedamos para tomar algo, necesitamos saber ciertas coordenadas. Un lugar en el espacio y el tiempo para coincidir. No basta con desear verse, hay una realidad a la que ajustarse.

truth view

Alguno habrá que diga que realmente es una pirámide solo porque él lo dice…

Quedamos en la calle X, pero la calle X es muy larga. Así que añadimos “a la salida de metro tal”. Otro diría “frente a la tienda cual”. O bien “donde se cruza con la calle Y”. Todas esas referencias son ciertas. Y todas juntas me dejan más tranquilo de que no me voy a confundir de sitio.

Además, necesitamos una hora. Tú puedes tener apuntado “en calle X con Y, a las 20h”, y yo “frente a metro Tal a las ocho de la tarde”, y no tendríamos problemas para coincidir, pese a parecer informaciones diferentes. No lo son en este caso, son solo formas diferentes de decir lo mismo.

Ahora bien, si no nos llegamos a ver, puede que tuviéramos datos diferentes, o que uno de los dos -o ambos- los hayamos interpretado mal. Da igual lo convencidos que estuviéramos: nos hemos equivocado y no hemos conseguido el objetivo. Estar convencido de estar en lo cierto no sirve de nada por sí mismo: de ser así no existirían los errores y siento deciros que existen.

Incluso es posible que ambos compartamos el mismo error y sí que nos encontremos, y nunca nos demos cuenta de que partíamos de un error. Hasta que invitemos un tercero, quizá, y le dejemos tirado al pobre, que no entenderá nada cuando le digamos que le estuvimos esperando…

Contrasta siempre las pruebas

Contrasta siempre las pruebas

 

El taichi es un regalo: forma y envoltorio

Hoy te propongo imaginar un poco. Por un momento eres un extraterrestre que viene a caer a la tierra por accidente, y un día, investigando para entender a los humanos, busca “regalo” en Google. Mira, mira, búscalo, o directamente pincha aquí. Te espero.
idee-cadeauBien, pues está clarísimo, ¿no? Es unánime, ya busques “regalo”, “cadeau”, “gift”, “Geschenk” o incluso en chino: un regalo es una caja con un lazo.

Pues bien, esa es la idea que se queda nuestro extraterrestre.

Investigando más, descubre luego que hay muchas variantes: uno puede hacerse experto en tipos de lazo o en papel de colores. Es “todo un mundo” -como el vino o como cualquier cosa.

reglo o noPero más tarde, como siempre que uno se fija un poco, descubre que hay más. Descubre que el valor del regalo es algo más de lo que fue su primera impresión, hay algo más, hay más niveles ahí. Un conocimiento más profundo le lleva a reparar en que es también algo simbólico que se hace entre particulares más o menos habitualmente, en afectuosos momentos conmemorativos. Así el regalo tiene también un significado más allá de lo material. Hay todo un constructo de correspondencia y reconocimiento entre personas, un protocolo, un ritual…

Con esto y otras consideraciones, empieza a estar seguro de que los intríngulis del asunto (simbólicos, sociales, antropológicos, etc) ya no eran un secreto para él. Después de todo, era muy inteligente y se fijaba mucho.

Cuando volvió a su planeta informó con detalle de todo lo que sabía sobre esas curiosas cajas con lazos, y así le alabaron como el perspicaz explorador que era, ya que les había llevado, sobre esta y otras materias, un conocimiento cierto de los asuntos humanos.

En su segundo viaje, subvencionado gracias a la fama adquirida, descubrió maravillado que se podían abrir... "¡Qué linda bolsa! -dijo- ¿Quién hubiera sospechado que en el fondo un regalo era una bolsita?"

En su segundo viaje, subvencionado gracias a la fama adquirida, descubrió maravillado que se podían abrir…
“¡Qué linda bolsa! -dijo- ¿Quién hubiera sospechado que en el fondo un regalo era una bolsita?”

 

Ultraespiritualidad pendeja

cadena okComo sé que a muchos de mis amigos -¡e incluso lectores!- no les gusta demasiado leer (qué le vamos a hacer), os traigo algo más divertido y ligero que refleja bastante bien buena parte del espíritu de MagiaNormal y del retiro que haremos en julio.

