Sobre la escucha

qigong-alcaynaEn chikung y en taichi, así como en cualquier ejercicio, es normal sentir líneas de tensión cuando estiramos, y es posible entrenar para sentir más y mejor. De este modo aprendemos sobre nuestro cuerpo y además las respuestas exageradas son menos alarmantes y más útiles, se aprende también de ellas cuando vienen.

Me he encontrado con personas que se ponían nerviosas al escuchar su corazón en un simple ejercicio de relajación, sin tener ningún problema. Era para ellas una redescubierta sensación. Algunos somos más introspectivos que otros y hemos tenido diferente costumbre de jugar con eso. Supongo que culturalmente también se puede invitar o desanimar a practicar esa observación.

Cuando uno está equilibradamente atento en “lo de dentro” y “lo de fuera” es natural que aparezca una noción de “comunión” con el entorno. Es parecido a cuando uno aprende a escuchar las dos líneas de una pieza para piano. Habitualmente la gente que no sabe de música se fija en la melodía principal o en el solista, y lo demás es de fondo.

En cuanto al trabajo cinestésico, las líneas sentirque forman las cadenas musculares necesitan sentirse en movimiento y con el mínimo proceso posible, de forma directa. El tacto y la propiocepción son más rápidos que la vista.

Si en las clases de taichi chuan siempre te limitas solo a seguir desde la vista los movimientos de otra persona simplemente haces algo que ya estabas haciendo: ver y repetir, y tu cuerpo te guiará por donde ya tiene costumbre o vicio de ir.

Cuando se empieza a entrenar con compañero sientes al otro a traves de tus propias presiones internas. Ha de hacerse como el que no quiere la cosa, wu wei. Pero el juego del tuishou no tendría sentido sin estar acostumbrado a sentirse uno mismo (chi kung, formas). Cuando esto se tiene empieza un trabajo más profundo para buscar un centro, el punto medio.

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La mente se extiende más allá del cerebro

Nota previa a la traducción:
Me he molestado en traducir este artículo para traerlo por varias razones. Trata sobre algo que para mí está más o menos claro desde hace mucho tiempo, y es un gustazo encontrar cosas así de bien expuestas y tomadas en serio por gente seria.

No se alarmen, nada que ver con fantasías o pretensiones aparentemente relacionadas como las de R. Sheldrake, de las que no trataremos aquí. Esto es un asunto práctico que simplemente aborda la necesidad de reinterpretar ciertos esquemas sobre nuestra “relación con el mundo” y sobre la cognición en sí.

Me interesa publicarlo aquí pues está relacionado con el trabajo que hacemos en clase y conceptos como “pensar con el cuerpo” o incluso con la “comunión con el entorno” de esta y otras disciplinas. También da sin duda para debatir con unas buenas cañas…

Enlace al original. ¡Buen provecho!


LA MENTE SE EXTIENDE MÁS ALLÁ DEL CEREBRO

(Keith Frankish en aeon.co)

¿Dónde está tu mente? ¿Dónde se produce tu forma de pensar? ¿Dónde están tus creencias? René Descartes pensaba que la mente era un alma inmaterial, que se encuentra en la glándula pineal, cerca del centro del cerebro. Hoy en día, por el contrario, se tiende a identificar la mente con el cerebro. Sabemos que los procesos mentales dependen de los procesos del cerebro, y que las diferentes regiones del cerebro son responsables de diferentes funciones. Sin embargo, aún estamos de acuerdo con Descartes en una cosa: todavía pensamos en la mente como (en una expresión acuñada por el filósofo de la mente de Andy Clark) brainbound [encerrada en la cabeza], comunicada con el cuerpo y el mundo exterior, pero separada de ellos. Y esto podría ser muy incorrecto. No estoy sugiriendo que la mente sea algo no físico ni dudo de que el cerebro sea fundamental para ella; pero podría ser que (como Clark y otros argumentan) la mente se extienda más allá del cerebro.
Multiple-Brains-1Para empezar, hay razones de peso para pensar que muchos de los procesos mentales están esencialmente encarnados. El punto de vis
ta que acota la mente al cerebro se figura a este como un poderoso ejecutivo que planifica todos los aspectos de la conducta y envía instrucciones detalladas a los músculos. Pero, como el trabajo en la robótica ha ilustrado, hay formas más eficientes de hacer las cosas, que la naturaleza casi seguro que emplea. Los robots biológicamente más realistas realizan patrones básicos de movimiento de forma natural, en virtud de su dinámica pasiva, sin el uso de motores y controladores. El control y el impulso inteligente se logran entonces mediante la supervisión y el ajuste continuados de estos procesos corporales, compartiéndose así la tarea de control entre el cerebro y el cuerpo. Del mismo modo, en lugar de la recopilación pasiva de información para construir un detallado modelo interno del mundo externo, es más eficiente para el sistema de control mantenerse sondeando activamente el mundo (“usar el mundo como su propio modelo”, tal como lo dice el robotista Rodney Brooks), recopilando solo la información suficiente a cada paso para avanzar en la tarea en proceso. Dicha estrategia se basa esencialmente en la actividad corporal.

Además de estar en el cuerpo, los procesos mentales también pueden ampliarse para incorporar objetos externos. Clark y su colega el filósofo de la mente David Chalmers proponen lo que desde entonces se ha llamado el Principio de Paridad, que dice que si un artefacto externo realiza una función que nosotros consideraríamos como mental de producirse dentro de la cabeza, el artefacto es (en el momento) realmente parte de la mente del usuario. Para ilustrar esto, Clark y Chalmers describen a dos personas, cada uno tratando de averiguar dónde encajan diversas formas de un rompecabezas. Uno lo hace en su cabeza, formando y haciendo girar las imágenes mentales de las formas, y el otro pulsando un botón para rotar las formas en una pantalla. Clark y Chalmers argumentan que si el primer proceso cuenta como mental, el segundo también debería. Lo que importa es lo que hace el objeto, no dónde está colocado (comparar cómo una máquina de diálisis portátil puede ser parte del sistema excretor de una persona). La razón es la misma que para la identificación de la mente con el cerebro en lugar del alma; la mente es lo que sea que lleve a cabo las funciones mentales.

