La mente se extiende más allá del cerebro

Nota previa a la traducción:
Me he molestado en traducir este artículo para traerlo por varias razones. Trata sobre algo que para mí está más o menos claro desde hace mucho tiempo, y es un gustazo encontrar cosas así de bien expuestas y tomadas en serio por gente seria.

No se alarmen, nada que ver con fantasías o pretensiones aparentemente relacionadas como las de R. Sheldrake, de las que no trataremos aquí. Esto es un asunto práctico que simplemente aborda la necesidad de reinterpretar ciertos esquemas sobre nuestra “relación con el mundo” y sobre la cognición en sí.

Me interesa publicarlo aquí pues está relacionado con el trabajo que hacemos en clase y conceptos como “pensar con el cuerpo” o incluso con la “comunión con el entorno” de esta y otras disciplinas. También da sin duda para debatir con unas buenas cañas…

Enlace al original. ¡Buen provecho!


LA MENTE SE EXTIENDE MÁS ALLÁ DEL CEREBRO

(Keith Frankish en aeon.co)

¿Dónde está tu mente? ¿Dónde se produce tu forma de pensar? ¿Dónde están tus creencias? René Descartes pensaba que la mente era un alma inmaterial, que se encuentra en la glándula pineal, cerca del centro del cerebro. Hoy en día, por el contrario, se tiende a identificar la mente con el cerebro. Sabemos que los procesos mentales dependen de los procesos del cerebro, y que las diferentes regiones del cerebro son responsables de diferentes funciones. Sin embargo, aún estamos de acuerdo con Descartes en una cosa: todavía pensamos en la mente como (en una expresión acuñada por el filósofo de la mente de Andy Clark) brainbound [encerrada en la cabeza], comunicada con el cuerpo y el mundo exterior, pero separada de ellos. Y esto podría ser muy incorrecto. No estoy sugiriendo que la mente sea algo no físico ni dudo de que el cerebro sea fundamental para ella; pero podría ser que (como Clark y otros argumentan) la mente se extienda más allá del cerebro.
Multiple-Brains-1Para empezar, hay razones de peso para pensar que muchos de los procesos mentales están esencialmente encarnados. El punto de vis
ta que acota la mente al cerebro se figura a este como un poderoso ejecutivo que planifica todos los aspectos de la conducta y envía instrucciones detalladas a los músculos. Pero, como el trabajo en la robótica ha ilustrado, hay formas más eficientes de hacer las cosas, que la naturaleza casi seguro que emplea. Los robots biológicamente más realistas realizan patrones básicos de movimiento de forma natural, en virtud de su dinámica pasiva, sin el uso de motores y controladores. El control y el impulso inteligente se logran entonces mediante la supervisión y el ajuste continuados de estos procesos corporales, compartiéndose así la tarea de control entre el cerebro y el cuerpo. Del mismo modo, en lugar de la recopilación pasiva de información para construir un detallado modelo interno del mundo externo, es más eficiente para el sistema de control mantenerse sondeando activamente el mundo (“usar el mundo como su propio modelo”, tal como lo dice el robotista Rodney Brooks), recopilando solo la información suficiente a cada paso para avanzar en la tarea en proceso. Dicha estrategia se basa esencialmente en la actividad corporal.

Además de estar en el cuerpo, los procesos mentales también pueden ampliarse para incorporar objetos externos. Clark y su colega el filósofo de la mente David Chalmers proponen lo que desde entonces se ha llamado el Principio de Paridad, que dice que si un artefacto externo realiza una función que nosotros consideraríamos como mental de producirse dentro de la cabeza, el artefacto es (en el momento) realmente parte de la mente del usuario. Para ilustrar esto, Clark y Chalmers describen a dos personas, cada uno tratando de averiguar dónde encajan diversas formas de un rompecabezas. Uno lo hace en su cabeza, formando y haciendo girar las imágenes mentales de las formas, y el otro pulsando un botón para rotar las formas en una pantalla. Clark y Chalmers argumentan que si el primer proceso cuenta como mental, el segundo también debería. Lo que importa es lo que hace el objeto, no dónde está colocado (comparar cómo una máquina de diálisis portátil puede ser parte del sistema excretor de una persona). La razón es la misma que para la identificación de la mente con el cerebro en lugar del alma; la mente es lo que sea que lleve a cabo las funciones mentales.

El Principio de Paridad no se aplica sólo a procesos que de hecho podamos realizar en nuestras cabezas. Piensa en hacer una división larga con lápiz y papel. Pocos de nosotros podemos hacer esto de cabeza, manteniendo todas las etapas en la memoria, pero si pudiéramos, sin duda lo consideríamos como un proceso mental, por lo que -aplicando el Principio de Paridad – debemos considerar también el proceso con lápiz y papel como proceso mental. Una extensión también puede ser una mejora.

