Acción vs. ilusión (III de III)

(Leer parte Iparte II)
café mágicoEste post en tres partes empezaba marcando diferencias entre la manera de ver el mundo de aqui y la oriental, en especial desde el taoísmo más “terrenal”. Esto es importante si se quieren utilizar esas cosas sin malinterpretarlas a través de nuestro prisma occidental, si lo que buscamos es sacarles algo real en lugar de sólo darle un barniz a nuestras pretensiones superficiales de “espiritualidad”.

He acotado desde la negación, porque como decíamos, necesariamente definir algo implica dejar cosas fuera y otras dentro. Y nadie limpia las ventanas sin buscar activamente las manchas. Luego mira por ellas para ver el resultado y, si lo ha hecho bien, este debe ser el de no ver los cristales, sino a través. En fin, toca ser constructivo. Es decir, ¿para qué todo esto?…

Acabé diciendo ¡aquí es donde empieza la magia!”  Y bien, ¿por qué?

Porque cuando se miran estas diferentes formas de conocimiento sobre un asunto contruth view coherencia, no se genera una idea contradictoria para cada conveniencia, sino una sola amplia visión gracias a la multitud de referencias que se apoyan entre sí. Una visión siempre mejorable desde varios frentes de investigación, pero por eso mismo cada vez más amplia, más coherente y más certera.

A los enamorados de lo oriental como el Sr. Ye lo estaba de los dragones les invitaba a entender de forma coherente el taijitu. Un ejemplo maravilloso de lo acertada que puede ser la intuición del taoísmo más básico sería este, donde una vez más el gran Feynman nos echa una mano.

Otra cosa a favor del taoísmo es que no ataca la idea de libertad/autonomía porque no te quita nada tuyo.

Cuando ya entiendo realmente el proceso de elaborar cerveza del que hablábamos aquí, puedo trascender el método de ensayo y error, y hacerla a mi gusto o aprovechando los ingredientes a mi disposición. Esta trascendencia es algo muy nuestro como humanos, y hace peligrar la posición de los mercaderes de promesas espirituales, que por ello atacan cuanto pueden esta forma de conocimiento.

Que no te vendanDe modo análogo al de la cerveza, si sabes cómo funcionas tú, puedes hackear (en el correcto sentido de usar y compartir el conocimiento, la inteligencia y el ingenio para extender capacidades) tu desarrollo de forma autónoma, lo que viene a ser hacerte responsable. Y no es necesario conocer todos los mecanismos: simplemente yo sé que si no duermo luego tendré sueño. Sí me conviene comunicarme constantemente con personas que saben más que yo, cada uno de lo suyo. Por eso es autónomo, no independiente, y en justicia debes compartir tu logros, calibrándolos además al hacerlo.

De modo que sí, entender las necesarias reglas del juego. Surfearlas si quieres. Pero un surfero “monta” la ola, no deja de reconocer su grandeza, no se cree superior a ella. Y más le vale no subestimarla, porque perderá. Hay que surfear la realidad tal como es, cocinar con los ingredientes que tienes, no con los que desearías tener.cubo-de-rubik-en-2-pasos

“Resolver” el cubo de rubik desmontándolo, o cambiándole las pegatinas, vale solo si el objetivo es verlo acabado. ¿Pero sería ese el objetivo en ese caso?. Hay técnicas para resolver el cubo. Y son mas difíciles de aprender que lo de las pegatinas. Pero es lo que hay si quieres el beneficio. La “magia” siempre tiene su precio.

Hay que saber hacer caso a profesionales para hacer ciertas cosas bien, claro. Pero no es que mientras no vayas al psicólogo no estés teniendo vida psicológica, o que mientras no vayas al nutricionista no tengas dieta, o que no puedas cambiar una rueda sin llamar al servicio de atención en carretera. De una u otra forma, vives sin ellos la mayor parte del tiempo. Y si no es así, si para todo cuentas en todo momento con las instrucciones precisas de otra persona, tienes un problema.

No quiero ni necesito pues convencerte de que tomes el poder, de que decidas por ti mismo y todo eso. Sólo te digo que te guste o no, de una u otra forma, ya lo estás haciendo. Y aunque trabajes en equipo, tu parte de la tarea seguirá siendo tuya.

