El taichi es un regalo: forma y envoltorio

Hoy te propongo imaginar un poco. Por un momento eres un extraterrestre que viene a caer a la tierra por accidente, y un día, investigando para entender a los humanos, busca “regalo” en Google. Mira, mira, búscalo, o directamente pincha aquí. Te espero.
idee-cadeauBien, pues está clarísimo, ¿no? Es unánime, ya busques “regalo”, “cadeau”, “gift”, “Geschenk” o incluso en chino: un regalo es una caja con un lazo.

Pues bien, esa es la idea que se queda nuestro extraterrestre.

Investigando más, descubre luego que hay muchas variantes: uno puede hacerse experto en tipos de lazo o en papel de colores. Es “todo un mundo” -como el vino o como cualquier cosa.

reglo o noPero más tarde, como siempre que uno se fija un poco, descubre que hay más. Descubre que el valor del regalo es algo más de lo que fue su primera impresión, hay algo más, hay más niveles ahí. Un conocimiento más profundo le lleva a reparar en que es también algo simbólico que se hace entre particulares más o menos habitualmente, en afectuosos momentos conmemorativos. Así el regalo tiene también un significado más allá de lo material. Hay todo un constructo de correspondencia y reconocimiento entre personas, un protocolo, un ritual…

Con esto y otras consideraciones, empieza a estar seguro de que los intríngulis del asunto (simbólicos, sociales, antropológicos, etc) ya no eran un secreto para él. Después de todo, era muy inteligente y se fijaba mucho.

Cuando volvió a su planeta informó con detalle de todo lo que sabía sobre esas curiosas cajas con lazos, y así le alabaron como el perspicaz explorador que era, ya que les había llevado, sobre esta y otras materias, un conocimiento cierto de los asuntos humanos.

En su segundo viaje, subvencionado gracias a la fama adquirida, descubrió maravillado que se podían abrir... "¡Qué linda bolsa! -dijo- ¿Quién hubiera sospechado que en el fondo un regalo era una bolsita?"

En su segundo viaje, subvencionado gracias a la fama adquirida, descubrió maravillado que se podían abrir…
“¡Qué linda bolsa! -dijo- ¿Quién hubiera sospechado que en el fondo un regalo era una bolsita?”

 

Ultraespiritualidad pendeja

cadena okComo sé que a muchos de mis amigos -¡e incluso lectores!- no les gusta demasiado leer (qué le vamos a hacer), os traigo algo más divertido y ligero que refleja bastante bien buena parte del espíritu de MagiaNormal y del retiro que haremos en julio.

Son un par de vídeos breves que ayudan a dejar en claro algunos aspectos de la “nueva espiritualidad”, o al menos plantean desde el humor cierta reflexión que puede ser todo lo profunda que queráis.

Uno es de J.P. Sears, a quien parece ser que como a mí le interesa el desarrollo personal pero no entendido de cualquier manera. Tiene en youtube su canal propio con otros vídeos (no subtitulados), algunos igual de divertidos y con los que puedo estar de acuerdo, otros quizá no tanto, pero en cualquier caso este es buenísimo y es digno de conocer.

Y el otro del escritor, actor y director mexicano, Odín Dupeyron (aunque en el vídeo ponga David) que quizá hayas visto ya porque ha dado muchas vueltas, pero que… en fin, se explica solo. No os cortéis, decidme qué os parecen.

Actitud marcial III

(Rescatado de una nota de Fernando Veira en Fb el 22 de junio de 2015. Partes I y II, aquí)

Luego de años de estudio filosófico y meditación he llegado a una conclusión inesperada.

Ayuda mucho no ser un gilipollas.

Pero ayuda más darse cuenta de que lo estás siendo.

La vida se trata más o menos de ir siendo cada vez un poco menos gilipollas y eso se ve claramente en tu entrenamiento.

Lo bueno de observarse el grado de gilipollez personal es que acabas desarrollando un olfato para la misma, entonces, cuando estés cerca de algún gilipollas (marcial o de los otros) tu radar lo detectará rápidamente y podrás maniobrar para evitar perder tu tiempo y energía.
Es lógico que si te entrenas para no perder tiempo con tus propias gilipolleces, mucho menos lo harás con las ajenas y eso da una calidad de vida que te cagas.