El Principio de Paridad no se aplica sólo a procesos que de hecho podamos realizar en nuestras cabezas. Piensa en hacer una división larga con lápiz y papel. Pocos de nosotros podemos hacer esto de cabeza, manteniendo todas las etapas en la memoria, pero si pudiéramos, sin duda lo consideríamos como un proceso mental, por lo que -aplicando el Principio de Paridad – debemos considerar también el proceso con lápiz y papel como proceso mental. Una extensión también puede ser una mejora.

El lenguaje es un medio particularmente poderoso de extensión y mejora, sirviendo, en palabras de Clark, como un andamiaje que permite que el cerebro biológico pueda lograr cosas que no podría hacer por sí mismo. Símbolos lingüísticos proporcionan nuevos focos de atención, lo que nos permite realizar un seguimiento de características del mundo que de otro modo se nos escaparían; y las oraciones estructuradas destacan relaciones lógicas y semánticas, lo que nos permite desarrollar nuevos y más abstractos procedimientos de razonamiento (como en la división larga). Con la pluma o el ordenador portátil podemos construir patrones extendidos de pensamiento y razonamiento que nunca podríamos formular con nuestros cerebros desnudos. En la escritura no estamos simplemente grabando nuestro pensamiento, sino haciendo ese pensamiento (como el físico Richard Feynman observó una vez: “Realmente hice el trabajo en el papel”).

Clark y Chalmers proponen que estados mentales como las creencias, también pueden estar ubicados externamente. Se imaginan un personaje, Otto, que tiene la enfermedad de Alzheimer y usa una libreta para almacenar la información que necesita para guiar sus actividades diarias. Cuando tiene que recordar una dirección, Otto consulta su libreta en lugar de su memoria biológica, y Clark y Chalmers sugieren que la libreta contiene, literalmente, su creencia acerca de la dirección. Funciona como una memoria externa (como un pendrive) comunicada con el resto de la mente de Otto través de una interfaz de percepción. Clark y Chalmers subrayan que la conexión debe ser estrecha para que la libreta tenga este estatus: Otto debe llevarla con él constantemente, debe ser capaz de acceder a su contenido con facilidad, y debe confiar en lo que está escrito allí (por lo tanto, los contenidos de los libros de referencia almacenados en los estantes en su casa no cuentan como creencias suyas). Por supuesto, la creencia en el cuaderno de Otto no es consciente (hasta que Otto consulta el libro), pero tampoco lo son las creencias almacenadas en nuestro cerebro hasta que pensamos en ellas.

Como apunta el filósofo de la mente Daniel Dennett, muchas personas mayores están en la posición de Otto, apoyándose en una serie de señales repartidas por su casa para guiarse a través de sus rutinas diarias, recordatorios de lo que deben hacer, cuándo y cómo. A medida que sus recuerdos fallan, los han descargado en el entorno externo, y tomarlos de sus casas es, como Dennett dice en “Tipos de mente” (1996): ‘literalmente, una separación entre esos recuerdos y gran parte de sus mentes -potencialmente tan devastadora como una cirugía cerebral’.

gadgetsPodrías preguntarte por qué debemos pensar en extender la mente a otros cuerpos y objetos, en lugar de simplemente interactuar con ellos. ¿Hay alguna diferencia? Una respuesta es que, en los casos descritos, el cerebro, el cuerpo y el mundo no están actuando como sistemas separados que interactúan, sino como un sistema acoplado, bien engranado por complejas relaciones de retroalimentación, y que tenemos que mirar el conjunto a fin de entender cómo se desarrolla el proceso (vale la pena señalar también que el propio cerebro es un conjunto de subsistemas acoplados).

Por supuesto, pensamos en nosotros mismos como situados en nuestra cabeza. Pero eso es debido a la forma en que nuestro sistema de percepción modela el mundo y nuestro lugar en él (reflejando la ubicación de nuestros ojos y oídos), no porque nuestro cerebro esté ahí. Imagina (si no es demasiado horrible) que tu cerebro vivo se retira temporalmente del cráneo, con las conexiones nerviosas intactas, con lo que podrías sostenerlo y mirarlo. Te seguiría pareciendo estar en tu cabeza, a pesar de que tu cerebro estaría en tu mano.

Si la mente no está limitada por el cerebro o en la piel, ¿dónde acaba? ¿Cuál es la línea divisoria? La respuesta corta es que no hay tal línea -no una sola y estable, en cualquier caso. La mente se expande y se contrae. A veces (en el pensamiento silencioso, por ejemplo) la actividad mental se limita al cerebro, pero a menudo se realiza un bucle hacia el cuerpo y el mundo exterior. Es una cosa resbaladiza, que no puede ser contenida.


chalmers[Para los que escuchen bien en inglés dejo aquí una charla del citado Chalmers hablando sobre el concepto de “mente extendida”]

Atención y focalización

Decíamos que el estado de paz interior (entendido como un estado de confort y de control del estrés, seguridad, etc) no es algo irreal, o no tiene por qué serlo. Practicar regularmente la atención plena -sea como ejercicio de higiene mental o para controlar el stress diario, la propia forma de pensar y de implicarse emocionalmente con los pensamientos- es lo que da resultado y esa práctica debería ser el eje del trabajo, aunque se sustente sobre una u otra teoría. La coherencia será lo que le dé validez.