Son un par de vídeos breves que ayudan a dejar en claro algunos aspectos de la “nueva espiritualidad”, o al menos plantean desde el humor cierta reflexión que puede ser todo lo profunda que queráis.

Uno es de J.P. Sears, a quien parece ser que como a mí le interesa el desarrollo personal pero no entendido de cualquier manera. Tiene en youtube su canal propio con otros vídeos (no subtitulados), algunos igual de divertidos y con los que puedo estar de acuerdo, otros quizá no tanto, pero en cualquier caso este es buenísimo y es digno de conocer.

Y el otro del escritor, actor y director mexicano, Odín Dupeyron (aunque en el vídeo ponga David) que quizá hayas visto ya porque ha dado muchas vueltas, pero que… en fin, se explica solo. No os cortéis, decidme qué os parecen.

Byron Zhang: Taiji en el tuishou

“Aunque se pretenda educar a los demás, no hay forma de explicar las enseñanzas que se han recibido. Gracias a una intuición desarrollada, pueden haber percepciones espontáneas, sin necesidad de explicaciones. Aún pudiendo explicar los puntos básicos, si la otra persona no experimenta un logro interno, naturalmente no podrá entender lo que se le está diciendo, puesto que no hay modo de demostrarlo, y por lo tanto la progresión de las enseñanzas sólo alcanza el umbral de la energía consciente.

Las palabras son muy fáciles de entender; ponerlas en práctica es muy difícil.”

Kuo Lien-Ying

 

Hoy os traigo un vídeo y una invitación.

El vídeo es del maestro Byron Zhang. Un hombre con mucho arte, bastante simpático y muy didáctico, carpintero constructor de profesión, al que se le nota el gusto por compartir, y lo hace de forma clara hasta el punto de que a veces tampoco se hace necesario entender lo que dice para ver lo que hace y sacarle partido en nuestra práctica. Además de ser interesante para los practicantes de taichi chuan, puede ayudar a entender algo sobre la base y el propio nombre del mismo.

"Taiji quan", "puño del taiji", concepto completo en su escritura original

“Taiji quan”, “puño del taiji”, concepto completo en su escritura original

Como sucede al traducir para occidentales asuntos chinos, con frecuencia se dan confusiones. He llegado a oír barbaridades como que el “chi” de “tai chi” es el mismo que el “chi” de los “Tres Tesoros” de la MTC de que se habla en muchas escuelas de taichi chuan.

Pero “taichi chuan” (o “taijiquan”) se refiere a “taiji”, un principio básico del taoísmo, del que nuestro arte toma sustento filosófico.

"Chi" o "Qì", que  literalmente viene a significar "aire", y que  en MTC y otras chineces viene a ser algo parecido al "prana" del yoga. Nada que ver con lo de arriba. Ni siquiera suenan igual.

“Chi” o “Qì”, que literalmente viene a significar “aire”, y que en MTC y otras chineces viene a ser algo parecido al “prana” del yoga. Nada que ver con lo de arriba. Ni siquiera suenan igual.

El vídeo lo subtitulé como pude (estoy aprendiendo, aún no consigo que salgan ni las tildes, así que os dejo aquí los subtítulos para que podáis verlos, corregirlos, arreglarlos o lo que gustéis. Si lo hacéis os agradeceré que compartáis) para el grupo majo de práctica que estamos formando con el inestimable apadrinamiento y apoyo remoto de Manuel Mazón, de quien podéis aprender en directo si estáis en Murcia cuando pasa por aquí (próximos eventos con él en abril y septiembre).

Y esta es la invitación (además de las anteriores):

En principio nos reuniremos el último sábado de cada mes para trabajar el tui shou (“empuje de manos”) desde su enfoque original tal como se aprecia en el vídeo, es decir, un trabajo no competitivo de sensibilización y comprensión de las fuerzas que manejamos y de las aplicaciones de las formas. Os puede venir bien si practicáis en cualquier escuela, o podéis visitarnos si tenéis sana curiosidad por saber de qué va realmente todo esto.

Los practicantes de taichi chuan sólo están obligados a conocer este trabajo si desean entender qué hacen y evitar el peligro de confundir las formas o las explicaciones “energéticas” con visualizaciones, imaginaciones, o un simple ejercicio de danza lenta y relajante.

