La mente se extiende más allá del cerebro

Nota previa a la traducción:
Me he molestado en traducir este artículo para traerlo por varias razones. Trata sobre algo que para mí está más o menos claro desde hace mucho tiempo, y es un gustazo encontrar cosas así de bien expuestas y tomadas en serio por gente seria.

No se alarmen, nada que ver con fantasías o pretensiones aparentemente relacionadas como las de R. Sheldrake, de las que no trataremos aquí. Esto es un asunto práctico que simplemente aborda la necesidad de reinterpretar ciertos esquemas sobre nuestra “relación con el mundo” y sobre la cognición en sí.

Me interesa publicarlo aquí pues está relacionado con el trabajo que hacemos en clase y conceptos como “pensar con el cuerpo” o incluso con la “comunión con el entorno” de esta y otras disciplinas. También da sin duda para debatir con unas buenas cañas…

Enlace al original. ¡Buen provecho!


LA MENTE SE EXTIENDE MÁS ALLÁ DEL CEREBRO

(Keith Frankish en aeon.co)

¿Dónde está tu mente? ¿Dónde se produce tu forma de pensar? ¿Dónde están tus creencias? René Descartes pensaba que la mente era un alma inmaterial, que se encuentra en la glándula pineal, cerca del centro del cerebro. Hoy en día, por el contrario, se tiende a identificar la mente con el cerebro. Sabemos que los procesos mentales dependen de los procesos del cerebro, y que las diferentes regiones del cerebro son responsables de diferentes funciones. Sin embargo, aún estamos de acuerdo con Descartes en una cosa: todavía pensamos en la mente como (en una expresión acuñada por el filósofo de la mente de Andy Clark) brainbound [encerrada en la cabeza], comunicada con el cuerpo y el mundo exterior, pero separada de ellos. Y esto podría ser muy incorrecto. No estoy sugiriendo que la mente sea algo no físico ni dudo de que el cerebro sea fundamental para ella; pero podría ser que (como Clark y otros argumentan) la mente se extienda más allá del cerebro.
Multiple-Brains-1Para empezar, hay razones de peso para pensar que muchos de los procesos mentales están esencialmente encarnados. El punto de vis
ta que acota la mente al cerebro se figura a este como un poderoso ejecutivo que planifica todos los aspectos de la conducta y envía instrucciones detalladas a los músculos. Pero, como el trabajo en la robótica ha ilustrado, hay formas más eficientes de hacer las cosas, que la naturaleza casi seguro que emplea. Los robots biológicamente más realistas realizan patrones básicos de movimiento de forma natural, en virtud de su dinámica pasiva, sin el uso de motores y controladores. El control y el impulso inteligente se logran entonces mediante la supervisión y el ajuste continuados de estos procesos corporales, compartiéndose así la tarea de control entre el cerebro y el cuerpo. Del mismo modo, en lugar de la recopilación pasiva de información para construir un detallado modelo interno del mundo externo, es más eficiente para el sistema de control mantenerse sondeando activamente el mundo (“usar el mundo como su propio modelo”, tal como lo dice el robotista Rodney Brooks), recopilando solo la información suficiente a cada paso para avanzar en la tarea en proceso. Dicha estrategia se basa esencialmente en la actividad corporal.

Además de estar en el cuerpo, los procesos mentales también pueden ampliarse para incorporar objetos externos. Clark y su colega el filósofo de la mente David Chalmers proponen lo que desde entonces se ha llamado el Principio de Paridad, que dice que si un artefacto externo realiza una función que nosotros consideraríamos como mental de producirse dentro de la cabeza, el artefacto es (en el momento) realmente parte de la mente del usuario. Para ilustrar esto, Clark y Chalmers describen a dos personas, cada uno tratando de averiguar dónde encajan diversas formas de un rompecabezas. Uno lo hace en su cabeza, formando y haciendo girar las imágenes mentales de las formas, y el otro pulsando un botón para rotar las formas en una pantalla. Clark y Chalmers argumentan que si el primer proceso cuenta como mental, el segundo también debería. Lo que importa es lo que hace el objeto, no dónde está colocado (comparar cómo una máquina de diálisis portátil puede ser parte del sistema excretor de una persona). La razón es la misma que para la identificación de la mente con el cerebro en lugar del alma; la mente es lo que sea que lleve a cabo las funciones mentales.

El Principio de Paridad no se aplica sólo a procesos que de hecho podamos realizar en nuestras cabezas. Piensa en hacer una división larga con lápiz y papel. Pocos de nosotros podemos hacer esto de cabeza, manteniendo todas las etapas en la memoria, pero si pudiéramos, sin duda lo consideríamos como un proceso mental, por lo que -aplicando el Principio de Paridad – debemos considerar también el proceso con lápiz y papel como proceso mental. Una extensión también puede ser una mejora.