En la visión ecuánime del taoísmo práctico, como de la ciencia, se renuncia al orgullo de creerte más que el propio cosmos, a cambio puedes tener el gozo de reconocerte parte. Pero no es más dulce que el té solo: hay que aprender a sacarle el gusto.

Lo que hagas con eso, cómo te hagas responsable del uso de esas herramientas, te enfrenta a otra vuelta de tuerca.
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Ecuanimidad vs. Superstición (II de III)

(Leer primera parte)

Nos habíamos quedado eligiendo entre dos opciones. Pero es una elección trampa, porque como decíamos la naturaleza sigue su curso lo aceptes o no. Porque esto no es la película de Matrix.

Quiero decir, puedes tomar la opción de desentenderte de la evidencia y ver sólo la parte que te guste y creer lo que te guste creer. Y esa, la de quedarse con lo que más rico le estaba, sería la opción que tomaba este señor.
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No te confundas, porque te ofrecerán golosinas llamándolas liberación, pero la libertad no siempre tiene buen sabor.

Y fuera de la peli es peor aún: la comodidad relativa de esa opción no va a generar un mundo propio completo en el que ser tú. Simplemente va a generar problemas en el mundo que compartimos todos.

Creer lo que te gusta, escuchar sólo a quien te dice lo que quieres oír obviando los claroscuros de la naturaleza humana puede hacerte confiar en mensajes que quizá suenen bien pero que habría que mirar con cuidado porque pueden llevarte a un resultado final indeseado.

También dijo "Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada"

También dijo “Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada”

De modo que realmente no hay elección. Un enfoque que quiera llamarse holístico, debería contemplar los hechos desde todos los puntos de vista. Pero puntos de vista sobre hechos. Y nuestras debilidades son algo que está ahí y es necesario contemplarlas para poder reconocer limpiamente las fortalezas. Hay un yin y un yang, si lo preferís así, de lo contrario la visión es incompleta.

Necesitas esa visión ecuánime para poder pilotar tu vida sabiendo por dónde vas. No ver las cosas es estar ciego, tanto si lo que no veo son obstáculos como si son las personas a las que atropello. “Iluminar” no es más que ver las cosas, más allá de preferencias. Aunque verlas no te garantice resultados -por eso se dice que “hay que utilizar la iluminación, para que ella no te utilice a ti”.

Para los amigos del yoga, el discernimiento (Viveka en sánscrito) es descrito desde el Vedanta como la “capacidad de distinguir entre lo real y lo ilusorio” o como la ”capacidad de intervenir o de actuar en un presente no inventado. Así que no utilicemos un conocimiento superficial y sesgado de la filosofía oriental para justificar un egoísmo neoliberal o supersticioso.

Dejarse llevar por el término “espiritual” cuando se habla de emociones puede llevar a delegar, sacándolas de este mundo. Y eso es trampa porque puede producir una falsa ilusión de coherencia. Un caballo no puede mover fuera del tablero. Y si te lo permites, no sabrás realmente jugar.

Si me dices que prefieres ver el tao o el zen o la ciencia como quieras verlos, inventando la definición a tu conveniencia sin atreverte a intentar entender qué quieren decir, y que nadie debería decirte estas cosas porque es limitarte etc… simplemente estás jugando a otra cosa. No lo tomes a mal, pero sigues poniéndote en medio y te tapas la vista.

A veces lo que buscas no está donde esperas

Si dependéis de libros de izquierda o de derecha, o de libros sagrados, entonces dependéis de meras opiniones, sean ellas las de Buda, de Cristo, del capitalismo, del comunismo o de lo que os plazca. Son ideas, no la verdad. Un hecho nunca puede ser negado. La opinión acerca del hecho puede negarse. Si podemos descubrir cuál es la verdad en este asunto, podremos actuar independientemente de la opinión.