Por lo pronto el lugar elegido (bien comunicado, fácil aparcamiento) es este.
Y el momento, este sábado 28 de marzo a partir de las 17h. Si queréis más información podéis contactar conmigo.

Para más vídeos de este maestro buscad en la descripción del vídeo. Buen provecho.

Cómo saber que no sé nada

Efecto Dunnin-Kruger TarjetaEL APRENDIZAJE REAL SIEMPRE ES “INTEGRAL”

Si no lo eres, imagina que eres un gran pianista. Si un día te trasplantasen el cerebro, no podrías tocar igual tras la operación así como así. Necesitarías una ardua rehabilitación, porque los dedos de tu nuevo cuerpo no te responderían igual. El cuerpo “aprende”: no es suficiente con tener la información, sino que el “cableado” -la inervación que transmite las órdenes y coordina cada movimiento, así como los tendones y músculos que ejecutan las órdenes etc- también se adapta a la actividad que se entrene.

Hay cierta tendencia a pensar en músculos cuando se habla de entrenamiento, pero en general son menos las cosas no modificables con entrenamiento que las que sí lo son. La capacidad y velocidad de respuesta no sólo dependen de la velocidad a la que viajan los impulsos nerviosos -que no es modificable- sino también de la velocidad de proceso de la información, la coordinación inter e intramuscular, la gestión fisiológica de recursos energéticos y otras cosas que sí cambian y se adaptan a una actividad repetida adecuadamente a lo largo de cierto tiempo.

darwin y el EDKAntes de que los ocultistas de salón de la teosofía publicaran en el s. XIX su Kybalión con pretensiones de misterio y arcaísmo, ya la tradición popular decía que la magia tiene precio. Bien, pues el trabajo comprometido, paciente y humilde que necesito para adquirir las habilidades de un buen pianista, o de un mago-ilusionista, o de un alquimista con resultados tangibles (es decir, un químico) es buena parte de ese precio a pagar.

Entrenar en principio no es más que insistir en algo. Téngase en cuenta que puedo esperar un resultado creyendo que entreno una cosa y estar entrenando otra: el resultado depende de lo que haga, no de lo que crea que hago.

Son tantas las cosas entrenables en nosotros, tantas las “piezas” modificables por la actividad que realicemos a la largo de la vida, que con limitados ingredientes comunes cada vida proporciona una configuración única.

ENTRENAR LA EMPATÍA: SÓCRATES Y DUNNING-KRUGER

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

Un humano equilibrado y polivalente (suponiendo de entrada por bien del ejemplo que fuera lo deseable) lo sería realmente si fuera capaz de hacer más o menos de todo. Pero en principio para eso habría que entrenar -es decir, hacer regularmente- de todo, y eso no puede ser (como esos mil alimentos de los que se dice que hay que comer uno al día y reventaríamos si lo hiciéramos). Como no se puede, hago pocas cosas, pero puedo mirar los factores comunes y elegir materias, disciplinas o prácticas que tengan de todo lo básico que busco. ¿Qué tiene esto que ver con la empatía y la percepción sesgada de los propios logros? Si valoro de forma justa mis logros en lo mío, podré al menos reconocer en qué punto estoy y aceptar que otros sepan más o sean más capaces en lo suyo.

Tendemos a valorar el trabajo propio más que el ajeno. Si por ejemplo dedico mi vida al piano, quizá no podré tocar la bandurria como si nada, o proyectar un edificio en condiciones, pero sí podré extrapolar algo y hacer una cosa que es bastante importante. Podré ponerme en el lugar de los que hacen lo mismo con sus propias aficiones, oficios, dedicaciones, gongfu. No necesito saber sus detalles para empatizar y evitar caer en el efecto Dunning-Kruger. Hay muchos artículos por ahí sobre este sesgo, pero pocos inciden en algo importante: ¿Cómo sé que yo no estoy cayendo en él?

"No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes"

“No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes”

Quien nunca ha aprendido ninguna materia compleja tiende a despreciar el trabajo de los que lo hacen, así como sus materias. Por eso personas que no entienden qué es un estudio científico un día los desprecian y al siguiente aceptan -quizá por sesgo de confirmación– uno mal hecho, destinado originalmente a engañar a ese público ignorante -y por tanto indefenso mientras no reconozca esa ignorancia.