El lenguaje es un medio particularmente poderoso de extensión y mejora, sirviendo, en palabras de Clark, como un andamiaje que permite que el cerebro biológico pueda lograr cosas que no podría hacer por sí mismo. Símbolos lingüísticos proporcionan nuevos focos de atención, lo que nos permite realizar un seguimiento de características del mundo que de otro modo se nos escaparían; y las oraciones estructuradas destacan relaciones lógicas y semánticas, lo que nos permite desarrollar nuevos y más abstractos procedimientos de razonamiento (como en la división larga). Con la pluma o el ordenador portátil podemos construir patrones extendidos de pensamiento y razonamiento que nunca podríamos formular con nuestros cerebros desnudos. En la escritura no estamos simplemente grabando nuestro pensamiento, sino haciendo ese pensamiento (como el físico Richard Feynman observó una vez: “Realmente hice el trabajo en el papel”).

Clark y Chalmers proponen que estados mentales como las creencias, también pueden estar ubicados externamente. Se imaginan un personaje, Otto, que tiene la enfermedad de Alzheimer y usa una libreta para almacenar la información que necesita para guiar sus actividades diarias. Cuando tiene que recordar una dirección, Otto consulta su libreta en lugar de su memoria biológica, y Clark y Chalmers sugieren que la libreta contiene, literalmente, su creencia acerca de la dirección. Funciona como una memoria externa (como un pendrive) comunicada con el resto de la mente de Otto través de una interfaz de percepción. Clark y Chalmers subrayan que la conexión debe ser estrecha para que la libreta tenga este estatus: Otto debe llevarla con él constantemente, debe ser capaz de acceder a su contenido con facilidad, y debe confiar en lo que está escrito allí (por lo tanto, los contenidos de los libros de referencia almacenados en los estantes en su casa no cuentan como creencias suyas). Por supuesto, la creencia en el cuaderno de Otto no es consciente (hasta que Otto consulta el libro), pero tampoco lo son las creencias almacenadas en nuestro cerebro hasta que pensamos en ellas.

Como apunta el filósofo de la mente Daniel Dennett, muchas personas mayores están en la posición de Otto, apoyándose en una serie de señales repartidas por su casa para guiarse a través de sus rutinas diarias, recordatorios de lo que deben hacer, cuándo y cómo. A medida que sus recuerdos fallan, los han descargado en el entorno externo, y tomarlos de sus casas es, como Dennett dice en “Tipos de mente” (1996): ‘literalmente, una separación entre esos recuerdos y gran parte de sus mentes -potencialmente tan devastadora como una cirugía cerebral’.

gadgetsPodrías preguntarte por qué debemos pensar en extender la mente a otros cuerpos y objetos, en lugar de simplemente interactuar con ellos. ¿Hay alguna diferencia? Una respuesta es que, en los casos descritos, el cerebro, el cuerpo y el mundo no están actuando como sistemas separados que interactúan, sino como un sistema acoplado, bien engranado por complejas relaciones de retroalimentación, y que tenemos que mirar el conjunto a fin de entender cómo se desarrolla el proceso (vale la pena señalar también que el propio cerebro es un conjunto de subsistemas acoplados).

Por supuesto, pensamos en nosotros mismos como situados en nuestra cabeza. Pero eso es debido a la forma en que nuestro sistema de percepción modela el mundo y nuestro lugar en él (reflejando la ubicación de nuestros ojos y oídos), no porque nuestro cerebro esté ahí. Imagina (si no es demasiado horrible) que tu cerebro vivo se retira temporalmente del cráneo, con las conexiones nerviosas intactas, con lo que podrías sostenerlo y mirarlo. Te seguiría pareciendo estar en tu cabeza, a pesar de que tu cerebro estaría en tu mano.

Si la mente no está limitada por el cerebro o en la piel, ¿dónde acaba? ¿Cuál es la línea divisoria? La respuesta corta es que no hay tal línea -no una sola y estable, en cualquier caso. La mente se expande y se contrae. A veces (en el pensamiento silencioso, por ejemplo) la actividad mental se limita al cerebro, pero a menudo se realiza un bucle hacia el cuerpo y el mundo exterior. Es una cosa resbaladiza, que no puede ser contenida.


chalmers[Para los que escuchen bien en inglés dejo aquí una charla del citado Chalmers hablando sobre el concepto de “mente extendida”]

Taoísmo crítico vs. religión (I de III)

Escribo esto por responder a una pregunta concreta que vuelve a mí regularmente, como un extraño yoyó que alguien ajeno me hubiera colgado de un dedo con el que yo quería señalar a otra parte.