Hay un gilipollismo intencionado y otro inevitable.
El primero es peligroso y el segundo…inevitable. El primero intenta hacer daño y el segundo es parte de un proceso de crecimiento.

Así que cuando alcances algún logro en tu técnica, no te hinches como un pavo real pensando lo bueno que eres hoy, sino más bien que has conseguido ser un poco menos gilipollas que ayer.
Entonces te descojonarás de la risa y tu aprendizaje no tendrá límites.

Gracias por leerme.

Fernando Veira (un poco menos gilipollas que hace media hora 🙂 )

fernando


Fernando enseña taichi chuan en La Coruña,
es el director de la Escuela Pai-Hu.
Podéis leer otras reflexiones suyas en su propio blog, aquí.

Ecuanimidad vs. Superstición (II de III)

(Leer primera parte)

Nos habíamos quedado eligiendo entre dos opciones. Pero es una elección trampa, porque como decíamos la naturaleza sigue su curso lo aceptes o no. Porque esto no es la película de Matrix.

Quiero decir, puedes tomar la opción de desentenderte de la evidencia y ver sólo la parte que te guste y creer lo que te guste creer. Y esa, la de quedarse con lo que más rico le estaba, sería la opción que tomaba este señor.
matrix_steak
No te confundas, porque te ofrecerán golosinas llamándolas liberación, pero la libertad no siempre tiene buen sabor.

Y fuera de la peli es peor aún: la comodidad relativa de esa opción no va a generar un mundo propio completo en el que ser tú. Simplemente va a generar problemas en el mundo que compartimos todos.

Creer lo que te gusta, escuchar sólo a quien te dice lo que quieres oír obviando los claroscuros de la naturaleza humana puede hacerte confiar en mensajes que quizá suenen bien pero que habría que mirar con cuidado porque pueden llevarte a un resultado final indeseado.

También dijo "Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada"

También dijo “Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada”

De modo que realmente no hay elección. Un enfoque que quiera llamarse holístico, debería contemplar los hechos desde todos los puntos de vista. Pero puntos de vista sobre hechos. Y nuestras debilidades son algo que está ahí y es necesario contemplarlas para poder reconocer limpiamente las fortalezas. Hay un yin y un yang, si lo preferís así, de lo contrario la visión es incompleta.

Necesitas esa visión ecuánime para poder pilotar tu vida sabiendo por dónde vas. No ver las cosas es estar ciego, tanto si lo que no veo son obstáculos como si son las personas a las que atropello. “Iluminar” no es más que ver las cosas, más allá de preferencias. Aunque verlas no te garantice resultados -por eso se dice que “hay que utilizar la iluminación, para que ella no te utilice a ti”.

Para los amigos del yoga, el discernimiento (Viveka en sánscrito) es descrito desde el Vedanta como la “capacidad de distinguir entre lo real y lo ilusorio” o como la ”capacidad de intervenir o de actuar en un presente no inventado. Así que no utilicemos un conocimiento superficial y sesgado de la filosofía oriental para justificar un egoísmo neoliberal o supersticioso.

Dejarse llevar por el término “espiritual” cuando se habla de emociones puede llevar a delegar, sacándolas de este mundo. Y eso es trampa porque puede producir una falsa ilusión de coherencia. Un caballo no puede mover fuera del tablero. Y si te lo permites, no sabrás realmente jugar.

Si me dices que prefieres ver el tao o el zen o la ciencia como quieras verlos, inventando la definición a tu conveniencia sin atreverte a intentar entender qué quieren decir, y que nadie debería decirte estas cosas porque es limitarte etc… simplemente estás jugando a otra cosa. No lo tomes a mal, pero sigues poniéndote en medio y te tapas la vista.

A veces lo que buscas no está donde esperas

Si dependéis de libros de izquierda o de derecha, o de libros sagrados, entonces dependéis de meras opiniones, sean ellas las de Buda, de Cristo, del capitalismo, del comunismo o de lo que os plazca. Son ideas, no la verdad. Un hecho nunca puede ser negado. La opinión acerca del hecho puede negarse. Si podemos descubrir cuál es la verdad en este asunto, podremos actuar independientemente de la opinión.