El lenguaje es un medio particularmente poderoso de extensión y mejora, sirviendo, en palabras de Clark, como un andamiaje que permite que el cerebro biológico pueda lograr cosas que no podría hacer por sí mismo. Símbolos lingüísticos proporcionan nuevos focos de atención, lo que nos permite realizar un seguimiento de características del mundo que de otro modo se nos escaparían; y las oraciones estructuradas destacan relaciones lógicas y semánticas, lo que nos permite desarrollar nuevos y más abstractos procedimientos de razonamiento (como en la división larga). Con la pluma o el ordenador portátil podemos construir patrones extendidos de pensamiento y razonamiento que nunca podríamos formular con nuestros cerebros desnudos. En la escritura no estamos simplemente grabando nuestro pensamiento, sino haciendo ese pensamiento (como el físico Richard Feynman observó una vez: “Realmente hice el trabajo en el papel”).

Clark y Chalmers proponen que estados mentales como las creencias, también pueden estar ubicados externamente. Se imaginan un personaje, Otto, que tiene la enfermedad de Alzheimer y usa una libreta para almacenar la información que necesita para guiar sus actividades diarias. Cuando tiene que recordar una dirección, Otto consulta su libreta en lugar de su memoria biológica, y Clark y Chalmers sugieren que la libreta contiene, literalmente, su creencia acerca de la dirección. Funciona como una memoria externa (como un pendrive) comunicada con el resto de la mente de Otto través de una interfaz de percepción. Clark y Chalmers subrayan que la conexión debe ser estrecha para que la libreta tenga este estatus: Otto debe llevarla con él constantemente, debe ser capaz de acceder a su contenido con facilidad, y debe confiar en lo que está escrito allí (por lo tanto, los contenidos de los libros de referencia almacenados en los estantes en su casa no cuentan como creencias suyas). Por supuesto, la creencia en el cuaderno de Otto no es consciente (hasta que Otto consulta el libro), pero tampoco lo son las creencias almacenadas en nuestro cerebro hasta que pensamos en ellas.

Como apunta el filósofo de la mente Daniel Dennett, muchas personas mayores están en la posición de Otto, apoyándose en una serie de señales repartidas por su casa para guiarse a través de sus rutinas diarias, recordatorios de lo que deben hacer, cuándo y cómo. A medida que sus recuerdos fallan, los han descargado en el entorno externo, y tomarlos de sus casas es, como Dennett dice en “Tipos de mente” (1996): ‘literalmente, una separación entre esos recuerdos y gran parte de sus mentes -potencialmente tan devastadora como una cirugía cerebral’.

gadgetsPodrías preguntarte por qué debemos pensar en extender la mente a otros cuerpos y objetos, en lugar de simplemente interactuar con ellos. ¿Hay alguna diferencia? Una respuesta es que, en los casos descritos, el cerebro, el cuerpo y el mundo no están actuando como sistemas separados que interactúan, sino como un sistema acoplado, bien engranado por complejas relaciones de retroalimentación, y que tenemos que mirar el conjunto a fin de entender cómo se desarrolla el proceso (vale la pena señalar también que el propio cerebro es un conjunto de subsistemas acoplados).

Por supuesto, pensamos en nosotros mismos como situados en nuestra cabeza. Pero eso es debido a la forma en que nuestro sistema de percepción modela el mundo y nuestro lugar en él (reflejando la ubicación de nuestros ojos y oídos), no porque nuestro cerebro esté ahí. Imagina (si no es demasiado horrible) que tu cerebro vivo se retira temporalmente del cráneo, con las conexiones nerviosas intactas, con lo que podrías sostenerlo y mirarlo. Te seguiría pareciendo estar en tu cabeza, a pesar de que tu cerebro estaría en tu mano.

Si la mente no está limitada por el cerebro o en la piel, ¿dónde acaba? ¿Cuál es la línea divisoria? La respuesta corta es que no hay tal línea -no una sola y estable, en cualquier caso. La mente se expande y se contrae. A veces (en el pensamiento silencioso, por ejemplo) la actividad mental se limita al cerebro, pero a menudo se realiza un bucle hacia el cuerpo y el mundo exterior. Es una cosa resbaladiza, que no puede ser contenida.


chalmers[Para los que escuchen bien en inglés dejo aquí una charla del citado Chalmers hablando sobre el concepto de “mente extendida”]

Coordenadas

Si un día quedamos para tomar algo, necesitamos saber ciertas coordenadas. Un lugar en el espacio y el tiempo para coincidir. No basta con desear verse, hay una realidad a la que ajustarse.

truth view

Alguno habrá que diga que realmente es una pirámide solo porque él lo dice…

Quedamos en la calle X, pero la calle X es muy larga. Así que añadimos “a la salida de metro tal”. Otro diría “frente a la tienda cual”. O bien “donde se cruza con la calle Y”. Todas esas referencias son ciertas. Y todas juntas me dejan más tranquilo de que no me voy a confundir de sitio.