Más bien dos preguntas, ya que estamos, pues el asunto es ¿por qué te va tanto el taoísmo si te declaras escéptico en general y ajeno a la religión?

No es sólo que me vaya el rollo oriental, por el taichi, el go (o weiqi) y demás. No es tampoco que al serme algo más familiar me irrite ver cómo se desvirtúan ciertas cosas cuando llegan aquí convertidas en una banalización comercial de quinta mano. Comprendo que sin haberse molestado en echar un ojo a fuentes originales siquiera por mero interés cultural, muchos alérgicos a la “new age” lo metan todo en el mismo saco por inercia. Yo me veo en medio como siempre, explicando a estos y a aquéllos que ni una cosa ni la otra.

EL CAMINO DEL PUNTO MEDIO

Hace unos días en un foro volví a ver por enésima vez un uso del taijitu (el famoso e incomprendido “símbolo de yin-yang”) tal como este:

Taijitu en Ocn cienciaSe hablaba allí de la falacia de apelar a la antigüedad de algo como si eso fuera por sí mismo una demostración de validez o veracidad. Y el texto es correcto: hacen falta más cosas para probar algo.

Por supuesto, hubo que hablar también del otro polo: tampoco que algo sea nuevo lo hace bueno.

Pero viendo la imagen tuve que saltar. No es la primera vez -ni será la última- que veo entre gente supuestamente racional que algunas personas olvidan vigilar sus propios sesgos. Aún me atrevería a decir que es lo más común. Todos nos despistamos con eso y en el momento que crees que estás libre de sesgos estás perdido. Es conveniente asegurarse de lo que uno publica sobre todo si pregona racionalidad y coherencia.

Aquí ya hemos hablado un poco del concepto de pensamiento mágico y sus peligros, pero verlo ahí escrito en esa imagen refleja una valiente ignorancia y no me cuesta nada repetirme en algún punto. Sobre todo viendo cómo el pobre taijitu siempre acaba en el mismo saco.

-¿Cuál es el problema? –  me preguntaron.

La respuesta corta es que sería igual poner los números como ejemplo de pensamiento mágico porque los pitagóricos eran religiosos.

De un modo muy parecido aunque siglos más tarde que los primeros taoístas, los pitagóricos compartieron con estos nociones fundamentales que mantuvieron unidas las dos ramas que más tarde se separaron: parecen haber sido las de contemplación, el descubrimiento de un orden en la disposición del universo, y purificación. Mediante la contemplación del principio de orden manifestado en el universo, y asemejándose asimismo a ese orden, se fue purificando progresivamente el hombre hasta terminar por liberarse del ciclo del nacimiento y adquirir la inmortalidad.

Para entender lo impresionados que estaban de sus descubrimientos hay que imaginar lo que es darse cuenta por primera vez de, por ejemplo, una proporción como la del vídeo, y sobre todo del hecho de que siempre es exactamente así. ¡La naturaleza tenía leyes fijas y podíamos representarlas! Y con ello calcular, predecir con exactitud y seguridad, escribir algo que fuera cierto aun dentro de un millón de años.

Dejando a un lado la variante más mística (esa imagen de la inmortalidad de los pitagóricos también está en la alquimia taoísta, que dejaremos para otro día), el taoísmo es más que nada una filosofía, una forma de buscar una visión de conjunto acorde con la naturaleza, de observar y esquematizar las reglas básicas del universo, no de inventarlas y luego creérselas sin más. Y no solo comparte con nuestra más cercana historia cultural lo del párrafo anterior, sino que su visión esquemática fundamental cobra vigencia también desde el enfoque de la física y la ciencia moderna en general.

Mo Zi o Mo Ti

Mo Zi o Mo Ti

Parece osado decir esto, pero pese a tener esa rama religiosa -como la tiene todo, desde el fútbol a la propia ciencia cuando se entienden mal– el taoísmo nace de la obsesión por la observación neutra e insiste en evitar los sesgos que nacen de la interpretación de los fenómenos.

La particular historia de China no dio lugar al mismo desarrollo de una lógica utilitaria que se dio en Europa, por cosas como los intereses que estimularon el Confucionismo (centrado en lo moral) en detrimento de otros enfoques como el de Mo Zi, cuyo enfoque práctico y lógico, unido a la ecuanimidad taoísta bien podría haber dado lugar a un método propio y diferente que hoy por hoy nos llevaría mucha ventaja, pero para qué elucubrar. Sí podemos decir, no obstante, que hay dialécticas aprovechables en otras partes, y que es estúpido despreciar libros por lo que otros quisieron entender mirando de lejos las tapas.