"El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento"

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento”

Por el efecto D-K, chavales que llevan dos meses en el gimnasio se burlan de maestros de artes marciales que no entienden. Por eso mucha gente da consejos médicos con demasiada ligereza. Por eso un delincuente inexperto se cree más listo que la policía. Por eso la incultura fomenta la superstición.

Si desde aquí, como compañero de dudas y explorador de mis propias lagunas, he de dar algún consejo al respecto, es que antes de opinar sobre una materia sepas al menos cuántas horas de estudio/práctica y cuántos kilos de apuntes necesitarías para dedicarte a ella, cuántas décadas de historia y cuántas generaciones de genios se han calentado la cabeza antes de que tú, y cómo y por qué desecharon ideas viejas en favor de otras nuevas. Trata con personas que sepan y ejerzan con éxito, que hayan estudiado en profundidad las materias que te interesan o sobre las que te apetece opinar. Pregunta incansable y humildemente, busca las fuentes originales aunque sólo sea para descubrir que en algún punto todo te suena a chino porque sólo tienes una impresión superficial. Y hazlo con gusto, disfruta de todo ello, renunciando a pretensión alguna de reconocimiento o reafirmación, porque cada vez que un nuevo conocimiento sacuda tus creencias seguramente estés en buen camino.

Todo eso antes de asumir cómodamente que el mundo es tan pequeño como tu pequeño mundo, y que tú solico has descubierto la rueda, o que todas las opiniones pesan lo mismo.

Dilbert y el EDK

Personas y personajes

“Muchos hombres cometen el error de sustituir el conocimiento por la afirmación de que es verdad lo que ellos desean”

Bertrand Russell

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Cada vez me pasa menos -uno va adquiriendo cierto tacto-, pero a veces alguien sehypocrite levanta y se va, o no vuelve más, herido por un comentario que a cualquier otro humano le resultaría inocuo. Por lo que a menudo suelo avisar previamente. Me preguntan: ¿Y por qué insistes siempre en que no respetas nuestros personajes?

Fiel a la línea veraniega, aviso desde ya que sé que doy demasiadas cosas por supuestas y que escribo desordenadamente pasando de cualquier manera sobre temas que dan para mucho más.

Dicho esto, insisto: No seré yo quien alimente la cómoda imagen que cada uno se hace, o le siga el juego más de lo necesario. En especial la autoimagen de quienes vienen diciendo buscar apoyo para un trabajo personal honesto y sobre todo la de los que me recitan frases sobre el ego que leyeron en complacientes best-sellers de “autoayuda“. Puede sonar agresivo, pero no lo es realmente; es un juego, con reglas equitativas, y no va de ganar:

Joshu y un novicio practicaban un juego dialéctico. El objetivo era no quedar por encima. Acordaron que el “ganador” compraría un pastel de arroz.

Joshu dijo: “Soy un burro”
Bunon dijo: “Soy el culo del burro”
Joshu dijo: “Soy la mierda del burro”
Bunon dijo: “Soy el gusano de la mierda”
Joshu dijo: “¿Y qué haces ahí?
Bunon dijo: “Veraneando”
Joshu dijo: “Vale, ve a comprar el pastel de arroz”

(Esta y más cosas del “House” de los maestros Zen, aquí)

 

Me daría una pereza horrible tener que llamar a algunos de tú y a otros de usted y recordar a quién. Entiendo la necesidad de una integración identitaria, de un proceso de individuación sano que nos provea de una referencia para movernos en sociedad, siendo esta un “zoo humano“, como dice Desmond Morris. Concretar las posibles pautas comunes, instintivas, básicas, es otro cantar, un interés más general de nuestro proyecto que no resolveremos hoy, pero de lo que no hay duda es de que aquéllos roles pueden diferir enormemente de una a otra cultura. Son artificiales, culturales, intercambiables y en ocasiones incluso completamente prescindibles. Aunque sí creo en ese ego integrado como una herramienta más, una faceta de nuestra mente, ajustable desde fuera por uno mismo -opción preferible a la pasividad que permite que otros lo hagan en interés de sus propios egos desbocados.

