Ultraespiritualidad pendeja

cadena okComo sé que a muchos de mis amigos -¡e incluso lectores!- no les gusta demasiado leer (qué le vamos a hacer), os traigo algo más divertido y ligero que refleja bastante bien buena parte del espíritu de MagiaNormal y del retiro que haremos en julio.

Son un par de vídeos breves que ayudan a dejar en claro algunos aspectos de la “nueva espiritualidad”, o al menos plantean desde el humor cierta reflexión que puede ser todo lo profunda que queráis.

Uno es de J.P. Sears, a quien parece ser que como a mí le interesa el desarrollo personal pero no entendido de cualquier manera. Tiene en youtube su canal propio con otros vídeos (no subtitulados), algunos igual de divertidos y con los que puedo estar de acuerdo, otros quizá no tanto, pero en cualquier caso este es buenísimo y es digno de conocer.

Y el otro del escritor, actor y director mexicano, Odín Dupeyron (aunque en el vídeo ponga David) que quizá hayas visto ya porque ha dado muchas vueltas, pero que… en fin, se explica solo. No os cortéis, decidme qué os parecen.

Actitud marcial III

(Rescatado de una nota de Fernando Veira en Fb el 22 de junio de 2015. Partes I y II, aquí)

Luego de años de estudio filosófico y meditación he llegado a una conclusión inesperada.

Ayuda mucho no ser un gilipollas.

Pero ayuda más darse cuenta de que lo estás siendo.

La vida se trata más o menos de ir siendo cada vez un poco menos gilipollas y eso se ve claramente en tu entrenamiento.

Lo bueno de observarse el grado de gilipollez personal es que acabas desarrollando un olfato para la misma, entonces, cuando estés cerca de algún gilipollas (marcial o de los otros) tu radar lo detectará rápidamente y podrás maniobrar para evitar perder tu tiempo y energía.
Es lógico que si te entrenas para no perder tiempo con tus propias gilipolleces, mucho menos lo harás con las ajenas y eso da una calidad de vida que te cagas.

Hay un gilipollismo intencionado y otro inevitable.
El primero es peligroso y el segundo…inevitable. El primero intenta hacer daño y el segundo es parte de un proceso de crecimiento.

Así que cuando alcances algún logro en tu técnica, no te hinches como un pavo real pensando lo bueno que eres hoy, sino más bien que has conseguido ser un poco menos gilipollas que ayer.
Entonces te descojonarás de la risa y tu aprendizaje no tendrá límites.

Gracias por leerme.

Fernando Veira (un poco menos gilipollas que hace media hora 🙂 )

fernando


Fernando enseña taichi chuan en La Coruña,
es el director de la Escuela Pai-Hu.
Podéis leer otras reflexiones suyas en su propio blog, aquí.

Cuatro errores comunes en el empuje de manos

Hasta que no se practica el empuje de manos se puede creer que principios como “ceder ante la fuerza” o “lo blando vence a lo duro” son principios filosóficos a los que adherirse pero sin entender su aplicación práctica. Al no entender su aplicación no se puede avanzar en dichos principios. Los tui shou son la práctica a través de la que podemos entender la complementariedad de yin y yang, la existencia del uno dentro del otro y su transformación a partir del movimiento, el Tai Chi.

El fundamento de los ocho métodos son las habilidades Zhan (conectar), Nian (mantener), Lian (enlazar) y Sui (seguir) […]

La aplicación de los ocho métodos requiere las capacidades de Ting (escuchar), Hua (disolver), Yin (amagar), Na (sostener), and Fa (emitir) […]

Los principales defectos son Pian (unilateralidad) Kang (fuerza sin control) Diu (pérdida de contacto) Ding (resistencia)

(extraído de www.taijiquan.info)

Lo que desde fuera se suele conocer, y con frecuencia confundir con taichi chuan en sí, son las formas. La forma, además de su función de acondicionamiento físico y trabajo meditativo, viene a ser el “palacio de la memoria” en el que almacenamos entre otras cosas todos los “trucos” que aparecen espontáneamente en el tuishou o “empuje de manos”.