Además, necesitamos una hora. Tú puedes tener apuntado “en calle X con Y, a las 20h”, y yo “frente a metro Tal a las ocho de la tarde”, y no tendríamos problemas para coincidir, pese a parecer informaciones diferentes. No lo son en este caso, son solo formas diferentes de decir lo mismo.

Ahora bien, si no nos llegamos a ver, puede que tuviéramos datos diferentes, o que uno de los dos -o ambos- los hayamos interpretado mal. Da igual lo convencidos que estuviéramos: nos hemos equivocado y no hemos conseguido el objetivo. Estar convencido de estar en lo cierto no sirve de nada por sí mismo: de ser así no existirían los errores y siento deciros que existen.

Incluso es posible que ambos compartamos el mismo error y sí que nos encontremos, y nunca nos demos cuenta de que partíamos de un error. Hasta que invitemos un tercero, quizá, y le dejemos tirado al pobre, que no entenderá nada cuando le digamos que le estuvimos esperando…

Contrasta siempre las pruebas

Contrasta siempre las pruebas

 

Ecuanimidad vs. Superstición (II de III)

(Leer primera parte)

Nos habíamos quedado eligiendo entre dos opciones. Pero es una elección trampa, porque como decíamos la naturaleza sigue su curso lo aceptes o no. Porque esto no es la película de Matrix.

Quiero decir, puedes tomar la opción de desentenderte de la evidencia y ver sólo la parte que te guste y creer lo que te guste creer. Y esa, la de quedarse con lo que más rico le estaba, sería la opción que tomaba este señor.
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No te confundas, porque te ofrecerán golosinas llamándolas liberación, pero la libertad no siempre tiene buen sabor.

Y fuera de la peli es peor aún: la comodidad relativa de esa opción no va a generar un mundo propio completo en el que ser tú. Simplemente va a generar problemas en el mundo que compartimos todos.

Creer lo que te gusta, escuchar sólo a quien te dice lo que quieres oír obviando los claroscuros de la naturaleza humana puede hacerte confiar en mensajes que quizá suenen bien pero que habría que mirar con cuidado porque pueden llevarte a un resultado final indeseado.

También dijo "Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada"

También dijo “Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada”

De modo que realmente no hay elección. Un enfoque que quiera llamarse holístico, debería contemplar los hechos desde todos los puntos de vista. Pero puntos de vista sobre hechos. Y nuestras debilidades son algo que está ahí y es necesario contemplarlas para poder reconocer limpiamente las fortalezas. Hay un yin y un yang, si lo preferís así, de lo contrario la visión es incompleta.

Necesitas esa visión ecuánime para poder pilotar tu vida sabiendo por dónde vas. No ver las cosas es estar ciego, tanto si lo que no veo son obstáculos como si son las personas a las que atropello. “Iluminar” no es más que ver las cosas, más allá de preferencias. Aunque verlas no te garantice resultados -por eso se dice que “hay que utilizar la iluminación, para que ella no te utilice a ti”.

Para los amigos del yoga, el discernimiento (Viveka en sánscrito) es descrito desde el Vedanta como la “capacidad de distinguir entre lo real y lo ilusorio” o como la ”capacidad de intervenir o de actuar en un presente no inventado. Así que no utilicemos un conocimiento superficial y sesgado de la filosofía oriental para justificar un egoísmo neoliberal o supersticioso.

Dejarse llevar por el término “espiritual” cuando se habla de emociones puede llevar a delegar, sacándolas de este mundo. Y eso es trampa porque puede producir una falsa ilusión de coherencia. Un caballo no puede mover fuera del tablero. Y si te lo permites, no sabrás realmente jugar.

Si me dices que prefieres ver el tao o el zen o la ciencia como quieras verlos, inventando la definición a tu conveniencia sin atreverte a intentar entender qué quieren decir, y que nadie debería decirte estas cosas porque es limitarte etc… simplemente estás jugando a otra cosa. No lo tomes a mal, pero sigues poniéndote en medio y te tapas la vista.

A veces lo que buscas no está donde esperas

Si dependéis de libros de izquierda o de derecha, o de libros sagrados, entonces dependéis de meras opiniones, sean ellas las de Buda, de Cristo, del capitalismo, del comunismo o de lo que os plazca. Son ideas, no la verdad. Un hecho nunca puede ser negado. La opinión acerca del hecho puede negarse. Si podemos descubrir cuál es la verdad en este asunto, podremos actuar independientemente de la opinión.