(J. Krishnamurti, en “La libertad primera y última”)

 

EL MAESTRO-MARIPOSA

Zhuangzi-Butterfly-Dream
Esa peli que decíamos, Matrix, es quizá impresionante para quien no se haya topado con “La vida es sueño”, o con cualquier otro de los otros cientos de relatos similares, incluyendo otros productos modernos como “Sombras” de Dean R. Koontz o “Abre los ojos” sin ir muy lejos, o ejemplos clásicos como la historia del sueño de Zhuang Zu:

Cierta vez soñé que era una mariposa: revoloteaba como los pétalos en el aire, me sentía feliz de hacer lo que quería y y no me preocupaba de mí mismo. Pero héte aquí que no tardo en despertar, me palpo sin perder un instante, ¡y yo era Zuang Zu!
Y me pregunté: ¿soñaba Zhuang Zu que era la mariposa, o era la mariposa la que soñaba que era Zhuang Zu?

Es un cuento muy antiguo que no justifica el solipsismo. De libro XVII del mismo Zhuang Zu:

Chuang Tzu y Houei Tzu conversaban mientras atravesaban un puente sobre el río Hao. Chuang Tzu, dijo:
– Mira como las carpas nadan a su antojo, ésta es la alegría de los peces.
Houei Tzu le respondió:
– Si no eres un pez, ¿Cómo sabes en qué consiste la alegría de los peces?
A lo que Chuang Tzu contestó:
– Si tú no eres yo, ¿Cómo sabes que yo no sé en que consiste la alegría de los peces?

Un ejemplo de cómo se pervierte el conocimiento en ambas variantes con una sola falacia

Un ejemplo de cómo se pervierte el conocimiento en ambas variantes con una sola falacia

Los demás siguen estando ahí. No somos partículas aisladas (aprovecho para decir que por eso mismo no se pueden justificar nuestras creencias sobre el mundo cotidiano con malentendidos cuánticos: ese “observador” que modifica el estado, a que tanto se alude, no es más que cualquier otra partícula que se cruce en el camino. Como también se diría desde el zen: la realidad se mide y define a sí misma constantemente, se expresa en forma de acción directa).

El discernimiento que decíamos afecta a lo particular y a lo general, pues ambas cosas van ligadas. Puedo gracias a él inventar cosas nuevas así como evitar ser títere de los intereses de los que me quieran engañar. Que tristemente existen y abundan (en lo “oficial” y en lo “alternativo”, siento daros la noticia).

Por ejemplo, puede estudiarse física o fantasear con ella sin tener ni idea, pero de esta última forma seguiríamos en la Edad Media.  Del mismo modo, puede practicarse taijiquan de verdad o “de juguete”.

Y si habéis llegado hasta aquí, superando tanta “negatividad” unos, y tanta cita orientaloide otros…
¡Felicidades, porque aquí es donde empieza la magia!

…  (Leer tercera y última parte)

Taoísmo crítico vs. religión (I de III)

Escribo esto por responder a una pregunta concreta que vuelve a mí regularmente, como un extraño yoyó que alguien ajeno me hubiera colgado de un dedo con el que yo quería señalar a otra parte.

Más bien dos preguntas, ya que estamos, pues el asunto es ¿por qué te va tanto el taoísmo si te declaras escéptico en general y ajeno a la religión?

No es sólo que me vaya el rollo oriental, por el taichi, el go (o weiqi) y demás. No es tampoco que al serme algo más familiar me irrite ver cómo se desvirtúan ciertas cosas cuando llegan aquí convertidas en una banalización comercial de quinta mano. Comprendo que sin haberse molestado en echar un ojo a fuentes originales siquiera por mero interés cultural, muchos alérgicos a la “new age” lo metan todo en el mismo saco por inercia. Yo me veo en medio como siempre, explicando a estos y a aquéllos que ni una cosa ni la otra.

EL CAMINO DEL PUNTO MEDIO

Hace unos días en un foro volví a ver por enésima vez un uso del taijitu (el famoso e incomprendido “símbolo de yin-yang”) tal como este:

Taijitu en Ocn cienciaSe hablaba allí de la falacia de apelar a la antigüedad de algo como si eso fuera por sí mismo una demostración de validez o veracidad. Y el texto es correcto: hacen falta más cosas para probar algo.

Por supuesto, hubo que hablar también del otro polo: tampoco que algo sea nuevo lo hace bueno.