Brain_neuroplasticity_after_practiceLos patrones y métodos de empuje de manos son juegos con reglas limitadas porque tiene que ser así (además de que por definición un juego ha de tener reglas). Imagina que empiezas a aprender mecanografía, y te mandan llenar varios folios con “asdf asdf asdf…”. Has de repetirlo mil veces hasta que te sale con cierta soltura y sin errores, esto es así. Pero como es desagradable y te parece lento, haces una serie con dos dedos y vas a la copistería. Ya tienes mil y las que hagan falta. Pero no aprenderás mecanografía, que era el objetivo. El fin del ejercicio no es tener escrito en letra de molde un chorro de letras sin significado.

O piensa en cuando tu hijo te dice “¿para qué quiero aprender a multiplicar si hay calculadoras?”. Puedo poner muchos ejemplos, pero creo que con estos se entiende lo que quiero decir.
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En taichi chuan, si practico un ejercicio por parejas para trabajar un enraizamiento que depende de estar bien colocado, un tirón o un empujón que me haga perder la postura no interesa aunque mueva al compañero. Eso sería una “falsa victoria”. Recordemos que el objetivo no es “ganar” sino aprender y que hay que aprender a “invertir en pérdidas“.

En fin, no quiero aquí hablar de los defectos clásicos de la cita de arriba, sino solo referirme de forma coloquial y general a la actitud necesaria a la hora de acometer el trabajo de empuje de manos, inspirado por las cosicas que pasan y ayudado por este artículo, que parafraseo con permiso del autor, quien dice (lo que sigue hasta el final es suyo):

Justin-Landers1-150x150– El problema es que muchos de nosotros al entrenar empuje de manos nos encontramos enfocados en cosas equivocadas, lo que lleva a malos hábitos de entrenamiento que pueden atrofiar nuestro crecimiento a lo largo del camino desde las secuencias a pie fijo hasta el sparring de taiji. Para desarrollar verdadera habilidad en este entrenamiento debemos medir las técnicas que usamos hoy, en referencia al uso que les daremos en el paso siguiente. Algunos de los errores más comunes que veo tanto en principiantes como en estudiantes avanzados son:

Usar técnicas no comunes al empuje de manos

Un ejemplo de descortesía si se hace a un compañero sin avisar

Un ejemplo de descortesía si se hace a un compañero sin avisar

¿Alguna vez has estado practicando tuishou y de repente el compañero te ha venido por las buenas a hacer un bloqueo de articulación doloroso o directamente ha intentado un jab a los ojos o un golpe a la garganta? A mí sí. Como principiante en el tuishou, yo no tenía ni idea de cómo contrarrestar esos ataques. Cuando me quejaba al compañero de que ese no era en ese momento el punto del entrenamiento, su respuesta era “estás aprendiendo defensa personal, y estas son las cosas que la gente te va a hacer en la calle”.El problema con esto es que en el resto de la sesión de tuishou, el agresor alimentaba su ego mientras yo manoteaba inútilmente, porque él estaba entrenando sparring a pie fijo mientras yo intentaba practicar tuishou a pie fijo. El tuishou se entrena entre compañeros. Esto significa que deberías entrenar con tu amigo para que ambos vayáis subiendo de nivel. Si machacas a tu compañero puede que te haga sentir bien a corto plazo, pero eso te convierte en un mal compañero. Pronto nadie querrá trabajar contigo.