(J. Krishnamurti, en “La libertad primera y última”)

 

EL MAESTRO-MARIPOSA

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Esa peli que decíamos, Matrix, es quizá impresionante para quien no se haya topado con “La vida es sueño”, o con cualquier otro de los otros cientos de relatos similares, incluyendo otros productos modernos como “Sombras” de Dean R. Koontz o “Abre los ojos” sin ir muy lejos, o ejemplos clásicos como la historia del sueño de Zhuang Zu:

Cierta vez soñé que era una mariposa: revoloteaba como los pétalos en el aire, me sentía feliz de hacer lo que quería y y no me preocupaba de mí mismo. Pero héte aquí que no tardo en despertar, me palpo sin perder un instante, ¡y yo era Zuang Zu!
Y me pregunté: ¿soñaba Zhuang Zu que era la mariposa, o era la mariposa la que soñaba que era Zhuang Zu?

Es un cuento muy antiguo que no justifica el solipsismo. De libro XVII del mismo Zhuang Zu:

Chuang Tzu y Houei Tzu conversaban mientras atravesaban un puente sobre el río Hao. Chuang Tzu, dijo:
– Mira como las carpas nadan a su antojo, ésta es la alegría de los peces.
Houei Tzu le respondió:
– Si no eres un pez, ¿Cómo sabes en qué consiste la alegría de los peces?
A lo que Chuang Tzu contestó:
– Si tú no eres yo, ¿Cómo sabes que yo no sé en que consiste la alegría de los peces?

Un ejemplo de cómo se pervierte el conocimiento en ambas variantes con una sola falacia

Un ejemplo de cómo se pervierte el conocimiento en ambas variantes con una sola falacia

Los demás siguen estando ahí. No somos partículas aisladas (aprovecho para decir que por eso mismo no se pueden justificar nuestras creencias sobre el mundo cotidiano con malentendidos cuánticos: ese “observador” que modifica el estado, a que tanto se alude, no es más que cualquier otra partícula que se cruce en el camino. Como también se diría desde el zen: la realidad se mide y define a sí misma constantemente, se expresa en forma de acción directa).

El discernimiento que decíamos afecta a lo particular y a lo general, pues ambas cosas van ligadas. Puedo gracias a él inventar cosas nuevas así como evitar ser títere de los intereses de los que me quieran engañar. Que tristemente existen y abundan (en lo “oficial” y en lo “alternativo”, siento daros la noticia).

Por ejemplo, puede estudiarse física o fantasear con ella sin tener ni idea, pero de esta última forma seguiríamos en la Edad Media.  Del mismo modo, puede practicarse taijiquan de verdad o “de juguete”.

Y si habéis llegado hasta aquí, superando tanta “negatividad” unos, y tanta cita orientaloide otros…
¡Felicidades, porque aquí es donde empieza la magia!

…  (Leer tercera y última parte)

La primera cerveza

Imaginemos.

Hace un buen puñado de siglos, alguien se dejó abierto el recipiente donde guardaba el grano, y la lluvia cayó dentro. Aquello fermentó, pero no era tan fácil conseguir comida para ese hombre como para tirarla sin más aunque estuviera pocha. De modo que, con el valor que da el hambre, se decidió a probarlo descubriendo una embriagadora experiencia muy interesante. ¡Debía de ser un regalo de los dioses!

ancient-egypt-beerDeterminado a ver si podía repetir la experiencia, pudo intentar recordar todo lo que dio lugar al brebaje. La orientación del recipiente, la fase de la luna, el tipo de grano… Y en fin, hoy tenemos cerveza, por hacer la historia corta. Pero se tardó mucho en saber a qué se debía eso de la fermentación. Seguramente el procedimiento se fue afinando por ensayo y error desde mucho antes de los asirios y los egipcios, que ya tenían cerveza.

Podría decirse entonces que no es necesario saber nada de las levaduras o enzimas para conseguirla. El problema es que el método de “ir probando” no da lugar con facilidad a un entendimiento general que pueda servir a otros propósitos, no facilita tampoco una respuesta óptima, y además es muy lento y costoso. Cuántas generaciones tras ese hombre imaginado pudieron andar preocupándose por esa fase de la luna, orientación, cánticos etc, como parte del proceso, hasta darse cuenta de que la mayoría de la “receta” era innecesaria.