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín "Los opuestos son complementarios"

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín “Los opuestos son complementarios”

Sin duda tanto a Lao Zi como a Mo Zi les hubiera encantado esto tanto o más de lo que al físico Niels Bohr le gustó el taijitu.
(A propósito de Bohr y por quien no la conozca, os recomiendo esta divertida historia sobre el pensamiento lateral aunque realmente no fuera él el alumno de que trata)

A estas alturas, ¿está claro ya que estamos lejos de lo que se suele entender por religión?

-Bien, pero entonces ¿por qué esto sí pero la religión no?

En el debate de que hablaba al principio alguien habló de Galileo. De cómo la Iglesia elegía escrituras como su evidencia y Galileo elegía lo que veía por el telescopio. Como si fuera cuestión de elegir. No puede compararse como prueba un papel que dice cómo es la Luna (escrito además por alguien que no la vio nunca tan de cerca) con la propia Luna. Siguiendo el manido dicho del sabio que apunta, digamos que la propia Luna tendrá más que decir sobre sí misma que un dedo terrícola. Solamente limitándose a estar ahí y a ser como es.

Por eso es igual de cierto el aforismo Zen que dice “no hay nada oculto“, que el Tao Te King cuando dice:

El Universo es imparcial:
ve todas las cosas cosas como perros de paja.
El sabio es imparcial:
ve a la gente como perros de paja.

Igual de cierto aunque menos serio es Arthur Bloch, que dice enLa Ley de Murphy (a este le admitimos llamarse “ley” porque es claramente humorístico y sin más pretensiones, no como otroscrítica corta / larga):

– La naturaleza siempre está de parte de la imperfección oculta
Corolario: La imperfección oculta nunca permanece          oculta mucho tiempo.

– La Madre Naturaleza es una perra
Addendum: y no una de las obedientes

Y por último el gran Feynman explicando un detalle importante sobre lo que entendemos como una ley de verdad:

En definitiva, a la naturaleza en general le da lo mismo que entiendas o no lo que se trae entre manos. Funcionaba antes y seguirá funcionando después de nosotros. Puedes decidir no creer en la gravedad, porque después de todo nadie sabe bien aún de dónde sale. O que volarás porque “todo lo puede la voluntad”. Pero si te tiras de la azotea de un rascacielos te matarás igualmente víctima de un tonto malentendido con el concepto “creer”.

Volviendo a lo de Galileo y la Iglesia, no es que el Papa y los suyos dudasen de lo que se veía por el telescopio, es que se negaron a mirar. La excusa que usaban era más retorcida: no negaban que fuera cierto lo que él decía, ni que se pudiese ver por el telescopio, sino que “pudiera ser”. Aunque fuera. En serio.

Para no liarnos en la teología: el “matiz” peligroso es el de inventar una realidad superior o paralela fuera de esta a la medida de los propios sesgos, para permitirse negar el valor último de la evidencia, no la evidencia ni la realidad misma. Es decir, que te den igual las pruebas aunque las conozcas. Hacerse el ciego voluntariamente para poder hacer trampas y mover fichas por fuera del tablero. Es declararse por encima del mundo para hacer en él lo que te plazca o imponer a otros lo que han de hacer (ojo, no en el mundo imaginado: el poder que se busca es en este, curiosamente).

¿Que mal puede haber en esta forma de hacer trampas?¿Qué ventajas aporta la otra alternativa, la crítica, neutra y honesta observación, aceptación y búsqueda de coherencia?

Dejo que este hombre os introduzca en lo que supone la común acepción de religión…

Veremos los siguientes posts las implicaciones de cada una de estas opciones. La diferencia entre la búsqueda de magia sobrenatural y la corriente y mundana magia normal.

(Leer siguiente: “Ecuanimidad vs. Superstición”)

Apuntes a la charla “Simbología y movimiento”

Pincha la imagen para escuchar algo de Charles Mingus, si te va el jazz.


Toda forma de vida en la Tierra viene de un proceso de lo simple a lo complejo […] Aprender taiji, y aprender en general, es un proceso que va de lo complejo a lo simple. Cuando sistemas o asuntos complejos se entienden en términos sencillos, a eso se le llama “Iluminación”.