"La muerte de Sócrates", de Jacques-Louis David

“La muerte de Sócrates”, de Jacques-Louis David

Como siempre, todo trabajo personal se puede interpretar de forma más o menos religiosa, según el punto de partida de cada cual. Sin embargo, una explicación fisiológica es completamente plausible. Por ejemplo, la respiración abdominal estimula el nervio vago, con lo que se libera acetilcolina al corazón y este disminuye su frecuencia.  El control postural ayuda a romper el círculo vicioso de una respuesta simpática aumentada (elevación de los hombros, exceso de tensión en la musculatura cervico-facial, etc). Y en los efectos a largo plazo, la propia adaptación del cerebro: el trabajo de la neurocientífica Sara Lazar muestra cómo la meditación de hecho puede no solo reducir síntomas relacionados con el insomnio, la falta de concentración, la ansiedad y el estrés, etc, sino que puede producir cambios físicos en regiones cerebrales clave para la memoria, la empatía y el equilibrio anímico.

thicker cortical areasHay que decir que los datos clínicos, fisiológicos, etc, son importantes, necesarios sobre todo para los facilitadores, para asegurarse de que uno hace algo útil y no peligroso y para saber qué resultados reales se pueden esperar, y se hacen necesarios para evitar caer en manos de indeseables, pero no son la práctica en sí. A la hora de practicar es mejor pilotar desde la subjetividad (por ahí hasta se han inventado el verbo “vivenciar“): esos datos de antes no es fácil que por sí mismos produzcan las sensaciones que nos guiarán en la práctica. Por ejemplo, saber que es perjudicial para la salud no es suficiente para dejar de fumar, explicar cómo funcionan los erectores de la columna no es más útil en una clase de pilates que inculcar una actitud postural de seguridad… Esto explica la necesidad del mito como mapa.

Por eso mientras se medita, quieto o en movimiento, no se teoriza, ni siquiera se ha de valorar la opinión.el-arbol-no-te-deja-ver-el-bosque_-680
La meditación entrena la capacidad de focalización y/o la de desfocalización: no sólo aprendes a “mover el foco” (apuntar a algo y mantener la concentración), me refiero a ampliarlo: se baja el gasto en filtraje e interpretación dejando más recursos a la percepción de los fenómenos, con lo que “caben más” de estos. La atención es más limitada en amplitud cuanto más detalle se busque, así como pasa con la cognición.

FocusDesde el punto de vista del Zen, Dokushô Villalba pone como ejemplo las luces de un cine. Digamos que tenemos una corriente limitada: podemos iluminar toda la sala del cine con la intensidad justa para que la gente encuentre su sitio, o aplicar toda la corriente en un foco hacia la pantalla, viendo así sólo la pantalla, pero con toda nitidez. Cuando fijamos toda la atención en una sola cosa y usamos los recursos de la mente para entenderla e interpretarla, el resto pasa desapercibido.

También se aprende a no confiar demasiado en lo que creemos haber percibido, y a ser humildes con respecto a lo que se nos puede haber escapado, y como resultado de todo ello a ser menos vulnerables a las manipulaciones de quien conoce esos mecanismos (y los pone al servicio del lado oscuro), y a disfrutar del juego sano con que podemos aprender a conocernos.

Paz interior

Alguien pregunta si el concepto de “paz interior” que tanto se escucha mencionar responde a un significado supersticioso o pseudocientífico. Y lo pregunta manifestando la sospecha de que esté ligado a la psicología positiva y misticismo new age. Como si eso dijera algo del concepto en sí más que de su uso.

Respuesta corta: A menudo. Pero no necesariamente. Y por eso estamos aquí: para que no se acaparen estas cosas. Valorar un concepto sólo por la idea que tenemos de quien lo usa (falacia ad hominem) no lleva a ninguna parte –más que a regalar a un grupo interesado el derecho a usar al gusto una expresión concreta.

El concepto de “paz interior”, como suele pasar, ha dado muchas vueltas. homer-devil-angel-shouldersPuede asociarse a equilibrio, estabilidad, armonía, felicidad, relajación… En definitiva ausencia de conflicto.

El concepto es real, y todos de alguna forma buscamos sentirnos bien con nosotros mismos y con el mundo. Para muchos la paz interior se da cuando lo que haces está de acuerdo con lo que quieres en la vida, etc. Desde este punto de vista es algo más práctico y cotidiano que esotérico. Y no olvidemos que “misticismo” o “espiritualidad” no son equivalentes a “espiritualidad o misticismo newager” (que vendría a ser la superstición de toda la vida en su variante posmoderna).

Paz interior se relaciona con budismo e hinduismo porque estos llegaron antes que la psicología, quiera esta rescatar el concepto como quiera. Luego en nuestro contexto no se hace necesario un significado “espiritual”.

La paz interior es el término que, en definitiva, venimos usando para un “estar a gustico” más firme y estable que el proporcionado por una satisfacción o estimulación momentánea. Estar eufórico no necesariamente es estar en paz y nadie confunde tampoco “siento paz interior” con “esta mañana no me apetece invadir Polonia“.

Como en otros casos, ideas desarrolladas a ojo en contextos culturales precientíficos dan pie posteriormente a teorías a menudo mejor afinadas pero basadas en la misma intuición y aprovechando la tecnología anterior de base.

La confusión entre apetencia y necesidad, rica fuente de conflicto interno

La confusión entre apetencia y necesidad, rica fuente de conflicto interno

“Paz interior o paz en la mente o Shanti se refiere al hecho de estar mental o espiritualmente en paz, con suficiente conocimiento y comprensión como para mantenerse, uno mismo, fuerte, frente a la ansiedad o el desequilibrio emocional.
(del artículo de la Wikipedia). Simplemente ahora decimos “psicológico” o “emocional” en lugar de espiritual, dejando de apelar a otro mundo para explicar nuestras cosas. Y creo que el paso no ha sido la asunción de la mente como realidad “terrenal” indiscutible, puesto que ya se conocía, solo que se ha visto ampliada al incluir asuntos (principalmente las emociones) que antes tendían a verse separadas. La intuición y la razón se consideran hoy elementos de la mente, pero antes la parte intuitiva y emocional, la más subjetiva y escurridiza, era el dominio de las religiones organizadas y de la superstición en general.