Apoyarse en la velocidad, en lugar de la habilidad, para salir de un atasco


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He perdido la cuenta de los cientos de veces que he visto esto. Voy a entrenar con un compañero y empezamos despacio, empujando y neutralizando hasta que de repente mi compañero se ve en una mala posición. Está por caerse, pero acelera de pronto rechazando un ataque que de otro modo le hubiera vencido.Esto funciona muy bien si entrenas despacio, pero qué pasa cuando ya vas deprisa y te encuentras en el mismo atasco? Una vez vas todo lo rápido que puedes ir, no puedes ir más deprisa, ¿y entonces qué? Normalmente caerás, y es mucho más difícil deshacer un mal hábito cuando y has llegado al nivel de practicar rápido. Así que mi consejo es, si ves que vas a salir despedido… deja que ocurra. Quizá no te guste, pero aprenderás de ello.

Usar una técnica que sólo funciona en un tipo de ejercicio de tuishou

En el tuishou estacionario (a pie fijo) intermedio y avanzado, a menudo veo estudiantes que al ser sacados lanzan todo el peso hacia el oponente al caer. Este movimiento inesperado desequilibra al compañero al tiempo que les ayuda a recuperar la postura.

Es una estupenda técnica para evitar caerse, pero sólo funciona en el empuje a pie fijo. En el momento en que añades pasos a la mezcla e intentas esa técnica, probablemente te verás de morros contra el suelo. Una vez más: si te vas a caer, revisa tu ego y permítete caer. Depender de esta u otras técnicas similares para salir de problemas sólo desarrolla un mal hábito con el que te las tendrás que ver cuando avances al tui shou con pasos.

Entrenar pensando solo en la competición

A veces te ves entrenando con un compañero que es mucho mejor que tú. No es divertido —y ayuda bien poco a tu entrenamiento— cuando esa persona te tira repetidamente sólo porque puede.

En el “pankration” estaba prohibido meter los dedos en los ojos, la boca o la nariz. Y creo que nada más.

Practicar en clase es diferente a entrenar para la competición (o estar directamente haciendo tuishou en una competición). Una vez más: sois compañeros. Tirar a alguien puede sentirse como un logro, pero no es bueno ni se aprende nada de ello. No ayudas a un compañero novato si tomas ventaja de cada hueco que te deja. A veces es más útil en el entrenamiento dejarle acercarse y pasar tus defensas, poniendo a prueba la habilidad mutua para salir de una situación precaria.Es diferente si entrenas para competición. En ese punto, no le vas a dejar entrar y aprovecharás cualquier oportunidad, pero tu compañero debe saber si en la sesión que vais a empezar es esto lo que tienes en mente. Eso es necesario para que ambos saquéis provecho de la sesión.

Jou, Tsung Hwa (1917-1998), más chulo que un ocho, sí señor.

Jou, Tsung Hwa (1917-1998), hecho un pincel, sí señor.

En este tipo de entrenamiento, puedes fácilmente ver cómo el ego entra en juego en cada ocasión. En todo caso es una trampa que llevará a malos hábitos. Ser bueno en empuje de manos no es la habilidad de lanzar a empujones a alguien cuando quieras. ¡Es la habilidad de evitar caer tú! La única manera de llegar ahí, sin embargo, es siendo empujado muchas veces.

Al famoso maestro Jou Tsung Hwa una vez le preguntaron cómo había logrado ser tan bueno en tuishou. Su respuesta fue: “me caí un montón”.

(Extraído del original: “Four Common Pushing Hands Training Mistakes”
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Cómo saber que no sé nada

Efecto Dunnin-Kruger TarjetaEL APRENDIZAJE REAL SIEMPRE ES “INTEGRAL”

Si no lo eres, imagina que eres un gran pianista. Si un día te trasplantasen el cerebro, no podrías tocar igual tras la operación así como así. Necesitarías una ardua rehabilitación, porque los dedos de tu nuevo cuerpo no te responderían igual. El cuerpo “aprende”: no es suficiente con tener la información, sino que el “cableado” -la inervación que transmite las órdenes y coordina cada movimiento, así como los tendones y músculos que ejecutan las órdenes etc- también se adapta a la actividad que se entrene.