No sólo innecesaria, sino que a veces nociva: al considerarse asunto divino el sacerdote de turno podría exigir una parte, por ejemplo. Con esta misma lógica, creer en que este mundo funciona gracias a otro mundo paralelo en el que, digamos, se me prometen cosas estupendas -a abonar tras mi muerte-, podría llevarme ya no solo a pagar un tributo innecesario, sino a pagar con mi vida o las de otros. No voy a desarrollar ejemplos de esto, jueguen ustedes que seguro conocerán muchos en ámbitos diversos, desde la política hasta el software.

De modo que, si en lugar de entender cómo funciona algo me quedo con cualquier explicación que me den, con tal de que funcione de forma aceptable, tendré al menos dos problemas:

voltaire creer1- Alguien puede incluir alguna premisa irreal y no podré darme cuenta. Abusarán de mí gracias a ella, pues un enunciado que incluya falsedades puede llevar a cualquier conclusión (“si dos más dos son cinco, yo soy el Papa“).

2- No podré mejorar, cambiar o adaptar la receta. Siempre seré esclavo de un ritual que en sí no aporta nada al resultado que busco, y me tendré que conformar con lo que salga.

¿Se os ocurren más?

Taoísmo crítico vs. religión (I de III)

Escribo esto por responder a una pregunta concreta que vuelve a mí regularmente, como un extraño yoyó que alguien ajeno me hubiera colgado de un dedo con el que yo quería señalar a otra parte.

Más bien dos preguntas, ya que estamos, pues el asunto es ¿por qué te va tanto el taoísmo si te declaras escéptico en general y ajeno a la religión?

No es sólo que me vaya el rollo oriental, por el taichi, el go (o weiqi) y demás. No es tampoco que al serme algo más familiar me irrite ver cómo se desvirtúan ciertas cosas cuando llegan aquí convertidas en una banalización comercial de quinta mano. Comprendo que sin haberse molestado en echar un ojo a fuentes originales siquiera por mero interés cultural, muchos alérgicos a la “new age” lo metan todo en el mismo saco por inercia. Yo me veo en medio como siempre, explicando a estos y a aquéllos que ni una cosa ni la otra.

EL CAMINO DEL PUNTO MEDIO

Hace unos días en un foro volví a ver por enésima vez un uso del taijitu (el famoso e incomprendido “símbolo de yin-yang”) tal como este:

Taijitu en Ocn cienciaSe hablaba allí de la falacia de apelar a la antigüedad de algo como si eso fuera por sí mismo una demostración de validez o veracidad. Y el texto es correcto: hacen falta más cosas para probar algo.

Por supuesto, hubo que hablar también del otro polo: tampoco que algo sea nuevo lo hace bueno.

Pero viendo la imagen tuve que saltar. No es la primera vez -ni será la última- que veo entre gente supuestamente racional que algunas personas olvidan vigilar sus propios sesgos. Aún me atrevería a decir que es lo más común. Todos nos despistamos con eso y en el momento que crees que estás libre de sesgos estás perdido. Es conveniente asegurarse de lo que uno publica sobre todo si pregona racionalidad y coherencia.

Aquí ya hemos hablado un poco del concepto de pensamiento mágico y sus peligros, pero verlo ahí escrito en esa imagen refleja una valiente ignorancia y no me cuesta nada repetirme en algún punto. Sobre todo viendo cómo el pobre taijitu siempre acaba en el mismo saco.

-¿Cuál es el problema? –  me preguntaron.

La respuesta corta es que sería igual poner los números como ejemplo de pensamiento mágico porque los pitagóricos eran religiosos.

De un modo muy parecido aunque siglos más tarde que los primeros taoístas, los pitagóricos compartieron con estos nociones fundamentales que mantuvieron unidas las dos ramas que más tarde se separaron: parecen haber sido las de contemplación, el descubrimiento de un orden en la disposición del universo, y purificación. Mediante la contemplación del principio de orden manifestado en el universo, y asemejándose asimismo a ese orden, se fue purificando progresivamente el hombre hasta terminar por liberarse del ciclo del nacimiento y adquirir la inmortalidad.