(J. Krishnamurti, en “La libertad primera y última”)

 

EL MAESTRO-MARIPOSA

Zhuangzi-Butterfly-Dream
Esa peli que decíamos, Matrix, es quizá impresionante para quien no se haya topado con “La vida es sueño”, o con cualquier otro de los otros cientos de relatos similares, incluyendo otros productos modernos como “Sombras” de Dean R. Koontz o “Abre los ojos” sin ir muy lejos, o ejemplos clásicos como la historia del sueño de Zhuang Zu:

Cierta vez soñé que era una mariposa: revoloteaba como los pétalos en el aire, me sentía feliz de hacer lo que quería y y no me preocupaba de mí mismo. Pero héte aquí que no tardo en despertar, me palpo sin perder un instante, ¡y yo era Zuang Zu!
Y me pregunté: ¿soñaba Zhuang Zu que era la mariposa, o era la mariposa la que soñaba que era Zhuang Zu?

Es un cuento muy antiguo que no justifica el solipsismo. De libro XVII del mismo Zhuang Zu:

Chuang Tzu y Houei Tzu conversaban mientras atravesaban un puente sobre el río Hao. Chuang Tzu, dijo:
– Mira como las carpas nadan a su antojo, ésta es la alegría de los peces.
Houei Tzu le respondió:
– Si no eres un pez, ¿Cómo sabes en qué consiste la alegría de los peces?
A lo que Chuang Tzu contestó:
– Si tú no eres yo, ¿Cómo sabes que yo no sé en que consiste la alegría de los peces?

Un ejemplo de cómo se pervierte el conocimiento en ambas variantes con una sola falacia

Un ejemplo de cómo se pervierte el conocimiento en ambas variantes con una sola falacia

Los demás siguen estando ahí. No somos partículas aisladas (aprovecho para decir que por eso mismo no se pueden justificar nuestras creencias sobre el mundo cotidiano con malentendidos cuánticos: ese “observador” que modifica el estado, a que tanto se alude, no es más que cualquier otra partícula que se cruce en el camino. Como también se diría desde el zen: la realidad se mide y define a sí misma constantemente, se expresa en forma de acción directa).

El discernimiento que decíamos afecta a lo particular y a lo general, pues ambas cosas van ligadas. Puedo gracias a él inventar cosas nuevas así como evitar ser títere de los intereses de los que me quieran engañar. Que tristemente existen y abundan (en lo “oficial” y en lo “alternativo”, siento daros la noticia).

Por ejemplo, puede estudiarse física o fantasear con ella sin tener ni idea, pero de esta última forma seguiríamos en la Edad Media.  Del mismo modo, puede practicarse taijiquan de verdad o “de juguete”.

Y si habéis llegado hasta aquí, superando tanta “negatividad” unos, y tanta cita orientaloide otros…
¡Felicidades, porque aquí es donde empieza la magia!

…  (Leer tercera y última parte)

Taoísmo crítico vs. religión (I de III)

Escribo esto por responder a una pregunta concreta que vuelve a mí regularmente, como un extraño yoyó que alguien ajeno me hubiera colgado de un dedo con el que yo quería señalar a otra parte.

Más bien dos preguntas, ya que estamos, pues el asunto es ¿por qué te va tanto el taoísmo si te declaras escéptico en general y ajeno a la religión?

No es sólo que me vaya el rollo oriental, por el taichi, el go (o weiqi) y demás. No es tampoco que al serme algo más familiar me irrite ver cómo se desvirtúan ciertas cosas cuando llegan aquí convertidas en una banalización comercial de quinta mano. Comprendo que sin haberse molestado en echar un ojo a fuentes originales siquiera por mero interés cultural, muchos alérgicos a la “new age” lo metan todo en el mismo saco por inercia. Yo me veo en medio como siempre, explicando a estos y a aquéllos que ni una cosa ni la otra.

EL CAMINO DEL PUNTO MEDIO

Hace unos días en un foro volví a ver por enésima vez un uso del taijitu (el famoso e incomprendido “símbolo de yin-yang”) tal como este:

Taijitu en Ocn cienciaSe hablaba allí de la falacia de apelar a la antigüedad de algo como si eso fuera por sí mismo una demostración de validez o veracidad. Y el texto es correcto: hacen falta más cosas para probar algo.

Por supuesto, hubo que hablar también del otro polo: tampoco que algo sea nuevo lo hace bueno.

Pero viendo la imagen tuve que saltar. No es la primera vez -ni será la última- que veo entre gente supuestamente racional que algunas personas olvidan vigilar sus propios sesgos. Aún me atrevería a decir que es lo más común. Todos nos despistamos con eso y en el momento que crees que estás libre de sesgos estás perdido. Es conveniente asegurarse de lo que uno publica sobre todo si pregona racionalidad y coherencia.

Aquí ya hemos hablado un poco del concepto de pensamiento mágico y sus peligros, pero verlo ahí escrito en esa imagen refleja una valiente ignorancia y no me cuesta nada repetirme en algún punto. Sobre todo viendo cómo el pobre taijitu siempre acaba en el mismo saco.