Hay cierta tendencia a pensar en músculos cuando se habla de entrenamiento, pero en general son menos las cosas no modificables con entrenamiento que las que sí lo son. La capacidad y velocidad de respuesta no sólo dependen de la velocidad a la que viajan los impulsos nerviosos -que no es modificable- sino también de la velocidad de proceso de la información, la coordinación inter e intramuscular, la gestión fisiológica de recursos energéticos y otras cosas que sí cambian y se adaptan a una actividad repetida adecuadamente a lo largo de cierto tiempo.

darwin y el EDKAntes de que los ocultistas de salón de la teosofía publicaran en el s. XIX su Kybalión con pretensiones de misterio y arcaísmo, ya la tradición popular decía que la magia tiene precio. Bien, pues el trabajo comprometido, paciente y humilde que necesito para adquirir las habilidades de un buen pianista, o de un mago-ilusionista, o de un alquimista con resultados tangibles (es decir, un químico) es buena parte de ese precio a pagar.

Entrenar en principio no es más que insistir en algo. Téngase en cuenta que puedo esperar un resultado creyendo que entreno una cosa y estar entrenando otra: el resultado depende de lo que haga, no de lo que crea que hago.

Son tantas las cosas entrenables en nosotros, tantas las “piezas” modificables por la actividad que realicemos a la largo de la vida, que con limitados ingredientes comunes cada vida proporciona una configuración única.

ENTRENAR LA EMPATÍA: SÓCRATES Y DUNNING-KRUGER

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

Un humano equilibrado y polivalente (suponiendo de entrada por bien del ejemplo que fuera lo deseable) lo sería realmente si fuera capaz de hacer más o menos de todo. Pero en principio para eso habría que entrenar -es decir, hacer regularmente- de todo, y eso no puede ser (como esos mil alimentos de los que se dice que hay que comer uno al día y reventaríamos si lo hiciéramos). Como no se puede, hago pocas cosas, pero puedo mirar los factores comunes y elegir materias, disciplinas o prácticas que tengan de todo lo básico que busco. ¿Qué tiene esto que ver con la empatía y la percepción sesgada de los propios logros? Si valoro de forma justa mis logros en lo mío, podré al menos reconocer en qué punto estoy y aceptar que otros sepan más o sean más capaces en lo suyo.

Tendemos a valorar el trabajo propio más que el ajeno. Si por ejemplo dedico mi vida al piano, quizá no podré tocar la bandurria como si nada, o proyectar un edificio en condiciones, pero sí podré extrapolar algo y hacer una cosa que es bastante importante. Podré ponerme en el lugar de los que hacen lo mismo con sus propias aficiones, oficios, dedicaciones, gongfu. No necesito saber sus detalles para empatizar y evitar caer en el efecto Dunning-Kruger. Hay muchos artículos por ahí sobre este sesgo, pero pocos inciden en algo importante: ¿Cómo sé que yo no estoy cayendo en él?

"No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes"

“No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes”

Quien nunca ha aprendido ninguna materia compleja tiende a despreciar el trabajo de los que lo hacen, así como sus materias. Por eso personas que no entienden qué es un estudio científico un día los desprecian y al siguiente aceptan -quizá por sesgo de confirmación– uno mal hecho, destinado originalmente a engañar a ese público ignorante -y por tanto indefenso mientras no reconozca esa ignorancia.

"El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento"

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento”

Por el efecto D-K, chavales que llevan dos meses en el gimnasio se burlan de maestros de artes marciales que no entienden. Por eso mucha gente da consejos médicos con demasiada ligereza. Por eso un delincuente inexperto se cree más listo que la policía. Por eso la incultura fomenta la superstición.