Este gatito se sentirá bien un rato, pero tendrá serios problemas  cuando salga a cazar

Este gatito se sentirá bien un rato, pero tendrá serios problemas cuando salga a cazar

El engaño que teme el amigo que hizo la pregunta del principio no está en el concepto o la existencia o no de ese estado, sino en los métodos que se nos vendan para alcanzarlo. Prometer un camino fácil hacia algo que todos queremos y que no es fácil conseguir (paz interior, felicidad, salud…) se sabe de siempre que es un buen negocio. Pero en esa facilidad se huele la trampa: los sistemas tradicionales no suelen ser fáciles ni prometen tal cosa aunque a veces busquen la sencillez. Los productos modernos de la espiritualidad mercantilizada se reconocen porque lo que realmente ofrecen es evitarse el trabajo a cambio de un pago, de modo que conviene desconfiar siempre que se nos prometa un éxito basado en un poder externo que nos exima de responsabilidad y esfuerzo propio.

Otra pista es que esos estados de paz interior se asocien a una completa separación de la realidad física. En estos casos, cuando te venden un estado de paz interior, lo que te venden realmente es un estado de evasión, y un estado de desconexión… de lo que pasa con tu bolsillo. Obsérvese por ejemplo la diferencia entre meditación de atención plena (zen, vipassana, mindfulness…) y la simple visualización de lugares agradables etc. Hablaremos pronto de esa evasión.

En el instituto, en cursos de técnicas de estudio, hablábamos de la atención como puede hablarse en según qué grupos de meditación y no había suspicacia ni peligro alguno. Dejar de sufrir una disonancia cognitiva, como podrían decir tanto un psicólogo como Krishanmurti, podría ser un logro hacia la paz interior. Y eso pasa por ser crítico, ecuánime y coherente.

razon emocion etc

 

Sobre la voz y la meditación

Tras las últimas experiencias en Albacete, además de gente majísima y un rato agradable, surgieron preguntas, lo que me encanta porque me ayuda a concretar la información para las siguientes ocasiones sobre los “beneficios” de este taller. Y sobre lo que no es. Conviene redactarlo aquí para quien tenga una idea previa del canto y/o la meditación tanto como para quien no la tenga.Así pues: ¿Por qué iba a ocupar una mañana entera para hacer un taller aunque en principio sea algo curioso, pagando por él, cuando podría irme gratis con mi familia a dar un paseo por el campo? En primer lugar, (y con eso podría valer), mola. Y sin ser muy riguroso, podría decir que también:

• Relaja, reduce tensión muscular, fatiga e irritabilidad.voz dibujo
• Alivia el estrés y la ansiedad
• Mejora la concentración y el control de impulsos
• Alivia el insomnio y la apnea del sueño
• Tranquiliza la mente y entrena una alerta amplia y relajada
• Aumenta la capacidad pulmonar

 

Casi todo esto se deriva del trabajo respiratorio básicamente.Y siendo una herramienta para la meditación, podríamos hablar también de los beneficios de esta, o de reducir en estrés en general. Pero esos beneficios no vendrán por la mera asistencia a uno o a mil talleres, sino por la constancia de la práctica regular. Como aprender un idioma o a tocar un instrumento. Está claro que los problemas derivados del estrés y la falta de claridad mental obviamente mejorarán siendo atacados desde la base. Esto viene a ser lo que se llama prevención, y suena prosaico, pero desde luego funciona.


¿De qué NO va el taller?

Pretender que todo lo que da gustico sea “terapia” implica reconocerse enfermo ya de entrada: es empezar a practicar las cosas desde el miedo, no desde el gusto, por positivo que parezca el falso argumento del milagro instantáneo.
niña cantando

¿Alguien cree que así es como sale la música cuando se canta? buen ejemplo de lo que sería confundir símbolo con objeto.

Los que creen en los chakras como objetos reales dicen que los limpia o cosas parecidas. Pero los símbolos son sólo símbolos. Como siempre en estas cosas, hay que cuidarse de asumir relaciones directas. Porque parece que no se puede tener ya un hobby sin asignarle poderes milagrosos. Así pues, no es que rechace esas cosas, rechazo la visión simplona y superficial, es decir, la literal, que obviamente siempre desvirtúa al símbolo como tal.

sony_cottonstickDesde que empecé a cantar me decían que debía proyectar la voz desde el cogote o lo que fuera, pero a nadie se le ocurrió pensar que fuera mas que una indicación. El aire no saldrá de mi colodrillo por mucho que proyecte la voz (aunque el sonido sí pueda hacerlo).
Y también es evidente que esas ondas no son lo mismo que a la que se refiere digamos un chileno cuando dice “¡buena onda!” Pues eso.

Si lo prefieres, buscando un poco puedes leer cosas como “¿Sabías que trabajando la voz llegas a ese peso ideal que tanto te imaginas?” ó “La voz nos comunica directamente con Dios.” Aquí simplemente no trabajamos así.
Armonicos IIIHay quien busca trabajarse atascos emocionales, hay a quien le ayuda a convivir con el dolor físico o buscan un incentivo para hacer la tarea que les mandó el médico, otros no buscan nada y simplemente disfrutan el masaje interno que produce la vibración…

El beneficio de la práctica, sea la que sea, depende de ti. Yo sólo proporciono las herramientas. Despejar la mente, entrenar una alerta consciente te abre las puertas a todo un universo, empezando por las propias emociones y percepciones… No sé qué más podría ofrecerte.

El estado de meditación es el estado natural de la mente, el de la percepción directa, y es una realización por sí mismo, además de ser el estado que te permite acceder a esos bloqueos y conocerte de verdad.
El sonido, de la propia voz o de los cuencos, en este sentido lo aplico como un instrumento para ayudar a alcanzar ese estado de escucha neutra. El resto es tuyo: ¡libera tu propia magia!
 