Para entender lo impresionados que estaban de sus descubrimientos hay que imaginar lo que es darse cuenta por primera vez de, por ejemplo, una proporción como la del vídeo, y sobre todo del hecho de que siempre es exactamente así. ¡La naturaleza tenía leyes fijas y podíamos representarlas! Y con ello calcular, predecir con exactitud y seguridad, escribir algo que fuera cierto aun dentro de un millón de años.

Dejando a un lado la variante más mística (esa imagen de la inmortalidad de los pitagóricos también está en la alquimia taoísta, que dejaremos para otro día), el taoísmo es más que nada una filosofía, una forma de buscar una visión de conjunto acorde con la naturaleza, de observar y esquematizar las reglas básicas del universo, no de inventarlas y luego creérselas sin más. Y no solo comparte con nuestra más cercana historia cultural lo del párrafo anterior, sino que su visión esquemática fundamental cobra vigencia también desde el enfoque de la física y la ciencia moderna en general.

Mo Zi o Mo Ti

Mo Zi o Mo Ti

Parece osado decir esto, pero pese a tener esa rama religiosa -como la tiene todo, desde el fútbol a la propia ciencia cuando se entienden mal– el taoísmo nace de la obsesión por la observación neutra e insiste en evitar los sesgos que nacen de la interpretación de los fenómenos.

La particular historia de China no dio lugar al mismo desarrollo de una lógica utilitaria que se dio en Europa, por cosas como los intereses que estimularon el Confucionismo (centrado en lo moral) en detrimento de otros enfoques como el de Mo Zi, cuyo enfoque práctico y lógico, unido a la ecuanimidad taoísta bien podría haber dado lugar a un método propio y diferente que hoy por hoy nos llevaría mucha ventaja, pero para qué elucubrar. Sí podemos decir, no obstante, que hay dialécticas aprovechables en otras partes, y que es estúpido despreciar libros por lo que otros quisieron entender mirando de lejos las tapas.

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín "Los opuestos son complementarios"

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín “Los opuestos son complementarios”

Sin duda tanto a Lao Zi como a Mo Zi les hubiera encantado esto tanto o más de lo que al físico Niels Bohr le gustó el taijitu.
(A propósito de Bohr y por quien no la conozca, os recomiendo esta divertida historia sobre el pensamiento lateral aunque realmente no fuera él el alumno de que trata)

A estas alturas, ¿está claro ya que estamos lejos de lo que se suele entender por religión?

-Bien, pero entonces ¿por qué esto sí pero la religión no?

En el debate de que hablaba al principio alguien habló de Galileo. De cómo la Iglesia elegía escrituras como su evidencia y Galileo elegía lo que veía por el telescopio. Como si fuera cuestión de elegir. No puede compararse como prueba un papel que dice cómo es la Luna (escrito además por alguien que no la vio nunca tan de cerca) con la propia Luna. Siguiendo el manido dicho del sabio que apunta, digamos que la propia Luna tendrá más que decir sobre sí misma que un dedo terrícola. Solamente limitándose a estar ahí y a ser como es.

Por eso es igual de cierto el aforismo Zen que dice “no hay nada oculto“, que el Tao Te King cuando dice:

El Universo es imparcial:
ve todas las cosas cosas como perros de paja.
El sabio es imparcial:
ve a la gente como perros de paja.

Igual de cierto aunque menos serio es Arthur Bloch, que dice enLa Ley de Murphy (a este le admitimos llamarse “ley” porque es claramente humorístico y sin más pretensiones, no como otroscrítica corta / larga):

– La naturaleza siempre está de parte de la imperfección oculta
Corolario: La imperfección oculta nunca permanece          oculta mucho tiempo.

– La Madre Naturaleza es una perra
Addendum: y no una de las obedientes

Y por último el gran Feynman explicando un detalle importante sobre lo que entendemos como una ley de verdad:

En definitiva, a la naturaleza en general le da lo mismo que entiendas o no lo que se trae entre manos. Funcionaba antes y seguirá funcionando después de nosotros. Puedes decidir no creer en la gravedad, porque después de todo nadie sabe bien aún de dónde sale. O que volarás porque “todo lo puede la voluntad”. Pero si te tiras de la azotea de un rascacielos te matarás igualmente víctima de un tonto malentendido con el concepto “creer”.