(Chen Zhonghua)


Llevar un mechero es más práctico que llevar un gran saco de fuego

Conozco a varias personas que le cogieron manía a Descartes porque fueron obligados a leerlo en el instituto. Debe haber unos cuantos. Yo también lo recuerdo: en tercero de BUP había que leer una parte del “discurso del método”. Por suerte el libro a destripar lo tenía leído de antes. Es un librico majo y corto dividido en varias partes. En una de ellas explica el por qué de ponerse a desarrollar un método deductivo para obtener conclusiones más fiables, y por qué cree necesario hacer ese trabajo. Además, especifica de forma bastante clara que las conclusiones a que llega son las suyas, dependientes de su percepción y del contexto en que la ejerce, limitadas por los datos de que disponía en el momento. En una carta escrita a un amigo filósofo le explica que la ha titulado Discurso y no Tratado para poner de manifiesto que no tenía intención de enseñar, sino sólo de hablar, por los problemas que pudiesen surgir y escapando de una posible condena eclesiástica como había ocurrido poco tiempo antes con Galileo, cuyas ideas Descartes no consideraba desacertadas.
Pues bien, precisamente esa parte que él consideraba ilustrativa y no definitiva ni necesaria, la de sus conclusiones finales, es la que se daba a leer, siguiendo esa línea didáctica de la filosofía que acaba convirtiéndola en una colección de opiniones de personas particulares que creen tenerlo todo muy claro aunque se contradigan entre sí, en lugar de un ejercicio humilde de amor por el conocimiento que es lo que significa filosofía.

Un servidor poniendo el ejemplo del "patonejo"

Un servidor poniendo el ejemplo del “patonejo”

De igual manera, mi intención en la ponencia y en esta web no es la de unir los puntos por vosotros ni convencer a nadie, o dar trucos sobre “lo que hay que hacer” para lograr esto o aquello. Y recomiendo no fiarse de las recetas universales. Aquí sólo quiero ayudar a mis alumnos, clientes, amigos y afines a elaborar vuestro propio mapa y a entenderlo. En posts como este suele haber más información en los enlaces que en el texto, que por lo general viene a ser sólo la argamasa: os animo con ello a participar un poco con una lectura activa, y por supuesto comentando y preguntando. Para trabajo concreto y práctico, que es como se consiguen las cosas, hace falta un contacto más directo.

Y si lo que te va, amigo lector, es leer una y otra vez las mismas cuatro cosas que ya sabes, las que te gustan, y alimentar esas creencias sólo porque te hacen sentir bien sin preocuparte de que puedan ser engaños; si no quieres ser capaz de renunciar a ideas complacientes a la luz de pruebas que las demuestren falsas, entonces quizá este no es tu sitio.

En el “Sun Tzu”, asimismo, se habla de ver más allá de las formas particulares en que la realidad se nos presenta:

“Todo el mundo conoce la forma mediante la que resulté vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguré la victoria.”

El camino que te lleva a ese momento de la “victoria” es lo importante, y depende de un observación sutil del funcionamiento de las cosas en un mundo en constante transformación. Aplicado a un ejemplo mundano: es más fácil aprender a usar las tablas de multiplicar -y saber qué significan- que aprenderse todas las posibles multiplicaciones una por una. Con un poco de conocimiento esquemático general pueden sacarse conclusiones sobre situaciones únicas. Puedo saber a qué velocidad caerá un objeto antes de dejarlo caer.

Y para adquirir ese esquema hace falta mucha observación imparcial previa. La naturaleza hace algo parecido: con poca información genérica se puede producir, mediante combinación, repetición y autorreferencia, una maravillosa complejidad. De hecho, todo lo que vemos nace de esta maravillosa red de Indra: todo es producto de una infinita relación de todo con todo. Los humanos llevamos un tiempo jugando a eso con las abstracciones, y muy poco empezando a ver cómo llevar eso a un plano más tangible.

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Vale, pero… ¿de qué iba eso de “Simbología y movimiento”?

En la ponencia de Siendo Saludable empecé refiriéndome a las limitaciones de percepción y cognitivas, poniendo ejemplos de sesgos, en particular de pareidolia. Si recordáis la respuesta del público, todos nos reímos de lo fácil que es engañarnos. Y más aún después con la actuación del mago Antón. No pareció que nadie se sintiera engañado ni atacado, y esa era la idea: todos estamos sujetos a esos engaños de la percepción, y verlo en uno mismo nos hace más tolerantes con los demás. Lo que pasa es que no todos saben que hay modos de afinar y filtrar esa distorsión.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Toda esa maravilla violeta representa el espectro de rayos x, que pudimos ver gracias al telescopio Chandra. No, nuestra vista a pelo no ve los rayos x.