-¿Cuál es el problema? –  me preguntaron.

La respuesta corta es que sería igual poner los números como ejemplo de pensamiento mágico porque los pitagóricos eran religiosos.

De un modo muy parecido aunque siglos más tarde que los primeros taoístas, los pitagóricos compartieron con estos nociones fundamentales que mantuvieron unidas las dos ramas que más tarde se separaron: parecen haber sido las de contemplación, el descubrimiento de un orden en la disposición del universo, y purificación. Mediante la contemplación del principio de orden manifestado en el universo, y asemejándose asimismo a ese orden, se fue purificando progresivamente el hombre hasta terminar por liberarse del ciclo del nacimiento y adquirir la inmortalidad.

Para entender lo impresionados que estaban de sus descubrimientos hay que imaginar lo que es darse cuenta por primera vez de, por ejemplo, una proporción como la del vídeo, y sobre todo del hecho de que siempre es exactamente así. ¡La naturaleza tenía leyes fijas y podíamos representarlas! Y con ello calcular, predecir con exactitud y seguridad, escribir algo que fuera cierto aun dentro de un millón de años.

Dejando a un lado la variante más mística (esa imagen de la inmortalidad de los pitagóricos también está en la alquimia taoísta, que dejaremos para otro día), el taoísmo es más que nada una filosofía, una forma de buscar una visión de conjunto acorde con la naturaleza, de observar y esquematizar las reglas básicas del universo, no de inventarlas y luego creérselas sin más. Y no solo comparte con nuestra más cercana historia cultural lo del párrafo anterior, sino que su visión esquemática fundamental cobra vigencia también desde el enfoque de la física y la ciencia moderna en general.

Mo Zi o Mo Ti

Mo Zi o Mo Ti

Parece osado decir esto, pero pese a tener esa rama religiosa -como la tiene todo, desde el fútbol a la propia ciencia cuando se entienden mal– el taoísmo nace de la obsesión por la observación neutra e insiste en evitar los sesgos que nacen de la interpretación de los fenómenos.

La particular historia de China no dio lugar al mismo desarrollo de una lógica utilitaria que se dio en Europa, por cosas como los intereses que estimularon el Confucionismo (centrado en lo moral) en detrimento de otros enfoques como el de Mo Zi, cuyo enfoque práctico y lógico, unido a la ecuanimidad taoísta bien podría haber dado lugar a un método propio y diferente que hoy por hoy nos llevaría mucha ventaja, pero para qué elucubrar. Sí podemos decir, no obstante, que hay dialécticas aprovechables en otras partes, y que es estúpido despreciar libros por lo que otros quisieron entender mirando de lejos las tapas.

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín "Los opuestos son complementarios"

Cuando Federico IX de Dinamarca le hizo miembro de la Orden del Elefante (honor normalmente reservado a nobles y jefes de estado), Bohr diseñó su propio escudo de armas, con un taijitu y la leyenda en latín “Los opuestos son complementarios”

Sin duda tanto a Lao Zi como a Mo Zi les hubiera encantado esto tanto o más de lo que al físico Niels Bohr le gustó el taijitu.
(A propósito de Bohr y por quien no la conozca, os recomiendo esta divertida historia sobre el pensamiento lateral aunque realmente no fuera él el alumno de que trata)

A estas alturas, ¿está claro ya que estamos lejos de lo que se suele entender por religión?

-Bien, pero entonces ¿por qué esto sí pero la religión no?

En el debate de que hablaba al principio alguien habló de Galileo. De cómo la Iglesia elegía escrituras como su evidencia y Galileo elegía lo que veía por el telescopio. Como si fuera cuestión de elegir. No puede compararse como prueba un papel que dice cómo es la Luna (escrito además por alguien que no la vio nunca tan de cerca) con la propia Luna. Siguiendo el manido dicho del sabio que apunta, digamos que la propia Luna tendrá más que decir sobre sí misma que un dedo terrícola. Solamente limitándose a estar ahí y a ser como es.

Por eso es igual de cierto el aforismo Zen que dice “no hay nada oculto“, que el Tao Te King cuando dice:

El Universo es imparcial:
ve todas las cosas cosas como perros de paja.
El sabio es imparcial:
ve a la gente como perros de paja.

Igual de cierto aunque menos serio es Arthur Bloch, que dice enLa Ley de Murphy (a este le admitimos llamarse “ley” porque es claramente humorístico y sin más pretensiones, no como otroscrítica corta / larga):

– La naturaleza siempre está de parte de la imperfección oculta
Corolario: La imperfección oculta nunca permanece          oculta mucho tiempo.