Si desde aquí, como compañero de dudas y explorador de mis propias lagunas, he de dar algún consejo al respecto, es que antes de opinar sobre una materia sepas al menos cuántas horas de estudio/práctica y cuántos kilos de apuntes necesitarías para dedicarte a ella, cuántas décadas de historia y cuántas generaciones de genios se han calentado la cabeza antes de que tú, y cómo y por qué desecharon ideas viejas en favor de otras nuevas. Trata con personas que sepan y ejerzan con éxito, que hayan estudiado en profundidad las materias que te interesan o sobre las que te apetece opinar. Pregunta incansable y humildemente, busca las fuentes originales aunque sólo sea para descubrir que en algún punto todo te suena a chino porque sólo tienes una impresión superficial. Y hazlo con gusto, disfruta de todo ello, renunciando a pretensión alguna de reconocimiento o reafirmación, porque cada vez que un nuevo conocimiento sacuda tus creencias seguramente estés en buen camino.

Todo eso antes de asumir cómodamente que el mundo es tan pequeño como tu pequeño mundo, y que tú solico has descubierto la rueda, o que todas las opiniones pesan lo mismo.

Dilbert y el EDK

Personas y personajes

“Muchos hombres cometen el error de sustituir el conocimiento por la afirmación de que es verdad lo que ellos desean”

Bertrand Russell

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Cada vez me pasa menos -uno va adquiriendo cierto tacto-, pero a veces alguien sehypocrite levanta y se va, o no vuelve más, herido por un comentario que a cualquier otro humano le resultaría inocuo. Por lo que a menudo suelo avisar previamente. Me preguntan: ¿Y por qué insistes siempre en que no respetas nuestros personajes?

Fiel a la línea veraniega, aviso desde ya que sé que doy demasiadas cosas por supuestas y que escribo desordenadamente pasando de cualquier manera sobre temas que dan para mucho más.

Dicho esto, insisto: No seré yo quien alimente la cómoda imagen que cada uno se hace, o le siga el juego más de lo necesario. En especial la autoimagen de quienes vienen diciendo buscar apoyo para un trabajo personal honesto y sobre todo la de los que me recitan frases sobre el ego que leyeron en complacientes best-sellers de “autoayuda“. Puede sonar agresivo, pero no lo es realmente; es un juego, con reglas equitativas, y no va de ganar:

Joshu y un novicio practicaban un juego dialéctico. El objetivo era no quedar por encima. Acordaron que el “ganador” compraría un pastel de arroz.

Joshu dijo: “Soy un burro”
Bunon dijo: “Soy el culo del burro”
Joshu dijo: “Soy la mierda del burro”
Bunon dijo: “Soy el gusano de la mierda”
Joshu dijo: “¿Y qué haces ahí?
Bunon dijo: “Veraneando”
Joshu dijo: “Vale, ve a comprar el pastel de arroz”

(Esta y más cosas del “House” de los maestros Zen, aquí)

 

Me daría una pereza horrible tener que llamar a algunos de tú y a otros de usted y recordar a quién. Entiendo la necesidad de una integración identitaria, de un proceso de individuación sano que nos provea de una referencia para movernos en sociedad, siendo esta un “zoo humano“, como dice Desmond Morris. Concretar las posibles pautas comunes, instintivas, básicas, es otro cantar, un interés más general de nuestro proyecto que no resolveremos hoy, pero de lo que no hay duda es de que aquéllos roles pueden diferir enormemente de una a otra cultura. Son artificiales, culturales, intercambiables y en ocasiones incluso completamente prescindibles. Aunque sí creo en ese ego integrado como una herramienta más, una faceta de nuestra mente, ajustable desde fuera por uno mismo -opción preferible a la pasividad que permite que otros lo hagan en interés de sus propios egos desbocados.

Todo esto no significa perder las formas de cualquier manera, ni el respeto por los estados en que se encuentra la gente. No procede llamar tiquismiquis a un intolerante a la lactosa por no aceptar un café con leche, ni reírse de un ataque de ansiedad, por ejemplo. Y si alguien viene por el pasillo con una cacerola humeante diciendo bien alto “¡voy quemando!”, conviene apartarse sin mucho debate.