Pero viendo la imagen tuve que saltar. No es la primera vez -ni será la última- que veo entre gente supuestamente racional que algunas personas olvidan vigilar sus propios sesgos. Aún me atrevería a decir que es lo más común. Todos nos despistamos con eso y en el momento que crees que estás libre de sesgos estás perdido. Es conveniente asegurarse de lo que uno publica sobre todo si pregona racionalidad y coherencia.

Aquí ya hemos hablado un poco del concepto de pensamiento mágico y sus peligros, pero verlo ahí escrito en esa imagen refleja una valiente ignorancia y no me cuesta nada repetirme en algún punto. Sobre todo viendo cómo el pobre taijitu siempre acaba en el mismo saco.

-¿Cuál es el problema? –  me preguntaron.

La respuesta corta es que sería igual poner los números como ejemplo de pensamiento mágico porque los pitagóricos eran religiosos.

De un modo muy parecido aunque siglos más tarde que los primeros taoístas, los pitagóricos compartieron con estos nociones fundamentales que mantuvieron unidas las dos ramas que más tarde se separaron: parecen haber sido las de contemplación, el descubrimiento de un orden en la disposición del universo, y purificación. Mediante la contemplación del principio de orden manifestado en el universo, y asemejándose asimismo a ese orden, se fue purificando progresivamente el hombre hasta terminar por liberarse del ciclo del nacimiento y adquirir la inmortalidad.

Para entender lo impresionados que estaban de sus descubrimientos hay que imaginar lo que es darse cuenta por primera vez de, por ejemplo, una proporción como la del vídeo, y sobre todo del hecho de que siempre es exactamente así. ¡La naturaleza tenía leyes fijas y podíamos representarlas! Y con ello calcular, predecir con exactitud y seguridad, escribir algo que fuera cierto aun dentro de un millón de años.

Dejando a un lado la variante más mística (esa imagen de la inmortalidad de los pitagóricos también está en la alquimia taoísta, que dejaremos para otro día), el taoísmo es más que nada una filosofía, una forma de buscar una visión de conjunto acorde con la naturaleza, de observar y esquematizar las reglas básicas del universo, no de inventarlas y luego creérselas sin más. Y no solo comparte con nuestra más cercana historia cultural lo del párrafo anterior, sino que su visión esquemática fundamental cobra vigencia también desde el enfoque de la física y la ciencia moderna en general.

Mo Zi o Mo Ti

Mo Zi o Mo Ti

Parece osado decir esto, pero pese a tener esa rama religiosa -como la tiene todo, desde el fútbol a la propia ciencia cuando se entienden mal– el taoísmo nace de la obsesión por la observación neutra e insiste en evitar los sesgos que nacen de la interpretación de los fenómenos.

La particular historia de China no dio lugar al mismo desarrollo de una lógica utilitaria que se dio en Europa, por cosas como los intereses que estimularon el Confucionismo (centrado en lo moral) en detrimento de otros enfoques como el de Mo Zi, cuyo enfoque práctico y lógico, unido a la ecuanimidad taoísta bien podría haber dado lugar a un método propio y diferente que hoy por hoy nos llevaría mucha ventaja, pero para qué elucubrar. Sí podemos decir, no obstante, que hay dialécticas aprovechables en otras partes, y que es estúpido despreciar libros por lo que otros quisieron entender mirando de lejos las tapas.

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín "Los opuestos son complementarios"

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín “Los opuestos son complementarios”

Sin duda tanto a Lao Zi como a Mo Zi les hubiera encantado esto tanto o más de lo que al físico Niels Bohr le gustó el taijitu.
(A propósito de Bohr y por quien no la conozca, os recomiendo esta divertida historia sobre el pensamiento lateral aunque realmente no fuera él el alumno de que trata)

A estas alturas, ¿está claro ya que estamos lejos de lo que se suele entender por religión?

-Bien, pero entonces ¿por qué esto sí pero la religión no?

En el debate de que hablaba al principio alguien habló de Galileo. De cómo la Iglesia elegía escrituras como su evidencia y Galileo elegía lo que veía por el telescopio. Como si fuera cuestión de elegir. No puede compararse como prueba un papel que dice cómo es la Luna (escrito además por alguien que no la vio nunca tan de cerca) con la propia Luna. Siguiendo el manido dicho del sabio que apunta, digamos que la propia Luna tendrá más que decir sobre sí misma que un dedo terrícola. Solamente limitándose a estar ahí y a ser como es.