Volviendo a lo de Galileo y la Iglesia, no es que el Papa y los suyos dudasen de lo que se veía por el telescopio, es que se negaron a mirar. La excusa que usaban era más retorcida: no negaban que fuera cierto lo que él decía, ni que se pudiese ver por el telescopio, sino que “pudiera ser”. Aunque fuera. En serio.

Para no liarnos en la teología: el “matiz” peligroso es el de inventar una realidad superior o paralela fuera de esta a la medida de los propios sesgos, para permitirse negar el valor último de la evidencia, no la evidencia ni la realidad misma. Es decir, que te den igual las pruebas aunque las conozcas. Hacerse el ciego voluntariamente para poder hacer trampas y mover fichas por fuera del tablero. Es declararse por encima del mundo para hacer en él lo que te plazca o imponer a otros lo que han de hacer (ojo, no en el mundo imaginado: el poder que se busca es en este, curiosamente).

¿Que mal puede haber en esta forma de hacer trampas?¿Qué ventajas aporta la otra alternativa, la crítica, neutra y honesta observación, aceptación y búsqueda de coherencia?

Dejo que este hombre os introduzca en lo que supone la común acepción de religión…

Veremos los siguientes posts las implicaciones de cada una de estas opciones. La diferencia entre la búsqueda de magia sobrenatural y la corriente y mundana magia normal.

(Leer siguiente: “Ecuanimidad vs. Superstición”)

Cómo saber que no sé nada

Efecto Dunnin-Kruger TarjetaEL APRENDIZAJE REAL SIEMPRE ES “INTEGRAL”

Si no lo eres, imagina que eres un gran pianista. Si un día te trasplantasen el cerebro, no podrías tocar igual tras la operación así como así. Necesitarías una ardua rehabilitación, porque los dedos de tu nuevo cuerpo no te responderían igual. El cuerpo “aprende”: no es suficiente con tener la información, sino que el “cableado” -la inervación que transmite las órdenes y coordina cada movimiento, así como los tendones y músculos que ejecutan las órdenes etc- también se adapta a la actividad que se entrene.

Hay cierta tendencia a pensar en músculos cuando se habla de entrenamiento, pero en general son menos las cosas no modificables con entrenamiento que las que sí lo son. La capacidad y velocidad de respuesta no sólo dependen de la velocidad a la que viajan los impulsos nerviosos -que no es modificable- sino también de la velocidad de proceso de la información, la coordinación inter e intramuscular, la gestión fisiológica de recursos energéticos y otras cosas que sí cambian y se adaptan a una actividad repetida adecuadamente a lo largo de cierto tiempo.

darwin y el EDKAntes de que los ocultistas de salón de la teosofía publicaran en el s. XIX su Kybalión con pretensiones de misterio y arcaísmo, ya la tradición popular decía que la magia tiene precio. Bien, pues el trabajo comprometido, paciente y humilde que necesito para adquirir las habilidades de un buen pianista, o de un mago-ilusionista, o de un alquimista con resultados tangibles (es decir, un químico) es buena parte de ese precio a pagar.

Entrenar en principio no es más que insistir en algo. Téngase en cuenta que puedo esperar un resultado creyendo que entreno una cosa y estar entrenando otra: el resultado depende de lo que haga, no de lo que crea que hago.

Son tantas las cosas entrenables en nosotros, tantas las “piezas” modificables por la actividad que realicemos a la largo de la vida, que con limitados ingredientes comunes cada vida proporciona una configuración única.

ENTRENAR LA EMPATÍA: SÓCRATES Y DUNNING-KRUGER

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

Un humano equilibrado y polivalente (suponiendo de entrada por bien del ejemplo que fuera lo deseable) lo sería realmente si fuera capaz de hacer más o menos de todo. Pero en principio para eso habría que entrenar -es decir, hacer regularmente- de todo, y eso no puede ser (como esos mil alimentos de los que se dice que hay que comer uno al día y reventaríamos si lo hiciéramos). Como no se puede, hago pocas cosas, pero puedo mirar los factores comunes y elegir materias, disciplinas o prácticas que tengan de todo lo básico que busco. ¿Qué tiene esto que ver con la empatía y la percepción sesgada de los propios logros? Si valoro de forma justa mis logros en lo mío, podré al menos reconocer en qué punto estoy y aceptar que otros sepan más o sean más capaces en lo suyo.