Personas y personajes

“Muchos hombres cometen el error de sustituir el conocimiento por la afirmación de que es verdad lo que ellos desean”

Bertrand Russell

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Cada vez me pasa menos -uno va adquiriendo cierto tacto-, pero a veces alguien sehypocrite levanta y se va, o no vuelve más, herido por un comentario que a cualquier otro humano le resultaría inocuo. Por lo que a menudo suelo avisar previamente. Me preguntan: ¿Y por qué insistes siempre en que no respetas nuestros personajes?

Fiel a la línea veraniega, aviso desde ya que sé que doy demasiadas cosas por supuestas y que escribo desordenadamente pasando de cualquier manera sobre temas que dan para mucho más.

Dicho esto, insisto: No seré yo quien alimente la cómoda imagen que cada uno se hace, o le siga el juego más de lo necesario. En especial la autoimagen de quienes vienen diciendo buscar apoyo para un trabajo personal honesto y sobre todo la de los que me recitan frases sobre el ego que leyeron en complacientes best-sellers de “autoayuda“. Puede sonar agresivo, pero no lo es realmente; es un juego, con reglas equitativas, y no va de ganar:

Joshu y un novicio practicaban un juego dialéctico. El objetivo era no quedar por encima. Acordaron que el “ganador” compraría un pastel de arroz.

Joshu dijo: “Soy un burro”
Bunon dijo: “Soy el culo del burro”
Joshu dijo: “Soy la mierda del burro”
Bunon dijo: “Soy el gusano de la mierda”
Joshu dijo: “¿Y qué haces ahí?
Bunon dijo: “Veraneando”
Joshu dijo: “Vale, ve a comprar el pastel de arroz”

(Esta y más cosas del “House” de los maestros Zen, aquí)

 

Me daría una pereza horrible tener que llamar a algunos de tú y a otros de usted y recordar a quién. Entiendo la necesidad de una integración identitaria, de un proceso de individuación sano que nos provea de una referencia para movernos en sociedad, siendo esta un “zoo humano“, como dice Desmond Morris. Concretar las posibles pautas comunes, instintivas, básicas, es otro cantar, un interés más general de nuestro proyecto que no resolveremos hoy, pero de lo que no hay duda es de que aquéllos roles pueden diferir enormemente de una a otra cultura. Son artificiales, culturales, intercambiables y en ocasiones incluso completamente prescindibles. Aunque sí creo en ese ego integrado como una herramienta más, una faceta de nuestra mente, ajustable desde fuera por uno mismo -opción preferible a la pasividad que permite que otros lo hagan en interés de sus propios egos desbocados.

Todo esto no significa perder las formas de cualquier manera, ni el respeto por los estados en que se encuentra la gente. No procede llamar tiquismiquis a un intolerante a la lactosa por no aceptar un café con leche, ni reírse de un ataque de ansiedad, por ejemplo. Y si alguien viene por el pasillo con una cacerola humeante diciendo bien alto “¡voy quemando!”, conviene apartarse sin mucho debate.

Pero las reglas del juego son exigibles a quien dice estar en el juego. Si aun así alguien siente herido su “amor propio”, todos deberíamos alegrarnos porque ese precisamente es un objetivo interesante del juego. Cuando limpiamos ventanas, miramos en busca de manchas. A nadie se le ocurre cerrar los ojos mientras restriega con un trapo de cualquier manera y se dice a sí mismo “esto está impecable, debe estarlo porque yo decido creerlo así y yo creo mi realidad…”

La contradicción entre, por un lado, la intuición de que algo falla y, por otro, nuestro carácter gregario e inercial es una de las cosas que nos hacen sufrir. Una faceta del conflicto interno que cargamos. Pero todos actuamos como agentes del sistema, que puede funcionar por sí mismo con sólo inculcar ciertas premisas básicas (como por ejemplo el dinero como fin). Por lo que esa intuición no basta, como vemos constantemente. Al ser borrosa es fácil de falsificar y es susceptible de ser reciclada en favor del propio sistema de consumo (ver capítulo 2 de “black mirror”). Está muy de moda la sugerencia newager de dejarse llevar por la apetencia, una especie de hijo bastardo mutante de la idea taoísta de flujo. Puede apetecerme fumar o no ponerme el casco y en ambos casos la cabeza puede tener algo importante que decir.

Tras una visión clara y directa (mediante estudio, meditación o shock, es igual) ya no puede uno volverse atrás sin reconocerse como  un traidor. Por suerte, para eso también hay productos milagro… La mente tiene soberbios mecanismos de defensa otorgados por nuestra evolución en un entorno directo muy diferente a un zoo-ciudad. Nuestra psique no permite que uno se reconozca como nada que tenga por “malo”, y rápidamente busca a quien pueda cargar con la etiqueta. De modo que hace trampas, justifica sus actos, y nos separa de las personas (al convertirlas en “extras de mi película”, y obviando que ellos también tienen su propia película), usando un juego de valores opuestos. Y hay escuelas que tienen esto muy pulido. Por eso se medita dejando eso en paz, ya no hay bueno que respetar ni malo que justificar, y así uno puede ser honesto y enfrentar los propios asuntos.

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Esa dualidad es por definición una convención estructural con muchas implicaciones. La separación de uno con el entorno (“no dos”, yoga, tao) desde Platón, incluso desde Abraham en adelante, hace necesario el analgésico que se nos ofrece en forma de roles de pertenencia. Uno es hijo y padre, vecino, español, moreno, licenciado… pero identificarse con eso es un error siempre que uno no sea capaz de expresar algo más, algo propio, convirtiendo ya no su oficio sino la ocupación de su lugar en el mundo en un arte (en el que por fin no sobraría ni faltaría nada, y “no se generaría karma”).

