Sobre el Ejercicio y la Moda

Como decía antes, se hace negocio a menudo vendiendo nuevos inventos que ni son inventos ni son nuevos. Nos venden un problema, como mal necesario en el mejor de los casos, y luego nos venden la solución.

No hablaré ahora de los cacharros de teletienda ni de otros productos cosméticos o nutricionales milagrosos -y de repente imprescindibles-, sino de lo que pasa ahora, tras el verano, como pasa en primavera con el cuento de la operación bikini.

Veo correr a la gente y me escuece el alma. Veo a chicas que no han corrido jamás haciéndolo por el asfalto, costosa pero inadecuadamente vestidas, sacando los pies hacia afuera y rompiéndose los meniscos, señores que siguen creyendo que forrarse en plástico es bueno o tiene algún sentido, valientes a las cuatro de la tarde botando penosamente mientras luchan por respirar.homer running Gente que a menudo ya se gasta una cantidad en una matrícula anual para un gimnasio al que irán esos dos meses (principio de curso, principio de año tras la navidad, rollo bikini y ya), donde tienen superdetodo de la muerte y puedes meterte a las clases que quieras, sin información adecuada ni asesoramiento, ni plan, ni monitores dedicados a los que se deje trabajar o se pague bien, en grupos inconstantes y masificados. No se me entienda que me meto con los gimnasios en general: todo puede hacerse bien y quien se sienta aludido que reflexione si le apetece.

“Es que hay crisis, y como sale más barato…”, me dicen algunos. Pues yo lo plantearía de otra forma: aprender es lo que sale más barato. Y si no consigues más que el cosmético y ya habitual “evadirse un rato” (del que hablaremos pronto) o un inconcreto “sentirse bien”, simplemente te han vendido una droga mediocre, adulterada y cara. La autonomía y una verdadera “educación física” (no lo que nos enseñaron en el cole, no las reglas del bádminton, con perdón del bádminton) son baratas: la información circula libre hoy en día, aunque perdida entre una nube masificada de falacias y tópicos obsoletos y negocios de diversa índole.

Ese sistema es rentable para alguien, como siempre pasa, en un esquema que reproducimos por habitual y aprendido, pero cuya apariencia de consistencia se desmorona en cuanto uno lo analiza crítica y honestamente.

Bien, señor negativo, ¿qué ofrece usted pues? Además de jugar, aprovechar trayectos, bici y perro si lo hubiere. Si no somos de ir solos, hacerlo algo social, quedar con gente. Aunque no nos olvidemos de ese mágico momento solitario… Ampliar rangos y escalas; usar lo pequeño, entrenando y jugando con lo cotidiano, que siempre está a mano, como lo de usar la mano no dominante para pequeñas tareas o aprovechar la limpieza. En definitiva, eliminar la frontera entre lo que es “deporte” y todo lo demás. Y si salís a correr por vuestra cuenta, o lo que sea que os apetezca hacer, observad y escuchar a vuestro cuerpo, y tened en cuenta que cualquier ejercicio puede ser practicado correcta o incorrectamente, y ser maravilloso o lesivo.

domadorUn entrenador personal no tiene por qué ser ese mastuerzo ridículo que hemos visto en la tele, que parece limitarse a gritar “¡¡VAMOS, MIERDECILLA, DIEZ MÁS, SIENTE EL DOLORRR!!”, ni un payaso con un polo que te enseña a jugar a pádel en exclusiva y por un dineral en un club de campo (con perdón también de los payasos).

Desde luego que puedes usar ese compromiso que impone un trato, pues te llamaré y te pediré cuentas, y te haré un seguimiento y te iré diciendo que viene después según tus objetivos. Y no estoy solo, pues por muchos consejos que pueda dar sobre temas afines, será útil y a veces necesario un repaso completo y profesional de dieta, control de lesiones, quizá un psicólogo, etc. Para esos colaboradores también es buena manera de trabajar, porque saben que ayudando a mis clientes además de ganarlos como clientes propios, verán su trabajo apoyado, complementado, y nunca caído en saco roto.

HowToRun

Quisiera animar a cualquiera que no desee o pueda trabajar conmigo, pero que comparta no obstante este enfoque o se sienta curioso o animado por él, a escarbar, desbrozar, estudiar, leer mucho, practicar, comparar, consultar y equivocarse más de una vez, durante un par de años o de lustros, y listo. Si os parece un poco demasiado y ya tenéis otra vida y otro oficio, tal vez os baste con acordaros de moveros y respirar, y usar las escaleras. Pero aquí me tenéis, y en todas partes debería haber otro freak del asunto como yo, si os queréis remangar y hacer cambios… ¡estaremos encantados de ayudar!