Por eso es igual de cierto el aforismo Zen que dice “no hay nada oculto“, que el Tao Te King cuando dice:

El Universo es imparcial:
ve todas las cosas cosas como perros de paja.
El sabio es imparcial:
ve a la gente como perros de paja.

Igual de cierto aunque menos serio es Arthur Bloch, que dice enLa Ley de Murphy (a este le admitimos llamarse “ley” porque es claramente humorístico y sin más pretensiones, no como otroscrítica corta / larga):

– La naturaleza siempre está de parte de la imperfección oculta
Corolario: La imperfección oculta nunca permanece          oculta mucho tiempo.

– La Madre Naturaleza es una perra
Addendum: y no una de las obedientes

Y por último el gran Feynman explicando un detalle importante sobre lo que entendemos como una ley de verdad:

En definitiva, a la naturaleza en general le da lo mismo que entiendas o no lo que se trae entre manos. Funcionaba antes y seguirá funcionando después de nosotros. Puedes decidir no creer en la gravedad, porque después de todo nadie sabe bien aún de dónde sale. O que volarás porque “todo lo puede la voluntad”. Pero si te tiras de la azotea de un rascacielos te matarás igualmente víctima de un tonto malentendido con el concepto “creer”.

Volviendo a lo de Galileo y la Iglesia, no es que el Papa y los suyos dudasen de lo que se veía por el telescopio, es que se negaron a mirar. La excusa que usaban era más retorcida: no negaban que fuera cierto lo que él decía, ni que se pudiese ver por el telescopio, sino que “pudiera ser”. Aunque fuera. En serio.

Para no liarnos en la teología: el “matiz” peligroso es el de inventar una realidad superior o paralela fuera de esta a la medida de los propios sesgos, para permitirse negar el valor último de la evidencia, no la evidencia ni la realidad misma. Es decir, que te den igual las pruebas aunque las conozcas. Hacerse el ciego voluntariamente para poder hacer trampas y mover fichas por fuera del tablero. Es declararse por encima del mundo para hacer en él lo que te plazca o imponer a otros lo que han de hacer (ojo, no en el mundo imaginado: el poder que se busca es en este, curiosamente).

¿Que mal puede haber en esta forma de hacer trampas?¿Qué ventajas aporta la otra alternativa, la crítica, neutra y honesta observación, aceptación y búsqueda de coherencia?

Dejo que este hombre os introduzca en lo que supone la común acepción de religión…

Veremos los siguientes posts las implicaciones de cada una de estas opciones. La diferencia entre la búsqueda de magia sobrenatural y la corriente y mundana magia normal.

(Leer siguiente: “Ecuanimidad vs. Superstición”)

Cómo saber que no sé nada

Efecto Dunnin-Kruger TarjetaEL APRENDIZAJE REAL SIEMPRE ES “INTEGRAL”

Si no lo eres, imagina que eres un gran pianista. Si un día te trasplantasen el cerebro, no podrías tocar igual tras la operación así como así. Necesitarías una ardua rehabilitación, porque los dedos de tu nuevo cuerpo no te responderían igual. El cuerpo “aprende”: no es suficiente con tener la información, sino que el “cableado” -la inervación que transmite las órdenes y coordina cada movimiento, así como los tendones y músculos que ejecutan las órdenes etc- también se adapta a la actividad que se entrene.

Hay cierta tendencia a pensar en músculos cuando se habla de entrenamiento, pero en general son menos las cosas no modificables con entrenamiento que las que sí lo son. La capacidad y velocidad de respuesta no sólo dependen de la velocidad a la que viajan los impulsos nerviosos -que no es modificable- sino también de la velocidad de proceso de la información, la coordinación inter e intramuscular, la gestión fisiológica de recursos energéticos y otras cosas que sí cambian y se adaptan a una actividad repetida adecuadamente a lo largo de cierto tiempo.

darwin y el EDKAntes de que los ocultistas de salón de la teosofía publicaran en el s. XIX su Kybalión con pretensiones de misterio y arcaísmo, ya la tradición popular decía que la magia tiene precio. Bien, pues el trabajo comprometido, paciente y humilde que necesito para adquirir las habilidades de un buen pianista, o de un mago-ilusionista, o de un alquimista con resultados tangibles (es decir, un químico) es buena parte de ese precio a pagar.