– La Madre Naturaleza es una perra
Addendum: y no una de las obedientes

Y por último el gran Feynman explicando un detalle importante sobre lo que entendemos como una ley de verdad:

En definitiva, a la naturaleza en general le da lo mismo que entiendas o no lo que se trae entre manos. Funcionaba antes y seguirá funcionando después de nosotros. Puedes decidir no creer en la gravedad, porque después de todo nadie sabe bien aún de dónde sale. O que volarás porque “todo lo puede la voluntad”. Pero si te tiras de la azotea de un rascacielos te matarás igualmente víctima de un tonto malentendido con el concepto “creer”.

Volviendo a lo de Galileo y la Iglesia, no es que el Papa y los suyos dudasen de lo que se veía por el telescopio, es que se negaron a mirar. La excusa que usaban era más retorcida: no negaban que fuera cierto lo que él decía, ni que se pudiese ver por el telescopio, sino que “pudiera ser”. Aunque fuera. En serio.

Para no liarnos en la teología: el “matiz” peligroso es el de inventar una realidad superior o paralela fuera de esta a la medida de los propios sesgos, para permitirse negar el valor último de la evidencia, no la evidencia ni la realidad misma. Es decir, que te den igual las pruebas aunque las conozcas. Hacerse el ciego voluntariamente para poder hacer trampas y mover fichas por fuera del tablero. Es declararse por encima del mundo para hacer en él lo que te plazca o imponer a otros lo que han de hacer (ojo, no en el mundo imaginado: el poder que se busca es en este, curiosamente).

¿Que mal puede haber en esta forma de hacer trampas?¿Qué ventajas aporta la otra alternativa, la crítica, neutra y honesta observación, aceptación y búsqueda de coherencia?

Dejo que este hombre os introduzca en lo que supone la común acepción de religión…

Veremos los siguientes posts las implicaciones de cada una de estas opciones. La diferencia entre la búsqueda de magia sobrenatural y la corriente y mundana magia normal.

(Leer siguiente: “Ecuanimidad vs. Superstición”)

Cómo saber que no sé nada

Efecto Dunnin-Kruger TarjetaEL APRENDIZAJE REAL SIEMPRE ES “INTEGRAL”

Si no lo eres, imagina que eres un gran pianista. Si un día te trasplantasen el cerebro, no podrías tocar igual tras la operación así como así. Necesitarías una ardua rehabilitación, porque los dedos de tu nuevo cuerpo no te responderían igual. El cuerpo “aprende”: no es suficiente con tener la información, sino que el “cableado” -la inervación que transmite las órdenes y coordina cada movimiento, así como los tendones y músculos que ejecutan las órdenes etc- también se adapta a la actividad que se entrene.

Hay cierta tendencia a pensar en músculos cuando se habla de entrenamiento, pero en general son menos las cosas no modificables con entrenamiento que las que sí lo son. La capacidad y velocidad de respuesta no sólo dependen de la velocidad a la que viajan los impulsos nerviosos -que no es modificable- sino también de la velocidad de proceso de la información, la coordinación inter e intramuscular, la gestión fisiológica de recursos energéticos y otras cosas que sí cambian y se adaptan a una actividad repetida adecuadamente a lo largo de cierto tiempo.

darwin y el EDKAntes de que los ocultistas de salón de la teosofía publicaran en el s. XIX su Kybalión con pretensiones de misterio y arcaísmo, ya la tradición popular decía que la magia tiene precio. Bien, pues el trabajo comprometido, paciente y humilde que necesito para adquirir las habilidades de un buen pianista, o de un mago-ilusionista, o de un alquimista con resultados tangibles (es decir, un químico) es buena parte de ese precio a pagar.

Entrenar en principio no es más que insistir en algo. Téngase en cuenta que puedo esperar un resultado creyendo que entreno una cosa y estar entrenando otra: el resultado depende de lo que haga, no de lo que crea que hago.

Son tantas las cosas entrenables en nosotros, tantas las “piezas” modificables por la actividad que realicemos a la largo de la vida, que con limitados ingredientes comunes cada vida proporciona una configuración única.

ENTRENAR LA EMPATÍA: SÓCRATES Y DUNNING-KRUGER

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

A Isaac Asimov le quemaba un poco que se malentendiera esta idea. Maticémosla un poco.

Un humano equilibrado y polivalente (suponiendo de entrada por bien del ejemplo que fuera lo deseable) lo sería realmente si fuera capaz de hacer más o menos de todo. Pero en principio para eso habría que entrenar -es decir, hacer regularmente- de todo, y eso no puede ser (como esos mil alimentos de los que se dice que hay que comer uno al día y reventaríamos si lo hiciéramos). Como no se puede, hago pocas cosas, pero puedo mirar los factores comunes y elegir materias, disciplinas o prácticas que tengan de todo lo básico que busco. ¿Qué tiene esto que ver con la empatía y la percepción sesgada de los propios logros? Si valoro de forma justa mis logros en lo mío, podré al menos reconocer en qué punto estoy y aceptar que otros sepan más o sean más capaces en lo suyo.