Tendemos a valorar el trabajo propio más que el ajeno. Si por ejemplo dedico mi vida al piano, quizá no podré tocar la bandurria como si nada, o proyectar un edificio en condiciones, pero sí podré extrapolar algo y hacer una cosa que es bastante importante. Podré ponerme en el lugar de los que hacen lo mismo con sus propias aficiones, oficios, dedicaciones, gongfu. No necesito saber sus detalles para empatizar y evitar caer en el efecto Dunning-Kruger. Hay muchos artículos por ahí sobre este sesgo, pero pocos inciden en algo importante: ¿Cómo sé que yo no estoy cayendo en él?

"No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes"

“No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes”

Quien nunca ha aprendido ninguna materia compleja tiende a despreciar el trabajo de los que lo hacen, así como sus materias. Por eso personas que no entienden qué es un estudio científico un día los desprecian y al siguiente aceptan -quizá por sesgo de confirmación– uno mal hecho, destinado originalmente a engañar a ese público ignorante -y por tanto indefenso mientras no reconozca esa ignorancia.

"El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento"

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento”

Por el efecto D-K, chavales que llevan dos meses en el gimnasio se burlan de maestros de artes marciales que no entienden. Por eso mucha gente da consejos médicos con demasiada ligereza. Por eso un delincuente inexperto se cree más listo que la policía. Por eso la incultura fomenta la superstición.

Si desde aquí, como compañero de dudas y explorador de mis propias lagunas, he de dar algún consejo al respecto, es que antes de opinar sobre una materia sepas al menos cuántas horas de estudio/práctica y cuántos kilos de apuntes necesitarías para dedicarte a ella, cuántas décadas de historia y cuántas generaciones de genios se han calentado la cabeza antes de que tú, y cómo y por qué desecharon ideas viejas en favor de otras nuevas. Trata con personas que sepan y ejerzan con éxito, que hayan estudiado en profundidad las materias que te interesan o sobre las que te apetece opinar. Pregunta incansable y humildemente, busca las fuentes originales aunque sólo sea para descubrir que en algún punto todo te suena a chino porque sólo tienes una impresión superficial. Y hazlo con gusto, disfruta de todo ello, renunciando a pretensión alguna de reconocimiento o reafirmación, porque cada vez que un nuevo conocimiento sacuda tus creencias seguramente estés en buen camino.

Todo eso antes de asumir cómodamente que el mundo es tan pequeño como tu pequeño mundo, y que tú solico has descubierto la rueda, o que todas las opiniones pesan lo mismo.

Dilbert y el EDK

Cómo trocar la libertad por la promesa de ser liberto

La forma en que se nos venden imagen y roles, la habilidad con que el esquema de mercado ocupa todos los nichos posibles, ofreciéndonos problemas y soluciones por el módico precio de nuestras vidas, no es necesariamente algo fruto de una mente malvada que se frota las manos en la oscuridad, pese a que probablemente haya personajes ocupando esos puestos. “Sociedad de consumo”, sociedad, es algo en que todos participamos. El poder máximo, según Bauman, de expulsar a alguien del juego de la sociedad como castigo a la no adecuación, es resultado de un ejercicio común: lo portada vida consumo baumanhacemos entre todos. Nos adecuamos a la casta que nos toca y la defendemos y perpetuamos acríticamente como defendemos y nos identificamos con la tribu que vamos eligiendo conforme vivimos. Se habla con razón de élites dominantes con alta proporción de psicópatas como los malos, y nosotros somos los buenos, naturalmente. Pero no siempre se tiene en cuenta la parte del juego que cada uno acepta, o los pequeños detalles en que la ocasión nos permite abusar de otros, y cómo la distancia vela la empatía.