Entrenar en principio no es más que insistir en algo. Téngase en cuenta que puedo esperar un resultado creyendo que entreno una cosa y estar entrenando otra: el resultado depende de lo que haga, no de lo que crea que hago.

Son tantas las cosas entrenables en nosotros, tantas las “piezas” modificables por la actividad que realicemos a la largo de la vida, que con limitados ingredientes comunes cada vida proporciona una configuración única.

ENTRENAR LA EMPATÍA: SÓCRATES Y DUNNING-KRUGER

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

Un humano equilibrado y polivalente (suponiendo de entrada por bien del ejemplo que fuera lo deseable) lo sería realmente si fuera capaz de hacer más o menos de todo. Pero en principio para eso habría que entrenar -es decir, hacer regularmente- de todo, y eso no puede ser (como esos mil alimentos de los que se dice que hay que comer uno al día y reventaríamos si lo hiciéramos). Como no se puede, hago pocas cosas, pero puedo mirar los factores comunes y elegir materias, disciplinas o prácticas que tengan de todo lo básico que busco. ¿Qué tiene esto que ver con la empatía y la percepción sesgada de los propios logros? Si valoro de forma justa mis logros en lo mío, podré al menos reconocer en qué punto estoy y aceptar que otros sepan más o sean más capaces en lo suyo.

Tendemos a valorar el trabajo propio más que el ajeno. Si por ejemplo dedico mi vida al piano, quizá no podré tocar la bandurria como si nada, o proyectar un edificio en condiciones, pero sí podré extrapolar algo y hacer una cosa que es bastante importante. Podré ponerme en el lugar de los que hacen lo mismo con sus propias aficiones, oficios, dedicaciones, gongfu. No necesito saber sus detalles para empatizar y evitar caer en el efecto Dunning-Kruger. Hay muchos artículos por ahí sobre este sesgo, pero pocos inciden en algo importante: ¿Cómo sé que yo no estoy cayendo en él?

"No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes"

“No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes”

Quien nunca ha aprendido ninguna materia compleja tiende a despreciar el trabajo de los que lo hacen, así como sus materias. Por eso personas que no entienden qué es un estudio científico un día los desprecian y al siguiente aceptan -quizá por sesgo de confirmación– uno mal hecho, destinado originalmente a engañar a ese público ignorante -y por tanto indefenso mientras no reconozca esa ignorancia.

"El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento"

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento”

Por el efecto D-K, chavales que llevan dos meses en el gimnasio se burlan de maestros de artes marciales que no entienden. Por eso mucha gente da consejos médicos con demasiada ligereza. Por eso un delincuente inexperto se cree más listo que la policía. Por eso la incultura fomenta la superstición.

Si desde aquí, como compañero de dudas y explorador de mis propias lagunas, he de dar algún consejo al respecto, es que antes de opinar sobre una materia sepas al menos cuántas horas de estudio/práctica y cuántos kilos de apuntes necesitarías para dedicarte a ella, cuántas décadas de historia y cuántas generaciones de genios se han calentado la cabeza antes de que tú, y cómo y por qué desecharon ideas viejas en favor de otras nuevas. Trata con personas que sepan y ejerzan con éxito, que hayan estudiado en profundidad las materias que te interesan o sobre las que te apetece opinar. Pregunta incansable y humildemente, busca las fuentes originales aunque sólo sea para descubrir que en algún punto todo te suena a chino porque sólo tienes una impresión superficial. Y hazlo con gusto, disfruta de todo ello, renunciando a pretensión alguna de reconocimiento o reafirmación, porque cada vez que un nuevo conocimiento sacuda tus creencias seguramente estés en buen camino.

Todo eso antes de asumir cómodamente que el mundo es tan pequeño como tu pequeño mundo, y que tú solico has descubierto la rueda, o que todas las opiniones pesan lo mismo.

Dilbert y el EDK

Apuntes a la charla “Simbología y movimiento”

Pincha la imagen para escuchar algo de Charles Mingus, si te va el jazz.


Toda forma de vida en la Tierra viene de un proceso de lo simple a lo complejo […] Aprender taiji, y aprender en general, es un proceso que va de lo complejo a lo simple. Cuando sistemas o asuntos complejos se entienden en términos sencillos, a eso se le llama “Iluminación”.