Cuando uno empieza a dar clase, pronto tiene una primera oportunidad de reconocer que también se es siempre alumno y otras mil cosas. Que es igual de vulnerable e incompleto que el resto. Que los profesores mediocres y acomodados que podemos haber conocido en nuestro periplo particular no planearon llegar a ser así y lo mismo puede pasarnos a nosotros o estar pasando en este momento. Si todo tu entorno te da la razón, debes preocuparte. Aunque desde luego esto no justifica a los autoproclamados “galileos perseguidos”, que paradójicamente suelen estar en el lado de los que condenan galileos.

“Si quieres saber todas las lenguas, háblalas entre los que no las entienden”

Fco. de Quevedo

No puedo identificarme como “profesor” sólo porque enseñe: no lo soy todo el tiempo, ni de todas las materias, ni de todas las personas. De modo que, en las clases, jugamos a ello, y el respeto social no es mas que el respeto por esas normas de juego. Pero he de avisar, y por eso lo hago, de que me niego a tomar esas leyes como universales, por lo que en mi trato contigo como humano, respetaré al humano que veo, pero no a tu personaje, más allá de la cortesía necesaria que implica el querer realmente comunicarse por encima de las formas.

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?

3, 2, 1… ¡Aburrimiento!


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“No conquistamos las montañas,
sino a nosotros mismos”

Edmund Hillary

 

Quizá la frase sea exagerada para lo que voy a decir, pero el verano a veces se hace cuesta arriba. Como una tarde de domingo de esas que tú y yo sabemos.boooring Pero terriblemente larga. Hablo de esos meses que en algún momento de la vida te toca vivir, aislado, con todo cerrado y muerto y la gente lejos y un calor sofocante cual lluvia de plomo fundido que no te deja hacer nada. Por ejemplo.

El símil de la montaña es común y útil. Buscando la frase atribuida a Mandela que dice algo como que tras escalar una montaña descubrimos tras ella otra más grande, me he encontrado, entre otras muchas interesantes, con la que he puesto de Hillary, el primero en coronar el Everest, que he preferido porque me gusta que lo diga desde el otro lado. La montaña es algo a superar, y superar algo es escalar una montaña. La metáfora es reversible. Y a la gente le gustan las frasecicas, pues todos contentos. Pero, ¿por qué el aburrimiento se hace cuesta arriba?

cuesta arribaUn amigo me ha dicho alguna vez que juego con la ventaja que me dan mi carácter y temperamento a la hora de practicar cosas que necesitan cierta introspección. Algo así como “claro, a ti te resulta fácil sentarte a meditar porque ya eres así…”. Quizá los primeros que dijeron eso de que la meditación es el “estado natural del ser humano” lo dijeran porque les salía solo, pero lo que es seguro es que es algo entrenable. A veces también alguien me dice “huy, eso del taichi es muy lento, con los nervios que yo tengo no podría”. Pero el caso es que precisamente el exceso de “nervios” hace más necesario aún trabajar la quietud. Y desde que sentí en mí mismo esa tortura del ansia, así como la del aburrimiento, más necesario me parece.

-¿Cómo puedes recordar eso? Nadie recuerda cómo aprende a andar o a hablar. Además, eso no se aprende de un día para otro: ¡viene de serie!”

Ah, bien, entonces resulta que el aburrimiento es innato pero la contemplación no. Pues la verdad es que nunca hasta hace bien poco me había aburrido, o no me había dado cuenta porque estaba en otras cosas. El aburrimiento, como dicen en el vídeo de abajo, puede considerarse una forma leve y difusa de asco. Incluso en nuestro idioma, aburrimiento comparte etimología con aborrecer. Como tal, es una emoción básica, pero el concepto es cultural.

rollo de claseRecuerdo hacer de niño vanos esfuerzos para entender eso del dolor de cabeza del que se quejaban a veces tan serios los mayores. Por entonces ya me había dado golpes y abierto brechas como todo hijo, pero ese dolor nunca me había quitado el buen humor, de hecho casi nada lo hacía. Me resultaba fácil y natural mantenerlo, quizá por ser de baja intensidad. Siempre he sido más de estar a gustico que de emocionarme desaforadamente. Algo debió pasar en los años siguientes, porque por fin un día obtuve mi dolor de cabeza, y pensé “¡ah, esto era!”.

Uno puede buscarse la perolalgia y también puede aparecer por razones fisiológicas diversas sin que podamos hacer gran cosa. Pero volviendo al aburrimiento, decíamos, ¿nace o se hace?.

En ese tiempo que decía antes, con nueve o diez años, tampoco conocía el aburrimiento. Tanto era así que me costó reconocerlo cuando llegó, sobre todo debido a la imagen de cotidianeidad y poca importancia que parecía tener visto desde fuera. No me cuadraba, “esto debe ser otra cosa”, pensé durante largas semanas, porque a mí me pareció algo terrible. Luego comprendí que decir “me aburro” puede ser una petición seria de ayuda.

Eskorbuto dicen, enumerando cosas del mundo que justifiquen el título de la canción El infierno es demasiado dulce“…y hoy el aburrimiento es el orden del día, ¡contra él no existen las aspirinas!”

Y hablan de un aburrimiento general, institucionalizado, de una condena en masa, y lo dicen desde un momento en el que montoneras de caballo se introducían en España desviando los tediómetros de la juventud, que no sabía distinguir bien qué parte de la oferta de los tiempos implicaba realmente resistir o rebelarse, y qué parte implicaba rendirse. Curiosamente el disco se llama “Los demenciales chicos acelerados”. No digo más.

-Pero, te veo venir, vas a volver a proponerme meditar o la findnullness esa… ¿Cómo curar el aburrimiento a base de aburrirse?