Esta es sólo una faceta, podría hablarse en general de cómo tenemos roles impuestos y somos estafados para convertirnos en artículos de mercado, como explica muy bien Zygmunt Bauman en “Vida de Consumo” (Fondo de Cultura, 2007)

“En Vida de consumo Bauman propone un análisis de la sociedad contemporánea partiendo de la idea de que las relaciones sociales basadas en el consumo se extienden inexorablemente: todo y todos pueden ser “objetos” de venta como productos y cualquier “sujeto” tiene que tener la capacidad de adquirir, disfrutar y desechar (en poco tiempo, si es posible). Según Bauman, la lógica del consumo constituye no una de las opciones disponibles, sino la única, porque la sociedad desaprueba las alternativas, con un agravante: las investigaciones demuestran que el aumento del consumo -salvo en los niveles más bajos- no se traduce en el consumidor en un aumento de la felicidad percibida.

Bauman analiza cómo la sociedad de productores ha pasado a transformarse en una sociedad de consumidores, donde cada individuo es al mismo tiempo consumidor y objeto de consumo. Las leyes del mercado han desplazado todos los lazos de solidaridad, y el bienestar social ha ido perdiendo terreno progresivamente (…)

El placer ya no habita en lo que se tiene sino en lo que se adquiere, y donde las mercancías caducan de un día para el otro y no hay limites a los deseos humanos, condenados por ello a estar por siempre insatisfechos.

Uno de los campos donde el consumismo más se ha impuesto es en las relaciones laborales, donde el trabajador debe venderse a sí mismo como mercancía, donde los lazos duraderos están vistos como “lastre”, y donde alguien que se resigna a permanecer demasiado tiempo en un mismo puesto, necesariamente termina perdiendo.

Bauman se pregunta finalmente por los excluidos del sistema, los “consumidores fallados”, que sin posibilidad de insertarse, sufren el transformarse en “infraclases”, que el sistema acepta resignado como “daños colaterales”. Tal vez allí esté la crítica más dura que se le pueda hacer a la cultura de la vida contemporánea, que Bauman observa, como siempre, bajo la lupa.”

(enlace a la reseña original en blogdelibros.com)

 

Pero esta idea del “venderse” no es exclusiva del entorno laboral. Me llama la atención el contraste que veo entre el significado que recordaba para ello y lo que ha llegado a ser. Antes un vendido era un traidor. Obsérvese que lo atroz del negocio no es el verbo sino el objeto: uno se vende cuando, a cambio de presuntos beneficios materiales, cede a cambio su integridad moral, su coherencia vital, o simplemente los valores a que se había comprometido. Hoy no chirría como consejo positivo el “hay que saber venderse” como requisito sine qua non para acceder a un trabajo que corresponda con el propio oficio, olvidando que esto implica necesariamente un menoscabo de la ya elusiva igualdad de oportunidades, pues un fontanero freelance por bueno que sea lo tendrá más difícil si no es un buen “relaciones públicas”. Ya no basta con ser formal y bueno en lo tuyo profesionalmente, ni ser encantador en lo personal. Ahí también hay que venderse, y no voy a decir que las relaciones humanas no fueran así hasta la era consumista, pero qué queréis que os diga, en este contexto lo de la venta no me gusta.

adulacion-quevedo

Mucho he encontrado entre escritos del Siglo de Oro contra los males de la adulación, mas quizá fuera precisamente por ser un tema siempre actual. Hoy los medios facilitan y fomentan el que directamente nos presentemos como en un escaparate, exhibiendo los plumajes que sean santo y seña del estatus de “válido”, y esta uniformidad tendrá un trasfondo más técnico como lo tiene la publicidad moderna, pero supongo que es algo humano y siempre ha estado ahí. Aunque me cuesta creer que fuera posible escuchar ufanas, públicas y aplaudidas declaraciones como “he sabido venderme y el puesto es mío” de la forma en que hoy es común.


Nadie está a salvo y sólo entre todos, cada cual desde el ejercicio de su libertad, puede hacerse algo. Hacer propia la batalla de un grupo determinado no es sino seguir poniendo barreras y divisiones, creando bandos a los que apuntarse y por tanto también enfrentamientos contraproducentes.

Desde luego, dejar de jugar a ese juego y desintoxicarse de la tele como bien sugiere el documental que enlazo abajo es un buen comienzo. Pero más allá, este ejemplo es suficiente para que quien lo desee empiece a hacer visible para sí la parte que le toca.

 

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=1teAJZE1ark#at=1415