(Chen Zhonghua)


Llevar un mechero es más práctico que llevar un gran saco de fuego

Conozco a varias personas que le cogieron manía a Descartes porque fueron obligados a leerlo en el instituto. Debe haber unos cuantos. Yo también lo recuerdo: en tercero de BUP había que leer una parte del “discurso del método”. Por suerte el libro a destripar lo tenía leído de antes. Es un librico majo y corto dividido en varias partes. En una de ellas explica el por qué de ponerse a desarrollar un método deductivo para obtener conclusiones más fiables, y por qué cree necesario hacer ese trabajo. Además, especifica de forma bastante clara que las conclusiones a que llega son las suyas, dependientes de su percepción y del contexto en que la ejerce, limitadas por los datos de que disponía en el momento. En una carta escrita a un amigo filósofo le explica que la ha titulado Discurso y no Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino sólo de hablar, por los problemas que pudiesen surgir y escapando de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo, cuyas ideas Descartes no consideraba desacertadas.
Pues bien, precisamente esa parte que él consideraba ilustrativa y no definitiva ni necesaria, la de sus conclusiones finales, es la que se daba a leer, siguiendo esa línea didáctica de la filosofía que acaba convirtiéndola en una colección de opiniones de personas particulares que creen tenerlo todo muy claro aunque se contradigan entre sí, en lugar de un ejercicio humilde de amor por el conocimiento que es lo que significa filosofía.

Un servidor poniendo el ejemplo del "patonejo"

Un servidor poniendo el ejemplo del “patonejo”

De igual manera, mi intención en la ponencia y en esta web no es la de unir los puntos por vosotros ni convencer a nadie, o dar trucos sobre “lo que hay que hacer” para lograr esto o aquello. Y recomiendo no fiarse de las recetas universales. Aquí sólo quiero ayudar a mis alumnos, clientes, amigos y afines a elaborar vuestro propio mapa y a entenderlo. En posts como este suele haber más información en los enlaces que en el texto, que por lo general viene a ser sólo la argamasa: os animo con ello a participar un poco con una lectura activa, y por supuesto comentando y preguntando. Para trabajo concreto y práctico, que es como se consiguen las cosas, hace falta un contacto más directo.

Y si lo que te va, amigo lector, es leer una y otra vez las mismas cuatro cosas que ya sabes, las que te gustan, y alimentar esas creencias sólo porque te hacen sentir bien sin preocuparte de que puedan ser engaños; si no quieres ser capaz de renunciar a ideas complacientes a la luz de pruebas que las demuestren falsas, entonces quizá este no es tu sitio.

En el “Sun Tzu”, asimismo, se habla de ver más allá de las formas particulares en que la realidad se nos presenta:

“Todo el mundo conoce la forma mediante la que resulté vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguré la victoria.”

El camino que te lleva a ese momento de la “victoria” es lo importante, y depende de un observación sutil del funcionamiento de las cosas en un mundo en constante transformación. Aplicado a un ejemplo mundano: es más fácil aprender a usar las tablas de multiplicar -y saber qué significan- que aprenderse todas las posibles multiplicaciones una por una. Con un poco de conocimiento esquemático general pueden sacarse conclusiones sobre situaciones únicas. Puedo saber a qué velocidad caerá un objeto antes de dejarlo caer.

Y para adquirir ese esquema hace falta mucha observación imparcial previa. La naturaleza hace algo parecido: con poca información genérica se puede producir, mediante combinación, repetición y autorreferencia, una maravillosa complejidad. De hecho, todo lo que vemos nace de esta maravillosa red de Indra: todo es producto de una infinita relación de todo con todo. Los humanos llevamos un tiempo jugando a eso con las abstracciones, y muy poco empezando a ver cómo llevar eso a un plano más tangible.

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Vale, pero… ¿de qué iba eso de “Simbología y movimiento”?