Aburrirse es como llaman algunos a rumiar tareas pendientes en lugar de hacerlas, o al hacer puñetas con los pulgares cuando se habían sentado a meditar y, aunque lo hagamos automáticamente por costumbre, diría que depende de una decisión de la que puede y debe uno hacerse consciente. Si no, el “aburrimiento” se convierte en el chivo expiatorio a quien culpar de nuestra procrastinación. Aprovechemos las citas montañeras que me he encontrado:

“Cerca de la cima siempre hay mil excusas para bajarse y una sola para subir”

Ramón Portilla

 

La excitación y el ansia no inmunizan contra el aburrimiento: al contrario, cada vez te piden más. Es un tópico conocido que vivimos rodeados de una barbaridad de estímulos invasivos. Insisto en el matiz porque los sentidos siempre captan lo que captan, lo que pasa es que cuando nada cambia no se procesa tanta información. Pero los estímulos que ahora nos atacan hacen eso precisamente, robar tu atención, pues ya no son los naturales fenómenos con que hemos evolucionado, entre los que funciona la intuición bastante bien. Estos estímulos están especialmente diseñados por gente que ha estudiado la percepción humana y las formas de manipularla. Nos resistimos a unos minutos concentrados en respirar, con excusas como que no se tiene tiempo, que se gasta por otro lado en entretenerse para evitar el aburrimiento. this class is boringSe sabe que cambiamos de página en internet a los pocos segundos si no nos engancha. Es más, antes de haber leído un tercio ya te están sugiriendo otros artículos y acaba uno volando sobre mil fragmentos sueltos que aportan poco, porque no seguimos un hilo, no tenemos una pregunta recia que resolver, no valoramos la utilidad de “obsesionarse” con algo, que es como llegan los momentos de revelación.

 

“Si algo te aburre después de dos minutos, inténtalo durante cuatro”

Proverbio Zen

 

Solemos pensar en el aburrimiento como causado por las circunstancias, pero las tradiciones contemplativas suelen achacarlo a la falta de atención. Es decir, afirman que lo generamos nosotros al dejarnos despistar.

Al parar, vemos claramente cómo siempre hay infinitas cosicas en proceso, como cuando nos sentamos en un pinar y de repente nos damos cuenta de que no estamos solos, sino rodeados de miríadas de bichejos e historias de vida y muerte que no apreciábamos mientras íbamos caminando y cavilando. Y al escuchar de verdad no hay aburrimiento porque dejamos de querer mandar en las cosas.
Veremos cómo, cuando no se da ese estímulo, el cerebro tiende a inventarlo. Pero cuanto más queremos procesar, más cosas se escapan. Es como estar en el cine y ponerse a comentarle una escena al de la butaca de al lado. No se puede rebobinar: lo que pasa en la peli mientras comentabas lo anterior te lo has perdido. Y además, aunque sólo uno haga “¡chst!” hay muchos más que te odian en silencio.

Hablamos a veces de un proceso de desintoxicación, de deshabituación. A veces el aburrimiento es mono de estímulo, y un estimulodependiente es un yonki que como todos es un interesante target de mercado y será explotado como tal.

Mas el propio aburrimiento puede ser interesante si se observa paciente e imparcialmente.


“No hay atajos a la cumbre. Debemos subir la montaña paso a paso, por nosotros mismos”

Judi Adler

Uf, qué pereza…

En las adicciones se reconocen mecanismos cerebrales, que se ven igualmente involucrados en hábitos que no implican sustancias, esto es: tu cerebro se lo guisa y tu cerebro se lo come. Si el exceso de estímulo puede llevarnos a la anhedonia y la apatía (sobre todo no habiendo una habilidad a desarrollar: no es lo mismo estimularse haciendo deporte que tumbado), podemos trabajar esa relación en el otro sentido. En el árbol jugamos con la relación esfuerzo/tiempo, o en un caso menos extremo, con las pesas ajustamos la carga para hacer pruebas de fuerza máxima sin necesidad de enfrentarse a lesiones averiguando la capacidad muscular en una sola levantada extrema. En zazen, pasamos de aspirar a mantener la concentración todo el rato, sólo nos ocupamos de la respiración en curso y la postura. Conforme baja la intensidad del parloteo interior, el mundo que ya estaba ahí va tomando brillo y nitidez.

Así como, por ejemplo, el miedo puede trabajarse para transformarlo en un subidón estimulante, igualmente puede hacerse con el aburrimiento, que puede verse también como una forma de horror vacui mental. Se puede aprender a disfrutar de la “inactividad” y comprender qué nos dice. Meditar, quietos o en movimiento, es buena forma de aprender a disfrutar de ese denso vacío.

Variantes religiosas suelen incluir la preconcepción de la divinidad de turno como obligada (“El autoconocimiento que persigamos aparte del conocimiento de nuestra identidad en relación a Dios nos conduce fácilmente a la autoidolatría. Éste es el hinchado y ostentoso yo sobre el que nos advierte Pablo en I Cor. 8,1” -David G. Benner), poniendo un peaje obligatorio donde debería haber como mucho una opción.

heavenly-boredom
Afortunadamente, cabe algo de sensatez en todas partes: “Y cada cual debe seguir su arte o profesión (…) No es necesario retirarse al desierto, comer alimentos desagradables, vestirse de saco, comprometer la salud ni hacer nada insensato, porque es posible permanecer en la propia casa sin renunciar a las posesiones personales y, sin embargo, practicar la meditación continua…” (Nicolas Cabasilas). Y alguna vez, más que sensatez, algo que parece una temeraria chulería: “En la esencia más íntima del alma, en el pequeño destello de la razón, tiene lugar el nacimiento de Dios” (Meister Echkhart). Es interesante leer de todo cuando uno se aburre. Otro día hablaremos si queréis de la etiqueta del champú.

Sin esa condición impuesta, la atención plena en posición sedente es un estado que propicia una introspección honesta, y aunque esa idea parece agobiar a quien no tiene costumbre (y por lo visto a Pablo de Tarso también),Boredom es un incentivo natural contra un exceso de inactividad, nos empuja a hacer más que lo justo para sobrevivir, y desde luego a más que fantasear.