Por un lado, tenemos medios para ampliar esa percepción y así tener más datos disponibles. Antes se veían las estrellas a ojo desnudo, luego con el telescopio se pudieron ver más de cerca… y hoy podemos ver en espectros a los que nuestra vista no llega.

Y por otro lado, tenemos la lógica a la hora de procesar esa información percibida.

Para manejarla, usamos representaciones abstractas: Esquemas, mapas, números… y mi intención era incidir en que es necesario saber cómo funcionan o de donde salen esas representaciones, para no confundir el mapa con el terreno en sí.

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La respuesta es lógica a primera vista, pero es incorrecta porque ignora el significado de los símbolos.

Tendemos a pensar sin más que las cosas son tal cual como las percibimos, y aplicamos relaciones de causa-efecto donde a menudo sólo hay secuencia temporal (lavo el coche y después llueve: luego lavar el coche produce la lluvia). Este error está en todas partes. Hubiera querido habar de esto desde la perspectiva evolutiva, pero Daniel Dennett lo hace mejor aquí.

En resumen, viene a explicar que lo dulce no nos gusta por ser dulce, sino que el dulzor es un efecto producido en nuestro cerebro para orientarnos a buscar alimentos con más carbohidratos, las frutas más maduras, etc. O que lo atractivo en general no nos gusta por ser atractivo, sino que lo consideramos atractivo porque interesaba a la especie. Nuestra idea de la belleza no tiene por qué ser compartida por el resto del universo.

Pero no paramos de hacer esa extrapolación. Tendemos a creer que lo que a mí me sirve ha de servirle a todo el mundo. Y si con los medicamentos no funciona así, con otras cosas tampoco. Observad con qué afán la gente que de repente descubre una afición o idea que le gusta intenta extenderla por todas partes -convirtiéndola, en el caso de las “terapias”, en una panacea-, efecto debido a una percepción ingenua del entorno sumada al sesgo de falso consenso.

Una idea (acertada o no) apasionadamente difundida puede ser inspiradora, pero también puede actuar como un virus si lleva a efectos destructivos en el individuo (como hacerse matar por una comunidad imaginada).

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital... hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La idea del átomo se va separando más de la intuición cuantos más datos se tienen: de una esfera, a un sistema orbital… hasta estas nubes de probabilidad que no hubiéramos adivinado porque no se parecen a lo que nos es familiar.

La forma en que unos sistemas se asemejan a otros, debido a ese carácter fractal de la naturaleza que mencioné, nos ayuda a extrapolar pero a veces es fuente de confusión; no todo funciona igual en escalas diferentes aunque el esquema que percibimos pueda parecerse en algunos aspectos.

De forma que esa pareidolia que nos hace ver caras en el gotelé, puede darse también en las ideas que nos hacemos de los sistemas complejos.

En una conversación tras la ponencia alguien me comentó que echó de menos una mención a Jung, por esto mismo que estamos hablando:
Según Jung, piezas más o menos básicas de la psique se nos representan como personajes completos con características marcadas, aunque son sólo una parte de nosotros mismos. Hermann Hesse en “El lobo estepario” previene contra la identificación con uno solo de ellos, pues así se pierde la noción de que cada individuo los tiene todos en mejor o peor “convivencia”. Digamos que todos tenemos los mismos ingredientes, pero en diferentes proporciones y cocinados de forma distinta. Por eso la mitología se repite tanto, y por eso ofrece un mapa sugerente a través del tiempo y las diferencias.

Y siguiendo con esa imagen de los ingredientes, hablamos de que entendiendo bien esos esquemas, (para no tragarme las conclusiones de otros sin más con el peligro que ello conlleva) puedo hacerme responsable de ese proceso de cocinarse a uno mismo, buscando hacer lo mejor posible con los ingredientes que tengamos o podamos conseguir dentro y fuera.
(Daniel Amen sobre cómo “cambiar tu cerebro”, sólo en inglés, sorry).

A veces se indigesta tanto subproducto y golosina precocinada,  y no se nos da tiempo a entender la diferencia entre comprar un bote de tomate y cultivarlo (cosa que recomiendo). Creo que esta es una de las cosas que llevan a mucha gente a consumir productos de autoayuda de forma compulsiva, sin masticar y con una voluntaria y peligrosa presunción de buena fe.

(Continuará…)

Atención y focalización

Decíamos que el estado de paz interior (entendido como un estado de confort y de control del estrés, seguridad, etc) no es algo irreal, o no tiene por qué serlo. Practicar regularmente la atención plena -sea como ejercicio de higiene mental o para controlar el stress diario, la propia forma de pensar y de implicarse emocionalmente con los pensamientos- es lo que da resultado y esa práctica debería ser el eje del trabajo, aunque se sustente sobre una u otra teoría. La coherencia será lo que le dé validez.