Tendemos a valorar el trabajo propio más que el ajeno. Si por ejemplo dedico mi vida al piano, quizá no podré tocar la bandurria como si nada, o proyectar un edificio en condiciones, pero sí podré extrapolar algo y hacer una cosa que es bastante importante. Podré ponerme en el lugar de los que hacen lo mismo con sus propias aficiones, oficios, dedicaciones, gongfu. No necesito saber sus detalles para empatizar y evitar caer en el efecto Dunning-Kruger. Hay muchos artículos por ahí sobre este sesgo, pero pocos inciden en algo importante: ¿Cómo sé que yo no estoy cayendo en él?

"No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes"

“No sé si es el efecto Dunning-Kruger o es que estoy rodeado de incompetentes”

Quien nunca ha aprendido ninguna materia compleja tiende a despreciar el trabajo de los que lo hacen, así como sus materias. Por eso personas que no entienden qué es un estudio científico un día los desprecian y al siguiente aceptan -quizá por sesgo de confirmación– uno mal hecho, destinado originalmente a engañar a ese público ignorante -y por tanto indefenso mientras no reconozca esa ignorancia.

"El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento"

“El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento”

Por el efecto D-K, chavales que llevan dos meses en el gimnasio se burlan de maestros de artes marciales que no entienden. Por eso mucha gente da consejos médicos con demasiada ligereza. Por eso un delincuente inexperto se cree más listo que la policía. Por eso la incultura fomenta la superstición.

Si desde aquí, como compañero de dudas y explorador de mis propias lagunas, he de dar algún consejo al respecto, es que antes de opinar sobre una materia sepas al menos cuántas horas de estudio/práctica y cuántos kilos de apuntes necesitarías para dedicarte a ella, cuántas décadas de historia y cuántas generaciones de genios se han calentado la cabeza antes de que tú, y cómo y por qué desecharon ideas viejas en favor de otras nuevas. Trata con personas que sepan y ejerzan con éxito, que hayan estudiado en profundidad las materias que te interesan o sobre las que te apetece opinar. Pregunta incansable y humildemente, busca las fuentes originales aunque sólo sea para descubrir que en algún punto todo te suena a chino porque sólo tienes una impresión superficial. Y hazlo con gusto, disfruta de todo ello, renunciando a pretensión alguna de reconocimiento o reafirmación, porque cada vez que un nuevo conocimiento sacuda tus creencias seguramente estés en buen camino.

Todo eso antes de asumir cómodamente que el mundo es tan pequeño como tu pequeño mundo, y que tú solico has descubierto la rueda, o que todas las opiniones pesan lo mismo.

Dilbert y el EDK

Personas y personajes

“Muchos hombres cometen el error de sustituir el conocimiento por la afirmación de que es verdad lo que ellos desean”

Bertrand Russell

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Cada vez me pasa menos -uno va adquiriendo cierto tacto-, pero a veces alguien sehypocrite levanta y se va, o no vuelve más, herido por un comentario que a cualquier otro humano le resultaría inocuo. Por lo que a menudo suelo avisar previamente. Me preguntan: ¿Y por qué insistes siempre en que no respetas nuestros personajes?

Fiel a la línea veraniega, aviso desde ya que sé que doy demasiadas cosas por supuestas y que escribo desordenadamente pasando de cualquier manera sobre temas que dan para mucho más.

Dicho esto, insisto: No seré yo quien alimente la cómoda imagen que cada uno se hace, o le siga el juego más de lo necesario. En especial la autoimagen de quienes vienen diciendo buscar apoyo para un trabajo personal honesto y sobre todo la de los que me recitan frases sobre el ego que leyeron en complacientes best-sellers de “autoayuda“. Puede sonar agresivo, pero no lo es realmente; es un juego, con reglas equitativas, y no va de ganar:

Joshu y un novicio practicaban un juego dialéctico. El objetivo era no quedar por encima. Acordaron que el “ganador” compraría un pastel de arroz.

Joshu dijo: “Soy un burro”
Bunon dijo: “Soy el culo del burro”
Joshu dijo: “Soy la mierda del burro”
Bunon dijo: “Soy el gusano de la mierda”
Joshu dijo: “¿Y qué haces ahí?
Bunon dijo: “Veraneando”
Joshu dijo: “Vale, ve a comprar el pastel de arroz”

(Esta y más cosas del “House” de los maestros Zen, aquí)

 

Me daría una pereza horrible tener que llamar a algunos de tú y a otros de usted y recordar a quién. Entiendo la necesidad de una integración identitaria, de un proceso de individuación sano que nos provea de una referencia para movernos en sociedad, siendo esta un “zoo humano“, como dice Desmond Morris. Concretar las posibles pautas comunes, instintivas, básicas, es otro cantar, un interés más general de nuestro proyecto que no resolveremos hoy, pero de lo que no hay duda es de que aquéllos roles pueden diferir enormemente de una a otra cultura. Son artificiales, culturales, intercambiables y en ocasiones incluso completamente prescindibles. Aunque sí creo en ese ego integrado como una herramienta más, una faceta de nuestra mente, ajustable desde fuera por uno mismo -opción preferible a la pasividad que permite que otros lo hagan en interés de sus propios egos desbocados.