En la ponencia de Siendo Saludable empecé refiriéndome a las limitaciones de percepción y cognitivas, poniendo ejemplos de sesgos, en particular de pareidolia. Si recordáis la respuesta del público, todos nos reímos de lo fácil que es engañarnos. Y más aún después con la actuación del mago Antón. No pareció que nadie se sintiera engañado ni atacado, y esa era la idea: todos estamos sujetos a esos engaños de la percepción, y verlo en uno mismo nos hace más tolerantes con los demás. Lo que pasa es que no todos saben que hay modos de afinar y filtrar esa distorsión.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Por un lado, tenemos medios para ampliar esa percepción y así tener más datos disponibles. Antes se veían las estrellas a ojo desnudo, luego con el telescopio se pudieron ver más de cerca… y hoy podemos ver en espectros a los que nuestra vista no llega.

Y por otro lado, tenemos la lógica a la hora de procesar esa información percibida.

Para manejarla, usamos representaciones abstractas: Esquemas, mapas, números… y mi intención era incidir en que es necesario saber cómo funcionan o de donde salen esas representaciones, para no confundir el mapa con el terreno en sí.

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La respuesta es lógica a primera vista, pero es incorrecta porque ignora el significado de los símbolos.

Tendemos a pensar sin más que las cosas son tal cual como las percibimos, y aplicamos relaciones de causa-efecto donde a menudo sólo hay secuencia temporal (lavo el coche y después llueve: luego lavar el coche produce la lluvia). Este error está en todas partes. Hubiera querido habar de esto desde la perspectiva evolutiva, pero Daniel Dennett lo hace mejor aquí.

En resumen, viene a explicar que lo dulce no nos gusta por ser dulce, sino que el dulzor es un efecto producido en nuestro cerebro para orientarnos a buscar alimentos con más carbohidratos, las frutas más maduras, etc. O que lo atractivo en general no nos gusta por ser atractivo, sino que lo consideramos atractivo porque interesaba a la especie. Nuestra idea de la belleza no tiene por qué ser compartida por el resto del universo.

Pero no paramos de hacer esa extrapolación. Tendemos a creer que lo que a mí me sirve ha de servirle a todo el mundo. Y si con los medicamentos no funciona así, con otras cosas tampoco. Observad con qué afán la gente que de repente descubre una afición o idea que le gusta intenta extenderla por todas partes -convirtiéndola, en el caso de las “terapias”, en una panacea-, efecto debido a una percepción ingenua del entorno sumada al sesgo de falso consenso.

Una idea (acertada o no) apasionadamente difundida puede ser inspiradora, pero también puede actuar como un virus si lleva a efectos destructivos en el individuo (como hacerse matar por una comunidad imaginada).

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital... hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital… hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La forma en que unos sistemas se asemejan a otros, debido a ese carácter fractal de la naturaleza que mencioné, nos ayuda a extrapolar pero a veces es fuente de confusión; no todo funciona igual en escalas diferentes aunque el esquema que percibimos pueda parecerse en algunos aspectos.

De forma que esa pareidolia que nos hace ver caras en el gotelé, puede darse también en las ideas que nos hacemos de los sistemas complejos.

En una conversación tras la ponencia alguien me comentó que echó de menos una mención a Jung, por esto mismo que estamos hablando:
Según Jung, piezas más o menos básicas de la psique se nos representan como personajes completos con características marcadas, aunque son sólo una parte de nosotros mismos. Hermann Hesse en “El lobo estepario” previene contra la identificación con uno solo de ellos, pues así se pierde la noción de que cada individuo los tiene todos en mejor o peor “convivencia”. Digamos que todos tenemos los mismos ingredientes, pero en diferentes proporciones y cocinados de forma distinta. Por eso la mitología se repite tanto, y por eso ofrece un mapa sugerente a través del tiempo y las diferencias.

Y siguiendo con esa imagen de los ingredientes, hablamos de que entendiendo bien esos esquemas, (para no tragarme las conclusiones de otros sin más con el peligro que ello conlleva) puedo hacerme responsable de ese proceso de cocinarse a uno mismo, buscando hacer lo mejor posible con los ingredientes que tengamos o podamos conseguir dentro y fuera.
(Daniel Amen sobre cómo “cambiar tu cerebro”, sólo en inglés, sorry).

A veces se indigesta tanto subproducto y golosina precocinada,  y no se nos da tiempo a entender la diferencia entre comprar un bote de tomate y cultivarlo (cosa que recomiendo). Creo que esta es una de las cosas que llevan a mucha gente a consumir productos de autoayuda de forma compulsiva, sin masticar y con una voluntaria y peligrosa presunción de buena fe.

(Continuará…)