"La muerte de Sócrates", de Jacques-Louis David

“La muerte de Sócrates”, de Jacques-Louis David

Como siempre, todo trabajo personal se puede interpretar de forma más o menos religiosa, según el punto de partida de cada cual. Sin embargo, una explicación fisiológica es completamente plausible. Por ejemplo, la respiración abdominal estimula el nervio vago, con lo que se libera acetilcolina al corazón y este disminuye su frecuencia.  El control postural ayuda a romper el círculo vicioso de una respuesta simpática aumentada (elevación de los hombros, exceso de tensión en la musculatura cervico-facial, etc). Y en los efectos a largo plazo, la propia adaptación del cerebro: el trabajo de la neurocientífica Sara Lazar muestra cómo la meditación de hecho puede no solo reducir síntomas relacionados con el insomnio, la falta de concentración, la ansiedad y el estrés, etc, sino que puede producir cambios físicos en regiones cerebrales clave para la memoria, la empatía y el equilibrio anímico.

thicker cortical areasHay que decir que los datos clínicos, fisiológicos, etc, son importantes, necesarios sobre todo para los facilitadores, para asegurarse de que uno hace algo útil y no peligroso y para saber qué resultados reales se pueden esperar, y se hacen necesarios para evitar caer en manos de indeseables, pero no son la práctica en sí. A la hora de practicar es mejor pilotar desde la subjetividad (por ahí hasta se han inventado el verbo “vivenciar“): esos datos de antes no es fácil que por sí mismos produzcan las sensaciones que nos guiarán en la práctica. Por ejemplo, saber que es perjudicial para la salud no es suficiente para dejar de fumar, explicar cómo funcionan los erectores de la columna no es más útil en una clase de pilates que inculcar una actitud postural de seguridad… Esto explica la necesidad del mito como mapa.

Por eso mientras se medita, quieto o en movimiento, no se teoriza, ni siquiera se ha de valorar la opinión.el-arbol-no-te-deja-ver-el-bosque_-680
La meditación entrena la capacidad de focalización y/o la de desfocalización: no sólo aprendes a “mover el foco” (apuntar a algo y mantener la concentración), me refiero a ampliarlo: se baja el gasto en filtraje e interpretación dejando más recursos a la percepción de los fenómenos, con lo que “caben más” de estos. La atención es más limitada en amplitud cuanto más detalle se busque, así como pasa con la cognición.

FocusDesde el punto de vista del Zen, Dokushô Villalba pone como ejemplo las luces de un cine. Digamos que tenemos una corriente limitada: podemos iluminar toda la sala del cine con la intensidad justa para que la gente encuentre su sitio, o aplicar toda la corriente en un foco hacia la pantalla, viendo así sólo la pantalla, pero con toda nitidez. Cuando fijamos toda la atención en una sola cosa y usamos los recursos de la mente para entenderla e interpretarla, el resto pasa desapercibido.

También se aprende a no confiar demasiado en lo que creemos haber percibido, y a ser humildes con respecto a lo que se nos puede haber escapado, y como resultado de todo ello a ser menos vulnerables a las manipulaciones de quien conoce esos mecanismos (y los pone al servicio del lado oscuro), y a disfrutar del juego sano con que podemos aprender a conocernos.

Feliz Primavera

Llega la primavera, y con ella los calores, las amapolas, la expansión de la energía del elemento madera…

Four elements, seasons and Zodiac. Miniature from English medieval

Relaciones entre los cuatro elementos, las estaciones y la astrología en una miniatura medieval inglesa

Ese elemento madera corresponde a una pieza importante de la cosmovisión de la cultura y la medicina tradicional chinas. Como no quiero extenderme en ese particular, sólo diré que representa el carácter expansivo de las fuerzas naturales, y se asocia a la primavera como también al hígado (yin) y la vesícula biliar (yang), y a su correspondiente emoción; la ira. Se asocia al color verde, al sabor agrio, a los tendones… Claramente no hablamos de un grupo cerrado de cosas: son todas aquéllas en las que se reconocen ciertas propiedades afines a al idea general del “elemento madera”.

El “Wu Xing” es un sistema de cinco elementos que difiere del grupo de cuatro elementos de Empédocles. Desde que conocí ambas teorías, me pareció obvio que ninguna de ellas podía ser más que una aproximación esquemática, como cualquier sistema simbólico, como cualquier lenguaje. No nos cansamos de decir que las palabras no son las cosas, y que esto es algo que provoca muchos malentendidos.