Todo esto no significa perder las formas de cualquier manera, ni el respeto por los estados en que se encuentra la gente. No procede llamar tiquismiquis a un intolerante a la lactosa por no aceptar un café con leche, ni reírse de un ataque de ansiedad, por ejemplo. Y si alguien viene por el pasillo con una cacerola humeante diciendo bien alto “¡voy quemando!”, conviene apartarse sin mucho debate.

Pero las reglas del juego son exigibles a quien dice estar en el juego. Si aun así alguien siente herido su “amor propio”, todos deberíamos alegrarnos porque ese precisamente es un objetivo interesante del juego. Cuando limpiamos ventanas, miramos en busca de manchas. A nadie se le ocurre cerrar los ojos mientras restriega con un trapo de cualquier manera y se dice a sí mismo “esto está impecable, debe estarlo porque yo decido creerlo así y yo creo mi realidad…”

La contradicción entre, por un lado, la intuición de que algo falla y, por otro, nuestro carácter gregario e inercial es una de las cosas que nos hacen sufrir. Una faceta del conflicto interno que cargamos. Pero todos actuamos como agentes del sistema, que puede funcionar por sí mismo con sólo inculcar ciertas premisas básicas (como por ejemplo el dinero como fin). Por lo que esa intuición no basta, como vemos constantemente. Al ser borrosa es fácil de falsificar y es susceptible de ser reciclada en favor del propio sistema de consumo (ver capítulo 2 de “black mirror”). Está muy de moda la sugerencia newager de dejarse llevar por la apetencia, una especie de hijo bastardo mutante de la idea taoísta de flujo. Puede apetecerme fumar o no ponerme el casco y en ambos casos la cabeza puede tener algo importante que decir.

Tras una visión clara y directa (mediante estudio, meditación o shock, es igual) ya no puede uno volverse atrás sin reconocerse como  un traidor. Por suerte, para eso también hay productos milagro… La mente tiene soberbios mecanismos de defensa otorgados por nuestra evolución en un entorno directo muy diferente a un zoo-ciudad. Nuestra psique no permite que uno se reconozca como nada que tenga por “malo”, y rápidamente busca a quien pueda cargar con la etiqueta. De modo que hace trampas, justifica sus actos, y nos separa de las personas (al convertirlas en “extras de mi película”, y obviando que ellos también tienen su propia película), usando un juego de valores opuestos. Y hay escuelas que tienen esto muy pulido. Por eso se medita dejando eso en paz, ya no hay bueno que respetar ni malo que justificar, y así uno puede ser honesto y enfrentar los propios asuntos.

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Esa dualidad es por definición una convención estructural con muchas implicaciones. La separación de uno con el entorno (“no dos”, yoga, tao) desde Platón, incluso desde Abraham en adelante, hace necesario el analgésico que se nos ofrece en forma de roles de pertenencia. Uno es hijo y padre, vecino, español, moreno, licenciado… pero identificarse con eso es un error siempre que uno no sea capaz de expresar algo más, algo propio, convirtiendo ya no su oficio sino la ocupación de su lugar en el mundo en un arte (en el que por fin no sobraría ni faltaría nada, y “no se generaría karma”).

Cuando uno empieza a dar clase, pronto tiene una primera oportunidad de reconocer que también se es siempre alumno y otras mil cosas. Que es igual de vulnerable e incompleto que el resto. Que los profesores mediocres y acomodados que podemos haber conocido en nuestro periplo particular no planearon llegar a ser así y lo mismo puede pasarnos a nosotros o estar pasando en este momento. Si todo tu entorno te da la razón, debes preocuparte. Aunque desde luego esto no justifica a los autoproclamados “galileos perseguidos”, que paradójicamente suelen estar en el lado de los que condenan galileos.

“Si quieres saber todas las lenguas, háblalas entre los que no las entienden”

Fco. de Quevedo

No puedo identificarme como “profesor” sólo porque enseñe: no lo soy todo el tiempo, ni de todas las materias, ni de todas las personas. De modo que, en las clases, jugamos a ello, y el respeto social no es mas que el respeto por esas normas de juego. Pero he de avisar, y por eso lo hago, de que me niego a tomar esas leyes como universales, por lo que en mi trato contigo como humano, respetaré al humano que veo, pero no a tu personaje, más allá de la cortesía necesaria que implica el querer realmente comunicarse por encima de las formas.

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?

¿Es lícito negar a otros la posibilidad de cometer errores, cuando es así como aprendimos nosotros?