Actitud marcial III

(Rescatado de una nota de Fernando Veira en Fb el 22 de junio de 2015. Partes I y II, aquí)

Luego de años de estudio filosófico y meditación he llegado a una conclusión inesperada.

Ayuda mucho no ser un gilipollas.

Pero ayuda más darse cuenta de que lo estás siendo.

La vida se trata más o menos de ir siendo cada vez un poco menos gilipollas y eso se ve claramente en tu entrenamiento.

Lo bueno de observarse el grado de gilipollez personal es que acabas desarrollando un olfato para la misma, entonces, cuando estés cerca de algún gilipollas (marcial o de los otros) tu radar lo detectará rápidamente y podrás maniobrar para evitar perder tu tiempo y energía.
Es lógico que si te entrenas para no perder tiempo con tus propias gilipolleces, mucho menos lo harás con las ajenas y eso da una calidad de vida que te cagas.

Hay un gilipollismo intencionado y otro inevitable.
El primero es peligroso y el segundo…inevitable. El primero intenta hacer daño y el segundo es parte de un proceso de crecimiento.

Así que cuando alcances algún logro en tu técnica, no te hinches como un pavo real pensando lo bueno que eres hoy, sino más bien que has conseguido ser un poco menos gilipollas que ayer.
Entonces te descojonarás de la risa y tu aprendizaje no tendrá límites.

Gracias por leerme.

Fernando Veira (un poco menos gilipollas que hace media hora 🙂 )

fernando


Fernando enseña taichi chuan en La Coruña,
es el director de la Escuela Pai-Hu.
Podéis leer otras reflexiones suyas en su propio blog, aquí.