Samurai Sentai Shinkenger (JPN)

Imagen de la versión japonesa de los Power Rangers. Obsérvese en las máscaras la alusión a los ideogramas de los cinco elementos.
Un ejemplo de aproximación muy superficial, puesto que estos personajes se mueven en un universo de ficción firmemente basado en el dualismo de “buenos y malos” muy diferente a la relación dinámica que en el taoísmo expresa el taijitu

Sustituimos las cosas en nuestra mente por las palabras que representan esas cosas, y del mismo modo procedemos con las relaciones entre los elementos. Al estar todo relacionado con todo, simplificamos, representando las relaciones más relevantes o notorias para nosotros y dejando de lado todas las demás. El uso reiterado de ese juego de relaciones en una cultura determinada hace que para sus habitantes el simbolismo tome solidez. Desde las solemnes disciplinas antiguas -cuando la información sobre los ciclos naturales era críptica y vital para el poder- hasta las reminiscencias populares derivadas, vamos componiendo nuestro mundo a la medida del que creemos que hay ahí fuera.

Pero sabemos que en sentido más amplio, más allá de nuestra capacidad de cálculo y raciocinio, el mundo se presenta como un misterioso caos ordenado en el que no podemos “ver” todas las piezas. Se perciben infinitas moléculas de agua como una marea, millones de espigas como una sola onda que se mueve al viento. No podemos llevarnos de eso más que una idea: podemos explicar ese mar con una palabra o un libro entero, pero siempre de forma limitada, por eso en el Zen gustan de señalar sin palabras. En computación se dice por el mismo principio que no es posible la compresión sin pérdida de información. El único mapa del mundo que puede contener todos los detalles es el mundo mismo. Nadar, navegar, flotar en esa marea que nos rodea es la realización directa que puede darle un significado más amplio. Ya no sólo el de la experiencia del mundo, sino el mundo mismo más allá de la experiencia, de la memoria que quede en nuestra mente. “El Tao que se expresa en palabras no es el Tao verdadero“…

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De la representación más simple de un esquema…

Mañana día 26 de Marzo alguien decidió que fuera el día del Taoísmo, celebración del nacimiento de gran maestro llamado Lao Tsé. Y sabemos que el calendario es sólo otra convención, y que mientras aquí contamos 2013 los chinos acaban de empezar el 4711. Sabemos que sólo son números. Pero eso no nos impide celebrar, jugar a tomar un día entero dedicado a cualquier cosa o recuerdo de evento pasado, por lo demás irrepetible como todos lo son. El día de tu nacimiento no volverá jamás, ni tiene más relación con el día de tu cumpleaños que la posición relativa de la Tierra con respecto al Sol y que la correspondencia de esto en el calendario. Cada vez que hacemos una celebración similar, lo que hacemos es un ritual simbólico. Pero este es un asunto a desarrollar aparte.

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…a la más sofisticada. Podemos complicar hasta el infinito las explicaciones, pero en la simplicidad están el arte y la dificultad, como dijera Charles Mingus

Así pues, puedo hablar del elemento madera como imagen útil, sin que sea necesario dejar de confiar también en la tabla periódica de Mendeleiev. Así como uso palabras en general, pero no pretendiendo sustituir a las cosas que representan.

Todo el lenguaje es una licencia poética, un juego multiusos: El Wu Xing sirve en el caso del Taichi Chuan para representar los “cinco pasos”, pero tanto en artes marciales como en medicina china, se utiliza constantemente para todo. Y podría usarse para categorizar personajes tanto como para explicar el movimiento de un motor de combustión. Usamos también simplificaciones para las relaciones humanas: podemos definir a una personas por su carácter en base a estos u otros elementos, como podemos hacerlo en base a los “humores” de Hipócrates. Realmente serían infinitos los esquemas que le podemos aplicar a cualquiera: sería como jugar a “si fuera…” En cuanto al lenguaje en general, el juego tiene todas las posibilidades, siempre que no nos confundamos y tomemos como literal lo que no lo es. Si olvidamos su carácter simbólico, olvidaremos que habitualmente ni siquiera decimos directamente lo que creemos que queremos comunicar, y que es la relación con el interlocutor y la recombinación por parte de este la que aporta el significado final.

Florecen asuntos a desarrollar en las clases y talleres, pero sí podemos estar de acuerdo desde ya en que hay que cuidar los nervios y los tendones, y seguir el baile al ritmo de la naturaleza, y respirar…

¡Feliz primavera a todos!