Pero las reglas del juego son exigibles a quien dice estar en el juego. Si aun así alguien siente herido su “amor propio”, todos deberíamos alegrarnos porque ese precisamente es un objetivo interesante del juego. Cuando limpiamos ventanas, miramos en busca de manchas. A nadie se le ocurre cerrar los ojos mientras restriega con un trapo de cualquier manera y se dice a sí mismo “esto está impecable, debe estarlo porque yo decido creerlo así y yo creo mi realidad…”

La contradicción entre, por un lado, la intuición de que algo falla y, por otro, nuestro carácter gregario e inercial es una de las cosas que nos hacen sufrir. Una faceta del conflicto interno que cargamos. Pero todos actuamos como agentes del sistema, que puede funcionar por sí mismo con sólo inculcar ciertas premisas básicas (como por ejemplo el dinero como fin). Por lo que esa intuición no basta, como vemos constantemente. Al ser borrosa es fácil de falsificar y es susceptible de ser reciclada en favor del propio sistema de consumo (ver capítulo 2 de “black mirror”). Está muy de moda la sugerencia newager de dejarse llevar por la apetencia, una especie de hijo bastardo mutante de la idea taoísta de flujo. Puede apetecerme fumar o no ponerme el casco y en ambos casos la cabeza puede tener algo importante que decir.

Tras una visión clara y directa (mediante estudio, meditación o shock, es igual) ya no puede uno volverse atrás sin reconocerse como  un traidor. Por suerte, para eso también hay productos milagro… La mente tiene soberbios mecanismos de defensa otorgados por nuestra evolución en un entorno directo muy diferente a un zoo-ciudad. Nuestra psique no permite que uno se reconozca como nada que tenga por “malo”, y rápidamente busca a quien pueda cargar con la etiqueta. De modo que hace trampas, justifica sus actos, y nos separa de las personas (al convertirlas en “extras de mi película”, y obviando que ellos también tienen su propia película), usando un juego de valores opuestos. Y hay escuelas que tienen esto muy pulido. Por eso se medita dejando eso en paz, ya no hay bueno que respetar ni malo que justificar, y así uno puede ser honesto y enfrentar los propios asuntos.

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Esa dualidad es por definición una convención estructural con muchas implicaciones. La separación de uno con el entorno (“no dos”, yoga, tao) desde Platón, incluso desde Abraham en adelante, hace necesario el analgésico que se nos ofrece en forma de roles de pertenencia. Uno es hijo y padre, vecino, español, moreno, licenciado… pero identificarse con eso es un error siempre que uno no sea capaz de expresar algo más, algo propio, convirtiendo ya no su oficio sino la ocupación de su lugar en el mundo en un arte (en el que por fin no sobraría ni faltaría nada, y “no se generaría karma”).

Cuando uno empieza a dar clase, pronto tiene una primera oportunidad de reconocer que también se es siempre alumno y otras mil cosas. Que es igual de vulnerable e incompleto que el resto. Que los profesores mediocres y acomodados que podemos haber conocido en nuestro periplo particular no planearon llegar a ser así y lo mismo puede pasarnos a nosotros o estar pasando en este momento. Si todo tu entorno te da la razón, debes preocuparte. Aunque desde luego esto no justifica a los autoproclamados “galileos perseguidos”, que paradójicamente suelen estar en el lado de los que condenan galileos.

“Si quieres saber todas las lenguas, háblalas entre los que no las entienden”

Fco. de Quevedo

No puedo identificarme como “profesor” sólo porque enseñe: no lo soy todo el tiempo, ni de todas las materias, ni de todas las personas. De modo que, en las clases, jugamos a ello, y el respeto social no es mas que el respeto por esas normas de juego. Pero he de avisar, y por eso lo hago, de que me niego a tomar esas leyes como universales, por lo que en mi trato contigo como humano, respetaré al humano que veo, pero no a tu personaje, más allá de la cortesía necesaria que implica el querer realmente comunicarse por encima de las formas.

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?