Todo esto no significa perder las formas de cualquier manera, ni el respeto por los estados en que se encuentra la gente. No procede llamar tiquismiquis a un intolerante a la lactosa por no aceptar un café con leche, ni reírse de un ataque de ansiedad, por ejemplo. Y si alguien viene por el pasillo con una cacerola humeante diciendo bien alto “¡voy quemando!”, conviene apartarse sin mucho debate.

Pero las reglas del juego son exigibles a quien dice estar en el juego. Si aun así alguien siente herido su “amor propio”, todos deberíamos alegrarnos porque ese precisamente es un objetivo interesante del juego. Cuando limpiamos ventanas, miramos en busca de manchas. A nadie se le ocurre cerrar los ojos mientras restriega con un trapo de cualquier manera y se dice a sí mismo “esto está impecable, debe estarlo porque yo decido creerlo así y yo creo mi realidad…”

La contradicción entre, por un lado, la intuición de que algo falla y, por otro, nuestro carácter gregario e inercial es una de las cosas que nos hacen sufrir. Una faceta del conflicto interno que cargamos. Pero todos actuamos como agentes del sistema, que puede funcionar por sí mismo con sólo inculcar ciertas premisas básicas (como por ejemplo el dinero como fin). Por lo que esa intuición no basta, como vemos constantemente. Al ser borrosa es fácil de falsificar y es susceptible de ser reciclada en favor del propio sistema de consumo (ver capítulo 2 de “black mirror”). Está muy de moda la sugerencia newager de dejarse llevar por la apetencia, una especie de hijo bastardo mutante de la idea taoísta de flujo. Puede apetecerme fumar o no ponerme el casco y en ambos casos la cabeza puede tener algo importante que decir.

Tras una visión clara y directa (mediante estudio, meditación o shock, es igual) ya no puede uno volverse atrás sin reconocerse como  un traidor. Por suerte, para eso también hay productos milagro… La mente tiene soberbios mecanismos de defensa otorgados por nuestra evolución en un entorno directo muy diferente a un zoo-ciudad. Nuestra psique no permite que uno se reconozca como nada que tenga por “malo”, y rápidamente busca a quien pueda cargar con la etiqueta. De modo que hace trampas, justifica sus actos, y nos separa de las personas (al convertirlas en “extras de mi película”, y obviando que ellos también tienen su propia película), usando un juego de valores opuestos. Y hay escuelas que tienen esto muy pulido. Por eso se medita dejando eso en paz, ya no hay bueno que respetar ni malo que justificar, y así uno puede ser honesto y enfrentar los propios asuntos.

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Esa dualidad es por definición una convención estructural con muchas implicaciones. La separación de uno con el entorno (“no dos”, yoga, tao) desde Platón, incluso desde Abraham en adelante, hace necesario el analgésico que se nos ofrece en forma de roles de pertenencia. Uno es hijo y padre, vecino, español, moreno, licenciado… pero identificarse con eso es un error siempre que uno no sea capaz de expresar algo más, algo propio, convirtiendo ya no su oficio sino la ocupación de su lugar en el mundo en un arte (en el que por fin no sobraría ni faltaría nada, y “no se generaría karma”).

Cuando uno empieza a dar clase, pronto tiene una primera oportunidad de reconocer que también se es siempre alumno y otras mil cosas. Que es igual de vulnerable e incompleto que el resto. Que los profesores mediocres y acomodados que podemos haber conocido en nuestro periplo particular no planearon llegar a ser así y lo mismo puede pasarnos a nosotros o estar pasando en este momento. Si todo tu entorno te da la razón, debes preocuparte. Aunque desde luego esto no justifica a los autoproclamados “galileos perseguidos”, que paradójicamente suelen estar en el lado de los que condenan galileos.

“Si quieres saber todas las lenguas, háblalas entre los que no las entienden”

Fco. de Quevedo

No puedo identificarme como “profesor” sólo porque enseñe: no lo soy todo el tiempo, ni de todas las materias, ni de todas las personas. De modo que, en las clases, jugamos a ello, y el respeto social no es mas que el respeto por esas normas de juego. Pero he de avisar, y por eso lo hago, de que me niego a tomar esas leyes como universales, por lo que en mi trato contigo como humano, respetaré al humano que veo, pero no a tu personaje, más allá de la cortesía necesaria que implica el querer realmente comunicarse por encima de las formas.

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?