Cuando uno tiene lo básico resuelto, se aburre más. Por eso está tan de moda lo de encontrar ese algo que nos guste y en lo que podemos ser buenos, algo trascendente que tenga el resultado de hacernos sentir bien, a nivel particular, y que a la vez sea con suerte un aporte al colectivo. Si te pica, ráscate; si te aburres, haz algo de provecho: lo hemos oído más de una vez.

Emile Cioran (que tampoco era montañero ni alpinista que yo sepa pero la cita nos sirve igual) escribió: ¿No sería la historia en última instancia el resultado de nuestro temor al aburrimiento, ese temor que nos hará siempre amar lo picante y lo novedoso del desastre, y preferir cualquier desgracia al estancamiento?”

Ese estancamiento mortal como literalmente funesto para la especie, y las ganas de liarla a cualquier precio para sembrar una nueva y fructífera incertidumbre, son épica y ampliamente tratados también en la brillante saga “Dune“, de Frank Herbert. Y ya fuera de la ficción, vuelvo a recomendar “El antropólogo inocente” de Nigel Barley, un hombre que sabe aburrirse como Dios manda y hacer que tú te descojones leyéndolo. Y por qué no, ya que estamos, “El derecho a la Pereza” de Paul Lafargue y el “Elogio de la ociosidad” de Bertrand Russell, siquiera por tener interesantes debates sobre el asunto para toda la familia. Pocas otras cosas hace tan bien una familia junta sin aburrirse.

 

“Si te interesas por algo, te fijarás en ello, y si te fijas en algo, es fácil que acabe interesándote. Muchas de las cosas que encontramos interesantes no lo son por naturaleza, sino porque nos hemos tomado la molestia de fijarnos en ellas.”

Mihaly Csikszentmihaly

 

FlowLos afines al “pensamiento positivo” (no confundir con el positivismo; aquí me refiero a un sesgo optimista), se quedarán encantados con este gráfico de la izquierda, que muestra supuestos efectos psicológicos experimentados por quien se enfrenta a un reto de cierto nivel en relación a la habilidad que se tiene en ese momento.

En esto como en otras muchas cosas, al apartar la vista de lo “negativo”, se obvian factores y falta una dimensión, dado que tanto la habilidad como la dificultad que nos encontramos no tienen por qué crecer a la par.flow, Challenge_vs_skill En el minuto 6 del vídeo de vsauce de ahí abajo aparece un gráfico más completo: este otro que pongo a la derecha (ambos están sacados del libro “Flow”, de ese señor de apellido imposible de la cita anterior, y que he conocido gracias al aburrimiento que me llevó a escribir esto). Conviene reconocer la existencia de la apatía, la ansiedad y el aburrimiento, porque negarlos sin más nos llevará a desengaños desagradables. O, en el peor caso, al abandono definitivo de la práctica que sea.

Pues bien, miremos ese esquema de forma realista, y teniendo en cuenta aquello de la montaña de Mandela. Ocurre que a lo largo del tiempo vamos adquiriendo habilidad, y eso afecta a la dificultad percibida. Si llegamos a un punto cómodo pero no seguimos adelante, esto es, subiendo la dificultad (acometiendo la siguiente montaña), caeremos en la complacencia, que es en lo que muta esa relajación del gráfico cuando se estanca.


(efecto coriolis). Esto lo pongo sólo para que quien lo desee pueda quedarse empanado mirando fijamente hasta nublarse la vista.  De hecho, si miras fijamente la bolita negra de la derecha con el ojo izquierdo a unos 20 cm, verás desaparecer la otra bolita en tu punto ciego. De nada.

Conviene exigirse más cuando la práctica vaya camino de ser demasiado fácil; y aceptar nuestra condición de aprendices, cuando es el turno de un nuevo reto, para poder disfrutar las novedades.

 

 

“El camino hacia la cima es, como la marcha hacia uno mismo, una ruta en solitario.”

Alessandro Gogna

Eso se dice mucho pero entiéndase bien: imagino que un alpinista sabe valorar lo que significa tener un equipo, como Roger Baxter-Jones, que dijo lo de “Regresad vivos, regresad como amigos, llegad de la cumbre. Por ese orden”. En general y por no gastar aquí el que puede ser asunto para otra ocasión, aprovecho para declarar sencillamente que aquí estamos en contra del solipsismo. Pero, teniendo eso en cuenta y respecto al presunto tema central de este post, alegrémonos: esa soledad podría sustituirse por aburrimiento en la siguiente frase (de un señor que subió al Everest sin oxígeno y cruzó la Antártida así por las buenas, entre otras cosas, muchas de ellas en solitario) y esta seguiría funcionando, probad:

 

“La soledad es una fuerza que te aniquila si no estás preparado para superarla, pero que te lleva más allá de tus posibilidades si sabes aprovecharla para tu propio beneficio.”

Reinhold Messner

 

Claro que eso también vale para la radiación ionizante, los virus, y millones de cosas más, es lo que tienen las citas sueltas.

En fin, quizá lo que sigue y termina el post hubiera sido suficiente… pero me aburría y no me pareció mal aplicar aquí la máxima de Murphy “Encías Sangrantes” sobre el blues. Espero haberos aburrido y que sepáis aprovecharlo y perdonarme, y os dejo en paz por fin con un vídeo (con seguridad más ligero y posiblemente más interesante que todo lo anterior) y por fin con la última de las citas que tenía en la cesta:


“Hoy, antes del alba, subí a las colinas,
miré los cielos apretados de luminarias
y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos
todos estos mundos y el placer y la sabiduría
de todas las cosas que contienen,
¿estaremos tranquilos y satisfechos?
Y mi espíritu dijo: No,
ganaremos esas alturas sólo para seguir adelante”

Walt Whitman

Este es el test de tendencia al aburrimiento del que habla, just for fun (en inglés): http://www.gotoquiz.com/results/boredom_proness_scale

Hay más enlaces sobre el tema en la descripción del vídeo y muchísimos más en la del vídeo original.